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El
Banco Mundial: un actor de primera línea
El Banco Mundial ha sido y es todavía un
activo e influyente promotor de los monocultivos forestales industriales
en gran escala. Con ese fin ha adoptado diferentes mecanismos. El
primero de ellos consiste en suministrar asesoramiento técnico a la
planificación forestal. El Banco ha realizado decenas de planes para el
sector forestal para varios países, los cuales incluyen modelos de
zonificación de tierras y de asignación de las mismas a diferentes
usos, incluyendo particularmente las plantaciones. El Banco intentó dar
carácter institucional a este proceso –como respuesta a nivel global
frente a la deforestación- mediante el denominado Plan de Acción
Forestal Tropical (Tropical Forestry Action Plan) en la década de los
’80. El mismo recibió fuertes críticas, en especial por parte del
World Rainforest Movement, que en realidad se originó durante esta
lucha. Este constituye todavía hoy uno de las vias más importantes por
las cuales el Banco ejerce su influencia y allana el camino para las
plantaciones.
El Banco apoya asimismo proyectos forestales específicos. Algunos de
estos proyectos se conocen actualmente con otros nombres, tales como
proyectos nacionales de manejo de los recursos, proyectos ambientales,
etc. Sin embargo muchos de ellos están focalizados básicamente en la
forestación y en las plantaciones. Entre 1984 y 1994 el Banco prestó
U$S 1.400 millones para la instalación de 2,9 millones de hectáreas de
plantaciones. Por otra parte, cabe señalar que la cantidad de dinero
prestado no refleja realmente la escala de la influencia ejercida por el
Banco. En efecto, muchos de esos créditos estimulan a otras
instituciones a destinar dinero a tales proyectos, dado que la imagen
del Banco significa un cierto tipo de garantía que respalda a los
mismos. Ello genera un atractivo ambiente para la inversión por parte
de otros agentes, de manera que a cada dólar que el Banco invierte le
siguen muchos otros.
Además de ayudar al establecimiento de industrios vinculadas a las
plantaciones, el Banco Mundial también financia los denominados
"programas de forestación social", que generan recursos para
las fábricas de papel. Un ejemplo de esta práctica es el programa
desarrollado en el sur de la India, donde se promueven plantaciones de
eucaliptos en predios de campesinos, lo que ha llevado al desplazamiento
forzoso de muchos de ellos.
En lo que se refiere a monocultivos forestales industriales destinados a
la producción de pulpa, la institución también apoya económicamente
–y lo ha venido haciendo durante décadas- los llamados proyectos de
pequeños prediosnúcleo, cuya finalidad es suministrar materia prima
para las industrias para-estatales, como ser la de palma aceitera.
Millones y millones de dólares han ido a parar a Indonesia para
promover este tipo de plantaciones. Algunas de ellas están vinculadas
con los programas de transmigración, mediante los cuales los
trabajadores son relocalizados en las islas exteriores del archipiélago
–contando también con el apoyo financiero del Banco- para suministrar
mano de obra en estos pequeños predios núcleo. "Núcleo" se
refiere justamente a la plantación de carácter industrial. Los pequeños
propietarios quedan entonces atrapados en una relación cuasi monopólica
con la compañía que provee los insumos para el cultivo. Como respuesta
a las críticas recibidas por apoyar esta exportación de mano de obra a
las islas exteriores, el Banco comenzó a invertir la mayor parte del
dinero en una segunda etapa de desarrollo del proyecto. El modelo de
agricultura se estaba debilitando en gran númerode estos
reasentamientos, lo que animó a muchos campesinos a pasarse a la
producción forestal. Ello significa una vía más de suministro de
materia prima para la industria.
Otra forma de estímulo a las plantaciones forestales es mediante préstamos
de diversos tipos al sector agrícola, lo que incluye la provisión de
crédito a bancos de fomento agrícola. En Papua Nueva Guinea, por
ejemplo, todas las plantaciones costeras han sido financiadas con fondos
provenientes de la Banca Multilateral de Desarrollo.
Conviene también tener en mente que el Banco influye sobre o bien crea
las condiciones para la promoción de plantaciones a través de préstamos
para llevar adelante ajustes estructurales. El objetivo básico de tales
préstamos es la promoción de la inversión externa directa, la
generación un mejor clima fiscal para las inversiones extranjeras y el
estímulo a una economía basada en la exportación. El caso de Guyana
constituye un ejemplo de cómo la promoción del sector forestal llevó
al ingreso al país de compañías plantadoras como una etapa que sigue
lógicamente al madereo. Las madereras llegan, practican la talarrasa de
la selva diciendo que están haciendo madereo selectivo, pero a la vez
admiten que su propósito es establecer en esos lugares plantaciones de
palma aceitera. Este proceso iniciado en Guyana se encuadra de manera
explícita en el contexto de los programas de ajuste estructural.
La Compañía Financiera Internacional (IFC), que forma parte del Grupo
Banco Mundial, invierte directamente en proyectos vinculados con
plantaciones. Bahia Sul Celulose en Brasil, por ejemplo, cuenta con el
IFC como uno de sus socios. Otro ejemplo es el de Kenia, donde mientras
el Banco Mundial presta dinero para promover las plantaciones
forestales, el IFC invierte en la industria de la pulpa, el papel y el
envasado.
El Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF) –cuyo principal
implementador es el propio Banco Mundial- también ha brindado apoyo al
establecimiento de plantaciones, bajo forma de sumideros de carbono, por
lo
menos en Ecuador y Kenia, según los datos disponibles.
El Banco Mundial es entonces uno de los principales actores en la
promoción de los monocultivos forestales de gran escala con fines
industriales. Será necesario
realizar ingentes esfuerzos para que el Banco introduzca cambios en su
política para el sector, no sólo respecto de los préstamos, sino
también en toda la gama de actividades que resultan en la sustitución
de los ecosistemas nativos –tanto bosques como praderas- por
monocultivos forestales.
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