¡Corte
este mal por la raíz!
por Carlos Amorín
Campaña internacional
contra la violencia rural en Brasil
En el marco de la
campaña nacional e internacional “¡Basta de violencia
en el campo! ¡Corte este mal por la raíz!” impulsada
por la Rel-UITA y la Confederación Nacional de Trabajadores
en la Agricultura (CONTAG) de Brasil, contra la violencia rural en
ese país, un equipo integrado por Alvaro Santos, Emiliano Camacho
y quien esto escribe viajó desde Montevideo, Uruguay, al estado
de Para, en la Amazonia brasileña. El propósito fue
filmar un video documental que recogiera testimonios de algunos de
las decenas de casos de dirigentes rurales asesinados o amenazados
de muerte.
El plan de trabajo
fue elaborado en colaboración con la Federación de Trabajadores
en la Agricultura (FETAGRI) del estado de Para, y comenzó a
concretarse en la ciudad de Marabá, en cuyas cercanías
encontramos a uno de los hijos de Dedé, único sobreviviente
de una masacre aún impune en la que fueron asesinados el propio
sindicalista Dedé, su esposa y su hijo menor. Los asesinos
fueron liberados por la justicia. Conocimos la Fundação
Agraria do Tocantins Araguaia, un centro de formación y capacitación
profesional para jóvenes campesinos y asentados donde se utiliza
la llamada “pedagogía de alternancia”, que consiste
en que los/as alumnos/as permanecen 15 días en la escuela y
regresan a su casa el resto del mes para no descuidar las tareas productivas
de su familia. Desde allí se desarrollan también diversos
proyectos relacionados con el aprendizaje comunitario, la cooperación
y la gestión de los recursos naturales.
A pocos kilómetros de Marabá visitamos un campamento
de más de 80 familias de campesinos/as sin tierra que desde
hace tres años se encuentran luchando para que se les adjudique
un predio improductivo que ya ocuparon tres veces y del cual fueron
desalojados otras tantas. Ahora permanecen en lo que fueron unos galpones
para cerdos, cedidos por un asentamiento vecino, donde no tienen luz
ni agua.
En Rondón do Pará conocimos a Joel, viuda del dirigente
rural Dezinho, asesinado hace dos años. Joel fue elegida posteriormente
presidenta del Sindicato de Trabajadores Rurales de Rondón,
y debido a las amenazas de muerte que recibe de manera permanente,
vive con custodia de seguridad las 24 horas del día.
En Parauapebas abordamos el asesinato del dirigente rural Soares,
relatado por su hermano y por Indio, quien fuera su compañero
en el sindicato. También recogimos el testimonio de la viuda
de Antonio do Alho, exdirigente sindical rural y asesor en la Secretaría
de Agricultura de la Prefeitura local, asesinado hace apenas tres
meses. Antonio dejó cuatro hijos, el más pequeño
de apenas cuatro meses de vida.
Después de un largo tramo por la Transamazónica llegamos
a Pacajá, donde conocimos el caso de Dorival, un líder
local amenazado de muerte que debió abandonar su chacra para
buscar algo más de seguridad en el poblado.
Luego llegamos a Anapú, la pequeña ciudad donde vivía
la estadounidense-brasileña Dorothy Stang, religiosa de las
Hermanas de Notre Dame de Namur, asesinada hace pocos meses después
de 25 años de amenazas e intimidaciones permanentes. Allí
dialogamos con Janine, también estadounidense y religiosa,
quien compartió todas las luchas de Dorothy durante los últimos
20 años. La comunidad de campesinos sin tierra aportó
su testimonio y su recuerdo hacia la religiosa asesinada, y también
pudimos escuchar a Chiquinho, presidente del sindicato de trabajadores
rurales local, hijo espiritual de Dorothy, excandidato a alcalde por
el PT y actualmente amenazado de muerte por el mismo “consorcio”
que asesinó a la hermana Dorothy.
De Anapú a Santarem, donde encontramos a Ivete, presidenta
del sindicato rural y amenazada de muerte por los plantadores sojeros
y “fazendeiros” que se han apropiado de millones de hectáreas
de tierras fiscales que antes eran selva, bosques tropicales, y que
ahora son praderas y tierras de cultivo en rápido proceso de
desertificación. Ivete proviene de una comunidad tradicional
que habita la floresta desde siempre y vive de la recolección
de diversos productos selváticos. Ella nos guió hasta
dos comunidades “quilombolas” que viven en las riberas
del Tocantins, bien dentro de la “mata”. Allí conocimos
las consecuencias de la presión que ejercen los intereses dominantes
sobre estas comunidades para que abandonen sus villas y poder así
quedarse con la floresta de la que ellos viven. Los quilombos son
comunidades de negros que se ocultaron en la selva huyendo de la esclavitud,
y en muchas ocasiones se mezclaron con los grupos indígenas
que encontraban en cada lugar. Son habitantes seculares de esas tierras
y su permanencia en ella es una de las mejores garantías de
que la floresta perdure, pues viven de ella y la conocen mejor que
nadie. La violencia, sin embargo, los amenaza constantemente.
Finalmente, a pocos kilómetros de Belém, encontramos
a la familia de Rejane –su viudo y sus dos hijos–, militante
del movimiento de mujeres campesinas de la región asesinada
hace diez años en su propia casa, delante de sus hijos y sobrinos
pequeños. Su crimen, como todos los demás, permanece
impune ya que el verdugo fue detenido pocos minutos después
del asesinato. La Policía, sin embargo, se aseguró de
su silencio aplicándole la llamada “ley de fuga”
cuando supuestamente quiso escapar de las dependencias policiales.
El asesino también resultó muerto ese mismo día,
y los autores intelectuales nunca fueron desenmascarados. La familia
de Rejane aportó un conmovedor testimonio del amor con el que
esta bahiana, inteligente, cálida y bella, impregnaba todo
cuanto hacía en la vida.
Estas personas luchan en la “primera línea de fuego”,
allí donde los “grileros” queman miles y miles
de hectáreas de selva para apoderarse de esas tierras sin ninguna
documentación –y cuando la tienen siempre es fraudulenta–
y explotarla durante los pocos años que durará su fertilidad,
irremediablemente condenadas a la desertificación. La asociación
entre aventureros enriquecidos, militares retirados y en actividad
que han fundado sus propias dinastías feudales desde los años
dictatoriales de la década de los 60, los exportadores de maderas
nobles que han arrasado con casi el 40% de la mejor madera de la Amazonia
brasileña y continúan avanzando, los ganaderos y sojeros
sobre enormes extensiones de tierras pirateadas, constituye un factor
de poder tan fuerte que, con algunas escasas y honrosas excepciones,
arrasa con la Justicia, la Policía y el sistema político
local.
El vídeo de
40 minutos producido en esta oportunidad,* recoge tres de estas historias
que sirven para comprender cómo se traduce a nivel personal,
individual, en la peripecia de los sobrevivientes, esta masacre social
y ambiental que se está ejecutando sobre la Amazonia.
Para tener una idea del tamaño del desastre, basta citar algunos
datos:
· Considerando
sólo el período de la dictadura brasileña (1964-1985),
hubo 10 millones de hectáreas de la Amazonia destinadas a colonización.
La mayoría distribuida entre los propios altos oficiales militares.
· Desde entonces
hasta ahora se produjeron más de 1.550 asesinatos vinculados
a la disputa por la tierra entre poderosos hacendados y campesinos
sin tierra o dirigentes de trabajadores rurales. Sólo entre
1985 y 2004 hubo 560 homicidios denunciados por esta causa.
· De ellos,
la policía investigó apenas el 30 por ciento, sólo
el 6 por ciento generó un proceso judicial y nada más
que en el 3 por ciento de los casos hubo un pronunciamiento de la
justicia, casi siempre absolutorio de los sospechosos por “falta
de pruebas”. En resumen, los casos en los que se condenó
a alguien no llegan al 1 por ciento, y prácticamente en ninguno
de ellos “se logró” enjuiciar a los autores intelectuales
de los asesinatos.
· Esta ineficiencia
de los aparatos policiales y judiciales ha provocado que 300 homicidios
ya prescribieron.
· En 2003
se registraron 35 mil familias expulsadas de sus parcelas; en 2004
fueron 37 mil; y en 2005, luego del asesinato de Dorothy, la cantidad
bajó a “sólo” 26 mil familias. No obstante,
las cifras parciales en lo que va de este año permite suponer
que al fin de 2006 se habrá producido un incremento de familias
expulsadas del campo en relación con el año anterior.
· Los brasileños
les llaman “grileiros” a los hacendados que lo son por
haber “robado” tierras fiscales. Muchas veces decenas
de miles de hectáreas. Estos grileiros abren una brecha en
la selva por donde puedan entrar y salir grandes camiones. Luego talan
toda la madera con alto valor de mercado y el resto lo incendian.
Las fotos satelitales muestran todos los días los centenares
de incendios (“queimadas”, dicen en Brasil) que levantan
altas columnas de humo en toda la selva amazónica, desde Bolivia
hasta Venezuela.
· Después
de quemar la “floresta inútil”, los grileiros falsifican
títulos de propiedad con la complicidad de autoridades locales
corruptas y alambran la nueva “adquisición”. Por
este procedimiento hay hacendados que llegan a acumular más
de 200 mil hectáreas. Primero colocan ganado que “amansa”
el suelo selvático, y después plantan soja transgénica
usando masivamente el herbicida glifosato para controlar las malezas.
· En la ciudad
de Santarem, en plena selva y sobre el río Amazonas, la corporación
transnacional Cargill construyó sin permisos de ningún
tipo su propio puerto y los depósitos de soja más grandes
del mundo donde acopia la soja producida en estas haciendas ilegales.
· Según
cálculos oficiales y conservadores, en todo Brasil han sido
“griladas” unas 100 millones de hectáreas, de las
cuales el 90 por ciento se ubica en la Amazonia. Esta superficie equivale
a los territorios de toda América Central y México sumados.
· Las propuestas
de reforma agraria que provienen desde la sociedad civil plantean
un uso racional de la floresta: del total de tierra asignada a una
comunidad o a una familia de agricultores, sus propietarios sólo
pueden cultivar el 20 por ciento, y adquieren el compromiso de conservar
el otro 80 por ciento en el cual sólo pueden realizar labores
de extracción sustentable. El cumplimiento de este compromiso
está vinculado a la propiedad de la tierra.
· En opinión
de los sindicatos y asociaciones de campesinos locales el actual gobierno
ha hecho esfuerzos notorios para provocar cambios en esta situación.
Por ejemplo: en los últimos años se liberaron en la
zona 17.325 personas que estaban sometidas a trabajo esclavo en haciendas
alejadas de centros poblados. En 2005 se multiplicaron por cuatro
los recursos federales destinados a resolver y prevenir estos conflictos.
Se aprobaron leyes de protección de importantes áreas
de la Amazonia (que habrá que hacer cumplir) sin que esto colme
las aspiraciones y necesidades de las comunidades concernidas. Se
aprobó la ley de protección de las comunidades quilombolas.
Se comenzó a implementar un programa de georeferenciamiento
de la “frontera caliente” de la floresta amazónica
correspondiente a las áreas más atacadas por los grileiros
y madereros, a cargo del ejército brasileño, entre otras
iniciativas y acciones.
· A pesar
de esto, el ritmo de deforestación en la Amazonia brasileña
permanece en aproximadamente 2 millones de hectáreas anuales,
y los cambios ya decididos en la capital muchas veces demoran años
en llegar hasta los lugares concretos donde las comunidades y los
trabajadores rurales sufren alas consecuencias de la impunidad y al
absolutismo de los hacendados, de los poderosos.
La campaña
nacional e internacional de la Rel-UITA y la CONTAG ya está
dando resultados positivos como la visita de delegaciones sindicales
y parlamentarias europeas al gobierno brasileño y a la zona
de Para con el propósito de conocer in situ la situación
denunciada. La presencia de la Policía Federal en la zona,
y el reforzamiento de los recursos económicos y humanos del
Ministerio Público en la región han abierto una esperanza
de cambio. La experiencia acumulada en tantos años de lucha,
sin embargo, provoca que ninguna organización social baje la
guardia y todas se mantienen activas y alerta.
Carlos Amorín
Rel-UITA
Setiembre 2006
*“En la frontera
del miedo. Historias de vida y muerte”
Dirección y guión: Carlos Amorín y Alvaro Santos
Cámaras: Emiliano Camacho, Alvaro Santos, César Ramos
Edición: Fabián Arocena
Realización: Osmedia (www.osmedia.com.uy)
Producción: Rel-UITA (www.rel-uita.org)
CONTAG (www.contag.org.br)