wrmcast.gif (3121 bytes)


CAMPAÑA PLANTACIONES

Sobre la Campaña

Los monocultivos forestales a gran escala se están extendiendo en numerosos países, en particular del Sur. Estas plantaciones, ya sean para papel, madera, aceite o como sumideros de carbono, promovidas como "bosques plantados" están implicando una serie de impactos ambientales y sociales negativos, que afectan a las comunidades locales. Esta campaña apunta a generar conciencia sobre esta problemática y a organizar la oposición contra este tipo de desarrollo forestal. Para esto elaboramos materiales informativos.

El problema de las plantaciones forestales

Las plantaciones forestales no son buenas o malas en si mismas: todo depende de su escala, de sus objetivos y del tipo de plantaciones de que se trate, así como de las condiciones naturales y socioeconómicas del área donde son implantadas. El tipo de plantación que se está convirtiendo en un creciente problema está caracterizado por su gran escala y su uniformidad. A nivel nacional, consisten de decenas de miles de hectáreas de monocultivos forestales, que en los casos de Chile, Brasil, Indonesia y Sudáfrica superan ya el millón de hectáreas. Tales plantaciones están basadas en unas pocas especies (usualmente eucaliptos y pinos), seleccionadas por su rápido crecimiento, uniformidad y alto rendimiento de madera. Consistentes en bloques de la misma edad, requieren una preparación intensiva del suelo, fertilización, espaciamiento regular, selección genética, eliminación de plantas competidoras mediante métodos mecánicos o químicos, uso de pesticidas y cosecha mecanizada en rotaciones cortas.

Estos monocultivos a gran escala son crecientemente promovidos en el Sur, donde el rápido crecimiento de los árboles, el bajo precio de la tierra y de la mano de obra se combinan para que la madera resulte especialmente barata. A medida que los bosques,

Ver además:
El lanzamiento de la Campaña
Boletín del WRM Nº13 / Julio 98

Boletín del WRM Nº25 / Julio 99

praderas y suelos agrícolas son invadidos por estas extensas plantaciones, los resultados se traducen, país tras país, en empobrecimiento, degradación ambiental y creciente oposición a nivel local. Desde Chile a Portugal, de Brasil a Indonesia, de Uruguay a España, de Sudáfrica a Nueva Zelanda, de India a Tailandia, la gente se está organizando para oponerse a lo que han denominado desiertos verdes, cáncer verde, ejército invasor verde, árboles egoístas o desiertos socioeconómicos.

Las razones que explican el auge plantador

Los monocultivos forestales no son el resultado de una necesidad expresada a nivel local, ni apuntan a favorecer a las poblaciones locales. Su real objetivo es el de asegurar el abastecimiento de materia prima barata a la industria papelera global, para el abastecimiento de un siempre creciente consumo excesivo de papel y productos de papel, particularmente en el Norte. A medida que desaparecen los bosques del Norte como resultado de la creciente demanda de materia fibrosa por parte de la industria papelera y a medida que el movimiento ambientalista de esos países se fortalece en la defensa de los últimos remanentes de bosques primarios, la industria comienza a mudar su fuente de abastecimiento futuro hacia el Sur.

Tal cambio es posibilitado por un conjunto de diferentes actores. Entre los principales actores externos que proporcionan el ímpetu y el apoyo financiero y técnico para el desarrollo de este tipo de plantaciones en todo el mundo se cuentan los bancos multilaterales de desarrollo, las agencias de "ayuda", los consultores del Norte, los proveedores de tecnología y las agencias estatales de créditos a la inversión y exportación. A nivel interno, los gobiernos nacionales (presionados por los actores externos antedichos) proporcionan una serie de subsidios abiertos u ocultos, que facilitan la implantación de estos monocultivos. Tales subsidios pueden ser directos (por ejemplo, la devolución de un elevado porcentaje del costo de plantación, exoneraciones impositivas, etc.) o indirectos (investigación estatal en materia forestal, infraestructura carretera o portuaria, créditos blandos, etc.).

¿Son las plantaciones positivas para el medio ambiente?

Los promotores de las plantaciones publicitan ampliamente argumentos tales como que "los árboles son buenos" o "estamos plantando bosques", con el objetivo de confundir a la opinión pública. Sin embargo, estas plantaciones no son bosques sino cultivos y no sólo son cultivos, sino que son monocultivos forestales de rápido crecimiento, implantados a gran escala. Tales características resultan en impactos negativos sobre la gente uy su ambiente:

En primer lugar tenemos los impactos sobre el agua. Todas las plantas funcionan como bombas de agua: los nutrientes del suelo son transportados hacia las hojas disueltos en agua. A mayor rapidez de crecimiento, a mayor tamaño de la planta y cuanto mayor sea el área que ocupen, mayor será el volumen de agua utilizado. Sudáfrica es probablemente el único país en el mundo donde todos los actores (desde los industriales hasta las ONGs) concuerdan en que las plantaciones generan un importante impacto sobre el agua. En la mayoría de los demás países, los "expertos" forestales niegan tal hecho, incluso cuando las poblaciones locales denuncian el agotamiento de los recursos hídricos vinculado a las plantaciones.

Un segundo impacto ambiental se relaciona con el suelo. Tanto los árboles plantados como el manejo que reciben resultan en cambios en la estructura y composición química de los suelos. Las rotaciones cortas, sumadas al uso de maquinaria pesada, dejan los suelos expuestos a la erosión. Importantes volúmenes de nutrientes son exportados del sitio a través de la extracción de troncos. Los cambios en la flora y fauna del suelo, que resultan de la elección de la especie a ser plantada (usualmente eucaliptos y pinos), implican modificaciones en el ciclo de los nutrientes e incluso en la estructura original del suelo. Muchos de tales cambios son irreversibles.

En tercer lugar, las plantaciones a gran escala impactan sobre los ecosistemas locales y sobre su flora y fauna nativas. Para la mayoría de la fauna local las plantaciones no proporcionan ni alimentos, ni cobijo ni oportunidades para su reproducción.

Las pocas especies que logran sobrevivir pueden convertirse en plagas, ya sea para las propias plantaciones o para otras producciones locales. Los impactos no se restringen al área de la plantación (donde son obviamente más intensos, particularmente sobre la flora local, que tiende a desaparecer), sin que también pueden tener efectos devastadores sobre otros ecosistemas regionales relacionados, tales como pasturas, humedales y cursos de agua.

Más problemas a nivel local

Todos los problemas ambientales descritos también impactan directamente sobre las comunidades locales, que tendrán menos agua disponible para sus cultivos, ganado y hogares, menos suelos disponibles para sus actividades productivas y menos acceso gratuito a recursos locales de flora y fauna que proporcionan alimentos, medicinas, forraje, leña, materiales de construcción y muchos otros productos.

Las plantaciones industriales conllevan aún más problemas, entre los que quizá uno de los más importantes esté constituido por la expulsión de la población rural para hacer lugar a las grandes plantaciones. Estas personas podrán
convertirse en trabajadores forestales (usualmente trabajos estacionales e informales, donde las condiciones de trabajo varían entre malas y pésimas) o migrar hacia los barrios marginales de las ciudades, debido a que las plantaciones generan menos empleos en comparación con las actividades agrícolas que sustituyen. Las grandes empresas plantadoras también traen consigo cambios importantes en el equilibrio de poder a nivel local como resultado de su poder económico y pasan a ser la principal fuente de toma de decisiones a nivel de amplias regiones. A nivel nacional, la dependencia de una sola materia prima como ésta (ya sea madera para pulpa, astillas o celulosa), sujeta a grandes oscilaciones de precio, implica seguir en el mismo camino al seguido con otros productos de exportación como el azúcar, algodón o café, que han significado impactos económicos, sociales y ambientales desastrosos en numerosos países del Sur. Esta nueva materia prima de exportación, promovida a lo largo y ancho de los países del Sur, no ofrece ninguna garantía de que lo que aconteció con las anteriores no volverá a ocurrir de nuevo con ésta: sobreproducción seguida por caída de precios.

¡Detener las plantaciones industriales!

Las plantaciones no son bosques. Lo único que tienen en común es la presencia de árboles. Un bosque es un sistema complejo, que se autoregenera y que incluye suelo, agua, microclima, energía y una amplia variedad de plantas y animales en mutua relación. Una plantación comercial, por el contrario, es un área cultivada, cuyas especies y estructura han sido drásticamente simplificadas para producir sólo unos pocos productos, ya sea madera, leña, resina, aceite o frutas. A diferencia de los bosques, en una plantación los árboles tienden a pertenecer a una reducida variedad de especies y edades y requieren de una constante y amplia intervención humana.

El modelo de plantación que está siendo promovido en todo el mundo ya ha mostrado sus impactos negativos dondequiera que se lo ha implementado. De acuerdo con las especificidades del ambiente en el que se las ha establecido, los principales impactos pueden ser sociales o ambientales. En algunos casos, el principal problema asociado a las plantaciones puede ser el de la ocupación de tierras perteneciente a poblaciones locales; en otros puede ser el agotamiento de los recursos hídricos o la desaparición de recursos locales en materia de alimentación, medicinas y otros recursos comunitarios. En la totalidad de los casos se producen importantes impactos negativos, que han dado lugar a una creciente oposición dondequiera las plantaciones a gran escala han sido establecidas.

Personas en Tailandia, Uruguay, Sudáfrica, Malasia, México, Indonesia, Hawai, Brasil, Congo y muchos otros países están ahora uniendo sus luchas para detener este modelo forestal social y ambientalmente insustentable. Su lucha no está enfocada contra ningún árbol en particular o contra otros tipos de plantaciones de árboles que hayan recibido la aprobación local. La lucha es contra un modelo forestal industrial que sólo sirve los intereses de unos pocos contra las necesidades básicas de las mayorías.
 

 

 

Ir a inicio

Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales
Maldonado 1858 
11200 Montevideo - Uruguay
tel:  598 2 413 2989 / fax: 598 2 410 0985
wrm@wrm.org.uy