|
BOLIVIA
|
Carretera Santa Cruz-Puerto Suárez LOS ESCÁNDALOS EN LA
LICITACIÓN DEL TRAMO SAN JOSÉ ROBORÉ El autor de este artículo señala que los cuestionamientos del tramo San José-Roboré, de la carretera Santa Cruz-Puerto Suárez, ponen en evidencia otra vez las presiones que se realizan en el gran negocio de la construcción de carreteras en Bolivia a vista y paciencia no sólo de las autoridades nacionales sino también de los organismos financiadotes internacionales. PECADO POR OMISIÓN El reciente escándalo en la licitación para la construcción del tramo San José-Roboré de la carretera Santa Cruz-Puerto Suárez, pone en evidencia las presiones que se realizan en el gran negocio de la construcción de carreteras en Bolivia, a vista y paciencia no solo de las autoridades nacionales sino de los financiadores BID y CAF, instituciones que tienen normas y procedimientos específicos a los que deben someterse los países beneficiarios de los créditos que otorgan y por lo tanto, tiene también la responsabilidad de verificar su cumplimiento. El escándalo en la adjudicación de la licitación involucra a la empresa COPESA, cuestionada por la construcción del camino Cotapata-Santa Bárbara y también porque los hermanos Petricevic, dueños de la empresa y de propiedades a lo largo de la nueva carretera probablemente forzaron la definición de la ruta a través de una zona geológicamente inestable y por lo tanto más complicada que la de la carretera actual. Por este motivo el camino Cotapata-Santa Bárbara muy difícilmente será inaugurado el 2003 y cuando lo sea, seguramente se presentarán más problemas que los hasta ahora no solucionados. Los problemas entre las empresas involucradas ASTALDI y COPESA y las desinteligencias en el Directorio del Servicio Nacional de Caminos están ocultando lo que tal vez sea el peor de los escándalos en la licitación del tramo San José-Roboré, es decir la licitación efectuada sin considerar las medidas ambientales del Programa de Protección Ambiental y Social en el Corredor Santa Cruz-Puerto Suárez. Este Programa cuenta además, con un crédito otorgado por el BID de 26 millones de dólares y se basa en el Estudio Ambiental Estratégico elaborado para mitigar los efectos sociales y ambientales derivados de la construcción de la carretera. Estos efectos se deben al hecho de que la carretera atraviesa una serie de zonas sensibles ecológicamente, donde habitan pueblos indígenas y campesinos que corren el riesgo de ser despojados de sus tierras. Se refieren, entre otros, a la especulación por la tierra, que se está dando aún antes de que empiece la construcción, afectación de TCOs y Areas Protegidas, cambio de uso de suelo, deforestación, promoción de otras actividades como minería, explotación maderera, caza ilegal, etc. El Programa de Protección Ambiental
y Social establece acciones que deben ser necesariamente cumplidas
antes del inicio de la construcción además de otras
acciones a realizarse durante la ejecución de la obra y otras
posteriormente, todo ello financiado por el BID a través del
crédito SF/BO 1099. El programa ha destinado un monto de $US.
5 millones al INRA para el Plan de Saneamiento y Titulación
de Tierras, con el fin de agilizar el Al no haber sido incorporado en la licitación el Programa de Protección Ambiental con las consideraciones del Estudio de Evaluación Ambiental Estratégico, las observaciones y determinaciones que puedan hacer tanto el equipo de Fiscalización Ambiental como el Equipo de Supervisión Ambiental no tendrán por qué ser tomados en cuenta por la empresa constructora, ya que esas especificaciones no forman parte de los términos de referencia de la licitación, que de acuerdo a la legislación forman parte del contrato. Representantes de Caminos y del BID aseguran que resolverán la omisión negociando directamente con la empresa ganadora, lo que incrementará considerablemente el costo de la obra, por tratarse de una negociación cuando la empresa ya ha sido adjudicada y por tanto fuera de los términos de referencia mencionados. Esto convertirá la licitación, cualquiera sea la empresa ganadora, en una farsa, ya que una negociación bilateral adicional, fuera de términos, que probablemente se realice en la mayor oscuridad y falta de transparencia, será la que determine el monto final de la obra. Peor aún, permitirá a la empresa adjudicada, rechazar o cuestionar la organización establecida para la ejecución del proyecto, en especial la Supervisión y Fiscalización Ambiental a la cuál no están acostumbradas las empresas y normalmente consideran que constituyen un obstáculo en el proceso de ejecución física de la obra. Ver además: FOBOMADE - Foro Boliviano sobre Medio Ambiente
y Desarrollo
|
Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales
Maldonado 1858
11200 Montevideo - Uruguay
tel: 598 2 413 2989 / fax: 598 2 410 0985
wrm@wrm.org.uy