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CAMPAÑA PLANTACIONES
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Sobre la Campaña Los monocultivos forestales a gran escala se están extendiendo en numerosos países, en particular del Sur. Estas plantaciones, ya sean para papel, madera, aceite o como sumideros de carbono, promovidas como "bosques plantados" están implicando una serie de impactos ambientales y sociales negativos, que afectan a las comunidades locales. Esta campaña apunta a generar conciencia sobre esta problemática y a organizar la oposición contra este tipo de desarrollo forestal. Para esto elaboramos materiales informativos. |
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El problema de las
plantaciones forestales Las plantaciones forestales no son buenas o malas en si mismas: todo depende de su escala, de sus objetivos y del tipo de plantaciones de que se trate, así como de las condiciones naturales y socioeconómicas del área donde son implantadas. El tipo de plantación que se está convirtiendo en un creciente problema está caracterizado por su gran escala y su uniformidad. A nivel nacional, consisten de decenas de miles de hectáreas de monocultivos forestales, que en los casos de Chile, Brasil, Indonesia y Sudáfrica superan ya el millón de hectáreas. Tales plantaciones están basadas en unas pocas especies (usualmente eucaliptos y pinos), seleccionadas por su rápido crecimiento, uniformidad y alto rendimiento de madera. Consistentes en bloques de la misma edad, requieren una preparación intensiva del suelo, fertilización, espaciamiento regular, selección genética, eliminación de plantas competidoras mediante métodos mecánicos o químicos, uso de pesticidas y cosecha mecanizada en rotaciones cortas. Estos monocultivos a gran escala son crecientemente promovidos en el Sur, donde el rápido crecimiento de los árboles, el bajo precio de la tierra y de la mano de obra se combinan para que la madera resulte especialmente barata. A medida que los bosques, |
Ver además: |
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praderas y suelos agrícolas son invadidos por estas extensas plantaciones,
los resultados se traducen, país tras país, en empobrecimiento,
degradación ambiental y creciente oposición a nivel local. Desde Chile
a Portugal, de Brasil a Indonesia, de Uruguay a España, de Sudáfrica a
Nueva Zelanda, de India a Tailandia, la gente se está organizando para
oponerse a lo que han denominado desiertos verdes, cáncer verde, ejército
invasor verde, árboles egoístas o desiertos socioeconómicos.
Las razones que explican
el auge plantador En primer
lugar tenemos los impactos sobre el agua. Todas las plantas funcionan
como bombas de agua: los nutrientes del suelo son transportados hacia
las hojas disueltos en agua. A mayor rapidez de crecimiento, a mayor
tamaño de la planta y cuanto mayor sea el área que ocupen, mayor será
el volumen de agua utilizado. Sudáfrica es probablemente el único país
en el mundo donde todos los actores (desde los industriales hasta las
ONGs) concuerdan en que las plantaciones generan un importante impacto
sobre el agua. En la mayoría de los demás países, los "expertos"
forestales niegan tal hecho, incluso cuando las poblaciones locales
denuncian el agotamiento de los recursos hídricos vinculado a las plantaciones. Las pocas especies que logran sobrevivir
pueden convertirse en plagas, ya sea para las propias plantaciones o
para otras producciones locales. Los impactos no se restringen al área
de la plantación (donde son obviamente más intensos, particularmente
sobre la flora local, que tiende a desaparecer), sin que también pueden
tener efectos devastadores sobre otros ecosistemas regionales relacionados,
tales como pasturas, humedales y cursos de agua. Todos los problemas ambientales
descritos también impactan directamente sobre las
comunidades locales, que tendrán menos agua disponible
para sus cultivos, ganado y hogares, menos suelos
disponibles para sus actividades productivas y menos
acceso gratuito a recursos locales de flora y fauna que
proporcionan alimentos, medicinas, forraje, leña,
materiales de construcción y muchos otros productos. |
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Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales
Maldonado 1858
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