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BRASIL

Plantaciones de eucalipto en el Protocolo de Kyoto
Por Ricardo Carrere - World Rainforest Movement

Introducción

En 1997, los países signatarios de la Convención sobre Cambio Climático se reunieron en la ciudad japonesa de Kyoto con el objetivo de llegar a compromisos para la reducción de gases de efecto invernadero por parte de los países industrializados. Sin embargo, los compromisos allí asumidos no solo fueron insuficientes, sino que además se aprobó un mecanismo para evitar una reducción real de emisiones. En efecto, el denominado "Mecanismo de Desarrollo Limpio" permite que los países industrializados "compensen" sus emisiones de dióxido de carbono mediante el establecimiento de plantaciones forestales en los países no industrializados.

El razonamiento que utilizan parece ser muy sencillo: durante su crecimiento los árboles toman dióxido de carbono de la atmósfera y fijan carbono en la madera. De manera que actúan como "sumideros de carbono" y así ayudan a contrarrestar el cambio climático mediante la remoción de dióxido de carbono de la atmósfera. Sin embargo, esta aparentemente sencilla solución no sólo no es sencilla, sino que tampoco es una solución.

El primer problema es que las plantaciones forestales no tienen como finalidad complementar medidas adoptadas para reducir el uso de combustibles fósiles. Por el contrario, su propósito es permitir a los países industrializados que cumplan sus compromisos de reducción de emisiones sin realmente reducirlas en la medida acordada.

Un segundo problema sería que si se generalizara un comercio de "compensación de emisiones" basado en plantaciones forestales, ello bloquearía la adopción de otras medidas necesarias y urgentes, tales como la promoción de fuentes de energía limpias, renovables y de bajo impacto ambiental, la conservación de la energía y la reducción del consumo energético.

Lo anterior muestra claramente que las plantaciones como "sumideros de carbono" no constituyen una solución al verdadero problema de la actual crisis climática, cuya causa esencial radica en la extracción y uso continuo de combustibles fósiles: carbón, petróleo y gas natural.

Pero además, las plantaciones constituyen un problema en si mismas por diferentes razones:

a) Desde el punto de vista estrictamente climático

- Las plantaciones forestales a gran escala son generalmente precedidas por la corta de los bosques pre-existentes. En términos climáticos, ello significa el carbono que se encontraba seguramente almacenado en los bosques será liberado a la atmósfera a consecuencia de la deforestación. De modo que el balance de carbono de la plantación supuestamente establecida como sumidero de carbono resultaría negativo, ya que la mayor parte de los bosques almacenan por hectárea mucho más carbono que cualquier tipo de plantación.

- Asimismo, las plantaciones a gran escala son generalmente una causa indirecta de deforestación. La gente desplazada por las plantaciones se ve frecuentemente forzada a ingresar en otras zonas boscosas y a abrirlas para satisfacer sus necesidades básicas. Estas constituirían ulteriores "fugas de carbono" provocadas por los supuestos sumideros de carbono.

- En los casos en que se instalaran sobre suelos de pradera (como en los casos de Argentina, Uruguay o Sudáfrica), también resultarían en grandes fugas de carbono, debido a que los suelos de este tipo generalmente almacenan grandes cantidades de carbono, que se liberarían a la atmósfera por el cambio en el uso del suelo.

- Cuando el destino final de las plantaciones fuera la producción de celulosa, en el mejor de los casos sólo serían sumideros temporarios de carbono, ya que la mayor parte del carbono contenido en el papel producido volvería en poco tiempo a la atmósfera tras su uso y disposición final. Sin embargo, el carbono proveniente del combustible fósil supuestamente "compensado" por esas mismas plantaciones permanecería en la atmósfera, por lo que el papel de las plantaciones sólo serviría como justificación para continuar emitiendo gases de efecto invernadero.

b) Desde el punto de vista socioambiental

- En el mundo entero, las plantaciones forestales a gran escala (para celulosa o madera), ya constituyen una amenaza para las comunidades y para los ecosistemas. Su inclusión como sumideros de carbono significaría la instalación de millones de hectáreas adicionales de plantaciones como forma de contrarrestar incluso una pequeña parte de las emisiones industriales. Las mismas usurparían tierras necesarias para la agricultura, reemplazarían valiosos ecosistemas nativos, agotarían los recursos hídricos, aumentarían la inequidad en la tenencia de la tierra, incrementarían la pobreza, llevarían a la expulsión de los pobladores locales, y socavarían las prácticas locales de manejo necesarias para la conservación de los bosques.

c) Desde el punto de vista de su viabilidad

- Hay incertidumbre desde el punto de vista científico, tanto respecto de la capacidad de las plantaciones para actuar como sumideros de carbono, como de la capacidad de los técnicos para medir en forma adecuada el carbono secuestrado por una plantación. Para que un proyecto de plantación "compensatoria" pueda ser negociable por una determinada cantidad de emisiones industriales, debería llegarse a una cifra exacta que represente la cantidad de carbono secuestrado como consecuencia de un proyecto y que dicha cifra fuera superior a lo que se hubiera secuestrado en ausencia de tal proyecto. De hecho un cálculo de este tipo es imposible.

1.- Los planes de localización

La inclusión de sumideros de carbono en el llamado Mecanismo de Desarrollo Limpio implica que estas plantaciones se implementarán en los países no industrializados. Gran parte de la discusión en la Convención sobre Cambio Climático se centró en este tema, debido a una conjunción de intereses entre algunos países industrializados deseosos de evitar la reducción real de emisiones mediante el uso de este mecanismo y países no industrializados deseosos de obtener algunos ingresos a través de la venta de servicios de sumideros de carbono instalados en sus territorios.

Dentro del conjunto de países no industrializados, algunos resultan muy atractivos para la implementación de proyectos de sumideros de carbono, debido a que reúnen las condiciones adecuadas, que se pueden resumir en:

- rápido crecimiento de los árboles, lo que según los promotores de esta solución implicaría una mayor eficiencia en materia de fijación de carbono en la biomasa

- posibilidad de acceso a amplias extensiones de tierra, lo que vuelve atractiva la inversión en plantaciones a gran escala

- bajo costo por unidad de tierra, lo que abarata uno de los principales costos de la operación

- bajo costo de mano de la mano de obra, que constituye, junto con la tierra, el principal costo de este tipo de plantación

- escasas exigencias y controles en materia de cuidado ambiental

Todas esas condiciones se cumplen en la gran mayoría de los países tropicales y subtropicales, la mayoría de los cuales están además bajo la presión de obtener divisas a través de la exportación de bienes y servicios, por lo que sus gobiernos están dispuestos a aceptar y promover este tipo de proyectos, sin evaluar adecuadamente los graves impactos sociales y ambientales que pueden implicar.

2.- Los impactos

Para evaluar los posibles impactos es necesario entender que:

- estos sumideros de carbono ocuparían muchos millones de hectáreas de tierras fértiles. Para que tengan algún sentido desde el punto de vista climático (al menos teóricamente), deberían abarcar entre 100 y 300 millones de hectáreas.

- no existen extensiones de tierra de esas dimensiones y condiciones que estén deshabitadas y no sometidas a algún tipo de producción, por lo que la ocupación de tierras por sumideros implicaría la pérdida de los recursos de los que dependen cientos de millones de personas, con el consiguiente aumento de la pobreza y de la migración rural-rural y rural-urbana. La migración rural-rural implicaría a su vez la apertura de nuevas áreas boscosas, con las resultantes emisiones de carbono y aumento de la degradación ambiental

- estarían compuestos de especies de rápido crecimiento en régimen de monocultivo, en particular eucaliptos y pinos

- el rápido crecimiento de grandes masas forestales afectaría los recursos hídricos de las regiones en las que se instalen

- el régimen de monocultivo afectaría la biodiversidad, precisamente en las regiones del mundo donde ésta es más rica: los trópicos y subtrópicos

- en el caso de que los sumideros fueran permanentes en el tiempo (no sujetos a aprovechamiento), no generarían ningún tipo de empleo. En el caso de que fueran transitorios (sujetos a aprovechamiento), generarían muy poco empleo a nivel local como resultado de la creciente mecanización de las operaciones forestales.

3.- Los casos ya existentes

Cuando aún ni siquiera existía el Protocolo de Kyoto ya se estaban ensayando plantaciones como sumideros de carbono. La firma del Protocolo y el posterior acuerdo de Bonn sobre la inclusión de plantaciones forestales en el Mecanismo de Desarrollo Limpio dieron un impulso aún mayor a proyectos de este tipo. Entre los muchos ejemplos ya existentes, se citan los siguientes:

- el proyecto FACE en Ecuador, con 75.000 hectáreas de plantaciones de pino realizadas por el consorcio holandés de empresas de electricidad en el Páramo Andino.

- el proyecto implementado en Argentina por la empresa El Foyel S.A. en la provincia de Río Negro, que resultó en la destrucción de bosques nativos para su sustitución por pinos radiata y oregón.

- dos proyectos de plantaciones de pinos y eucaliptos implementados en 1996 y 1999 en Uganda por dos firmas noruegas. El primero implica la plantación de unas 100.000 hectáreas de pinos y eucaliptos y ya ha provocado la expulsión de alrededor de 8.000 personas que vivían en 13 aldeas (la mayor parte de ellos agricultores y pescadores) de las tierras ahora ocupadas por la compañía.

- un proyecto de una empresa noruega en Tanzania, abarcando unas 15.000 hectáreas.

- un proyecto piloto del gobierno australiano en Vietnam de cerca de 10.000 hectáreas

- inicio de estudios en Indonesia por parte del Country Studies Program de los EE.UU., que "suministra asistencia financiera y técnica a los países en desarrollo y en transición, para estudios sobre el cambio climático".

- el proyecto de la empresa automovilística Peugeot de plantar 12.000 hectáreas en Matto Grosso, Brasil.

- el proyecto de la empresa japonesa Tokyo Electric Power Co. de plantar 40.000 hectáreas de árboles en el estado australiano de Nueva Gales del Sur

- El proyecto de plantación de 100.000 hectáreas en China por parte de las empresas japonesas Oji Paper, Sumitomo Forestry, Ebara Corp., Nippon Steel Corp., Tokyo Electric Power Co., Obayashi Corp., Komatsu Ltd. y Mitsubishi Corp.

Todos los casos anteriores (y muchos otros proyectos) fueron desarrollados previo a la ratificación del protocolo de Kyoto y a la incorporación de las plantaciones forestales al Mecanismo de Desarrollo Limpio. Se anticipa que luego de la reunión de Bonn, este tipo de proyectos se multiplicarán en numerosos países. Es importante señalar que todos esos proyectos tienen las mismas características en el sentido de que se trata de plantaciones a gran escala, monoespecíficas y de rápido crecimiento.

4.- Las confusiones

El debate sobre cambio climático tiene gran incidencia en el debate sobre las plantaciones en general, ya que está siendo utilizado como una nueva forma de promoción de todo tipo de plantaciones. Toda empresa forestal de cierta envergadura ha incorporado a su publicidad la afirmación de que sus plantaciones son ambientalmente beneficiosas porque absorben carbono y por ende ayudan a mitigar el cambio climático. Pese a no contar con estudios serios en materia del balance histórico de carbono en sus plantaciones, ello no las priva de afirmar que son sumideros. Sin embargo, para poder afirmar seriamente que una plantación es un sumidero se requeriría una contabilidad estricta, que abarcara desde las pérdidas de carbono resultantes de la propia implantación de los árboles en el ecosistema original, las resultantes de las actividades realizadas en otras regiones por las poblaciones expulsadas por las plantaciones, las resultantes de los combustibles y agroquímicos utilizados en las operaciones de plantación, mantenimiento y cosecha del cultivo, en la duración de los productos elaborados a partir de la plantación (papel, madera, leña, etc.) y muchas otras variables. Dicha contabilidad aún no existe y es prácticamente imposible que se pueda poner en práctica.

Una segunda confusión se origina en pensar que cualquier plantación puede generar ingresos por compensación de emisiones de carbono. Sin embargo, ello no es así. En efecto, el Protocolo de Kyoto establece el principio de la adicionalidad. Esto significa que no cualquier plantación puede vender estos servicios, sino sólo aquellas que se implementan exclusivamente con ese fin y que no se habrían plantado si no hubiera existido este mecanismo.

Finalmente, también existe una gran confusión en materia de los ingresos que los países plantadores podrán eventualmente recibir por los servicios de sumideros. Ya existe un mercado de "bonos de emisiones", donde el valor de los bonos se rige por la oferta y la demanda. Al analizar ese mercado, es importante tener en cuenta que la Conferencia de Bonn estableció un tope a la cantidad de emisiones que los países industrializados podrán compensar con plantaciones. Es decir, que la demanda va a estar acotada, mientras que la oferta no lo estará. Luego de la aprobación de este mecanismo por la Convención sobre Cambio Climático, se empiezan a anunciar más y más proyectos de este tipo. Una oferta creciente y una demanda acotada implicará una baja de precios, por lo que este mecanismo no implicará más que un pequeño flujo de dinero hacia los países plantadores, que al mismo tiempo se comprometerán a mantener las plantaciones en pie por un período acordado (y largo) de tiempo.

5.- Conclusiones

Las plantaciones forestales como "sumideros de carbono" no pueden ser realísticamente consideradas como una solución al problema del cambio climático global. Por el contrario, agregan un problema adicional, puesto que se constituyen en un nuevo factor de promoción de los monocultivos forestales a gran escala y agravan los impactos sociales y ambientales de los mismos.

Los gobiernos signatarios de otros instrumentos internacionales, en particular la Convención de Diversidad Biológica, no pueden promover este tipo de plantaciones, que afectan esa misma diversidad que se comprometieron a proteger.

En un mundo donde aumenta la pobreza, donde son cada vez más escasos los recursos hídricos, donde se reduce la tierra disponible para alimentar a una población mundial en crecimiento, las plantaciones forestales destinadas a este fin resultan claramente contradictorias en la resolución de esos problemas.

Los problemas económicos que sufren nuestros países no serán siquiera aliviados por la venta de servicios de sumideros de carbono, en tanto que se hipotecará nuestra soberanía sobre el uso de los recursos naturales durante períodos largos de tiempo.

 

 

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