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Publicaciones

 

El alto costo del petróleo barato

Selección de artículos publicados en el boletín del WRM sobre el tema explotación de petróleo.

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AFRICA       

Amenaza de explotación petrolera en Chad y Camerún

Un consorcio internacional formado por Exxon, Shell y ELF está planeando llevar a cabo un multimillonario proyecto de explotación de petróleo en una zona que comprende los territorios de Chad y Camerún. Se teme que el proyecto traiga consigo severos riesgos ambientales y sociales, que pueden transformar la zona en otra Ogoniland, la región productora de petróleo de Nigeria, caracterizada por la destrucción ambiental y las brutales violaciones de los derechos humanos que allí imperan.

El proyecto se plantea el desarrollo de los campos petroleros de Doba, en el sur de Chad, y contruir un oleoducto de más de 1000 kilómetros de longitud a través de Camerún para transportar petróleo a un puerto del Atlántico para su exportación. Para realizar el proyecto se necesita financiamiento proveniente de agencias de desarrollo internacionales, en especial del Banco Mundial. El mismo tiene intención de apoyarlo via créditos de la Agencia Internacional de Fomento -supuestamente destinados a ayudar a los países más pobres- y la Corporación Financiera Internacional, que apoya directamente al sector privado.

El Banco Mundial sostiene que el proyecto habrá de aliviar la pobreza, afirmando que los ingresos provenientes por la venta de petróleo para el gobierno de Chad y los royalties que recibirá Camerún por el uso del oleoducto serán invertidos en programas de combate a la pobreza. Sin embargo, esta estrategia carece de credibilidad, dado que ambos gobiernos han demostrado una completa falta de compromiso en lo relacionado con el alivio de la pobreza, además de la reconocida falta de transparencia en sus transacciones financieras. De modo que la asignación de dólares de la cooperación internacional para este tipo de proyectos, de hecho desvían la asignación de recursos escasos que podrían haber sido destinados a inversiones para el bienestar social. Desde el punto de vista ambiental las perspectivas son también negativas. El proyectado oleoducto habrá de atravesar zonas de selva tropical ecológicamente frágiles, incluída una que es el hogar de una minoría pigmea conformada por cazadores y recolectores. La deforestación, la caza furtiva y la pérdida de tierra de cultivo para los campesinos locales, junto al peligro de contaminación del agua subterránea y del sistema hídrico debido a los previsibles escapes de petróleo a partir del propio oleoducto, constituyen causas de grave preocupación.
 

Oleoducto Chad-Camerún: una respuesta del Banco Mundial

El 10 de junio de 1998, el Secretariado Internacional del WRM dirigió una carta al Presidente del Banco Mundial, expresándole su preocupación por el arresto de Ngarlegy Jorongar, junto a dos periodistas, en relación con declaraciones formuladas por éste, oponiéndose a la construcción del oleoducto Chad-Camerún, que está siendo apoyado por el Banco Mundial.

El Director Nacional del Banco Mundial en Chad, Sr. Serge Michailof, nos respondió mediante una nota de fecha 27 de junio, en la que expresa que él cree que las tres personas referidas han sido liberadas. Y respecto de la situación en general agrega: "Como supongo Ud. debe saber, estamos apoyando el proyecto del oleoducto Chad-Camerún dado su potencial para incrementar sustancialmente el gasto en actividades para el alivio de la pobreza en Chad, uno de los países más pobres del mundo. Permítame asegurarle que, más allá del potencial del proyecto para reducir la pobreza, seguiremos adelante con el mismo sólo si son respetados los requerimientos de carácter ambiental y social que hemos establecido, incluyendo la significativa consulta a las poblaciones locales de Chad sobre los impactos del proyecto".
 

Chad-Camerún: una vez más el Banco Mundial muestra a quienes sirve

Enfrentado a una fuerte oposición de representantes de la sociedad civil, el Banco Mundial acaba de aprobar un controvertido proyecto para la explotación petrolera y construcción de un oleoducto, liderado por Exxon-Mobil, el cual habrá de conectar campos petroleros de Chad con la costa atlántica de Camerún. Entre los patrocinantes del proyecto se encuentran también Chevron y Petronas, la compañía petrolera estatal de Malasia. El costo total del megaproyecto, que es uno de los mayores de este tipo en la región subsahariana, será de U$S 3.700 millones.

Si bien el Banco argumenta que el proyecto incluye un programa para canalizar nuevos ingresos a apoyar el desarrollo socioeconómico de Chad y que los impactos ambientales y sociales provocados por el mismo recibirán especial consideración y serán periódicamente monitoreados, grupos ambientalistas y de derechos humanos enfatizan en que este megaproyecto habrá de desplazar en forma forzada a los campesinos que habitan a lo largo del trayecto de más de 1000 kilómetros del oleoducto, así como a los aldeanos de Chad que viven cerca del lugar de localización de los 300 pozos petroleros, que tendrá impactos sobre la fauna de los bosques en las áreas afectadas e incentivará todavía más la corrupción a nivel gubernamental en ambos países. Un problema adicional del proyecto está en que podría promover la reedición del conflicto armado en esta región productora de petróleo y llevar a severas violaciones de los derechos humanos. El pedido de dos años de moratoria para el proyecto, de manera que Chad pudiera desarrollar un marco legal adecuado para manejar los ingresos generados por el mismo y que Camerún pudiera establecer las correspondientes salvaguardas ambientales, fue ignorado.

Teniendo en cuenta los antecedentes negativos en materia social y ambiental de los actores involucrados en el proyecto, así como los comprobados efectos de este tipo de megaemprendimientos que se realizan en el sur en nombre del "progreso", la idea entusiastamente expresada por el Banco en el sentido de que el proyecto constituye "un marco sin precedentes para transformar los ingresos generados por el petróleo en beneficios directos para los pobres, los sectores vulnerables y el ambiente" resulta realmente difícil de creer. A menos que el Banco considere que las petroleras son pobres y vulnerables y que la explotación y transporte de petróleo pueda de alguna manera ser beneficioso para el ambiente. En suma, desgraciadamente una vez más el Banco ha demostrado a quiénes sirve.
 

Nigeria: Nnimmo Bassey encarcelado y liberado

Nnimmo Bassey, Presidente de Oilwatch Africa, fue detenido el 26 de octubre de 1997 cuando regresaba a Nigeria tras la reunión del Comité Ejecutivo de Oilwatch realizada en Ecuador.

Arquitecto, poeta y activo defensor de los derechos humanos y ambientales en su país, Nnimmo ha estado denunciando firmemente los abusos cometidos por las empresas petroleras en Nigeria. Si bien su actividad política en Nigeria data ya de años, sólo cuando se conviritó en un crítico de alto perfil de la industria petrolera es que empezó a ser encarcelado. En junio-julio de 1996 estuvo preso durante 43 días por haber intentado participar en un encuentro regional de Africa Occidental de Amigos de la Tierra.

Respondiendo a una urgente solicitud del Secretariado de la Red Oilwatch, el Secretariado Internacional del WRM dirigió un mensaje a todos los miembros, amigos y amigas del WRM, solicitándoles que expresasen su solidaridad para con Nnimmo. Asimismo se envió un fax al Embajador de Nigeria en Buenos Aires, Argentina, manifestando nuestra preocupación por el arresto de Nnimmo y solicitándole se nos informara de la situación. Más tarde recibimos la notica de que Nnimmo había sido liberado. A continuación publicamos la carta a través de la cual Nnimmo expresa su gratitud a todos aquellos que lo apoyaron en esta difícil instancia:

Querid@s amig@s:

Les escribo para agradecerles vuestra solidaridad conmigo frente al "roce" que tuve con los detentores del poder estatal aquí. Fui detenido al llegar al Aeropuerto Murtala Mohammed en Lagos, alrededor de las 9 de la noche del domingo 26 de octubre. Estuve arrestado en el aeropuerto durante toda la noche y fui trasladado a la Oficina principal del SSS en Lagos a la mañana siguiente. Durante todo el lunes fui objeto de un riguroso interrogatorio. Pasé el lunes de noche en prisión, sin poder hablar con nadie en la celda. Recuperé parcialmente la libertad alrededor de las 8 de la noche. del martes cuando se me permitió retirarme del lugar, pero todo mi equipaje fue retenido, incluyendo mis anteojos, mi anillo de casamiento, mi reloj pulsera y mi billetera. Fui nuevamente interrogado el miércoles y el jueves. Todo centrado en mi compromiso con la lucha por un mejor medio ambiente en Nigeria. Centrado también en mis actividades en la Red Oilwatch.

Fui finalmente liberado ayer (viernes 31 de octubre) aproximadamente al mediodía. Me fue devuelto el equipaje pero mi pasaporte fue retenido. Ello significa que mis movimientos están severamente restringidos. De modo que mi presencia en el encuentro de Amigos de la Tierra Internacional en Uruguay es poco probable.

¿Dónde está la libertad? ¿Dónde está mi libertad, nuestra libertad? Pude reunirme con mi familia recién a las 5 de la tarde de ayer ¡y fue entonces que pude cambiarme la ropa por primera vez desde que salí de Quito!

Tengo que seguir presentándome al SSS, ¡lo cual en si mismo es peligroso! Este es el precio a pagar por luchar por un ambiente sustentable para la humanidad. Es todo por ahora. Por favor no dejen este asunto en el olvido. Continúen con su presión.

Nnimmo.
 

Nigeria: el WRM tildado de ser "involuntariamente subversivo"

Como respuesta a un fax que le fuera enviado por la Secretaría Internacional del WRM solicitando información acerca de Baton Mittee, activista nigeriano detenido en relación con el Día Ogoni, hemos recibido la siguiente carta (que creemos no requiere comentarios) proveniente de la Embajada de Nigeria en Buenos Aires:

"Sr. Ricardo Carrere World Rain Forest Movement

Re: Detención de Baton Mittee en relación con el Día Ogoni

1. Acuso recibo de su mensaje fechado 28 de enero de 1998 acerca de ese tema y le informo que el mismo fue reenviado a las autoridades competentes en Nigeria

2. Asimismo deseo llamarle la atención acerca de que la información sobre malos tratos, tortura, aislamiento y alegada denegación de atención médica que se dice son dispensados a los detenidos (de cualquier tipo) en Nigeria no sólo carecen de fundamento, sino que constituyen afirmaciones disparatadas y sin fundamento, las cuales forman parte de una pobremente orquestada campaña que tiene por finalidad desprestigiar la imagen de Nigeria y a exponer sus autoridades al desprestigio. Para aventar cualquier duda, las condiciones del encarcelamiento en Nigeria están en consonancia con los estándares aceptables a nivel internacional, y todos los prisioneros, más allá del delito cometido, son tratados con humanidad.

3. Por último, debería Ud. procurar sopesar la información proveniente de personas de las que tiene escaso conocimiento, de modo tal que su organización no se transforme involuntariamente en un instrumento de la subversión".

Saluda atentamente A. Yusur Por Encargado de Negocios"
 

Nigeria: incendios forestales vinculados a Shell

Desgraciadamente noticias acerca de enormes incendios forestales, como los que afectaron Indonesia y a Roraima (en la Amazonia brasileña), son frecuentes en la información que circula por el mundo. Sin embargo, no debe olvidarse que incendios de menor escala también tienen terribles consecuencias sobre las comunidades locales. Un ejemplo es el incendio que ha afectado al bosque de Aleibiri, un poblado de 6.000 habitantes en el Delta del río Níger, en Nigeria. La causa del desastre fue la falta de consideración demostrada por un contratista de la Shell. Una lluvia providencial -que el sacerdote mayor de Aleibiri, Lider Mgbeke, consideró una intervención de sus ancestros y dioses- evitó que el fuego se extendiera.

La historia del incendio del bosque de Aleibiri comenzó realmente en marzo de 1997, cuando de una tubería instalada por Shell se esparció petróleo crudo en los humedales, los bosques y las aguas del territorio de la comunidad. En un principio la compañía rehusó reconocer su responsabilidad en el accidente. Pero luego, como consecuencia de la lucha de los nativos Ijaw, Shell tuvo que contratar a Emmanique Services Co. para limpiar el derrame. Sin embargo, la operación fue realizada de manera descuidada, lo que originó un incendio, que se extendió rápidamente debido a las inusuales condiciones reinantes de extrema sequedad.

Los abusos cometidos por Shell se remontan a muchos años atrás. En 1983 las comunidades de Ekeremor-Zion, Sekebulo, Obotobo 1 y Obotobo 2 iniciaron un juicio contra una compañía subsidiaria de Royal Dutch Shell por los daños ambientales provocados en sus tierras. Luego de un largo proceso de 14 años el juicio fue resuelto en favor de los demandantes. Sin embargo, Shell manifestó que no acataría la decisión y que apelaría la sentencia. Simultáneamente la compañía empezó a utilizar a cuerpos del aparato de seguridad del Estado como instrumento para amenazar a integrantes de las comunidades. Hubo también amenazas realizadas de manera directa contra los pobladores, a quienes se advirtió que recibirían un "tratamiento similar al de los Ogoni".
 

Nigeria: ONG nominada para el Premio Sofía

La Fundación Sofía, una organización con sede en Noruega, ha nominado a la ONG nigeriana Environmental Rights Action para el premio Sofía 1998. El principal propósito de la Fundación Sofía es otorgar un premio internacional anual de U$S 100.000 en el área de medio ambiente y desarrollo. Se trata de una iniciativa del escritor y filósofo noruego Jostein Gaarder -mundialmente famoso por su libro "El mundo de Sofía", una de las novelas más vendidas en el mundo- quien donó una importante suma de su fortuna privada, ganada con la venta del libro, para este fin.

La nominación constituye un reconocimiento a la incansable lucha de ERA en pro de los Ogoni y el ambiente, que se encuentran bajo la opresión de la dictadura nigeriana. "Esta nominación nos indica que tenemos razón al luchar por nuestros derechos!" afirmó Nnimmo Bassey, Director de ERA, quien ha sufrido reiteradas amenazas y detenciones arbitrarias debido a sus actividades.
 

Ogonis liberados en Nigeria: una luz de esperanza

La noticia de la liberación, el 9 de setiembre de 1998, de 20 jóvenes Ogonis que estaban detenidos sin cargo desde 1994, constituye una esperanza de reconciliación y paz en el Delta del Níger, región que ha estado presa del abuso de poder y el saqueo. Las tierras, las aguas y la atmósfera del Delta han sufrido y continúan sufriendo los abusos perpetrados por una fuerza de ocupación, conocida oficialmente como Rivers State Internal Security Task Force. La población local ha sido perjudicada por los efectos adversos de la exploración, la explotación y el transporte de petróleo, que ha perjudicado notoriamente su ambiente y sus medios de vida. El gobierno dictatorial de Nigeria ha defendido siempre los intereses de los gigantes petroleros --Shell, Chevron, Agip, Elf, Texaco, Mobil-- que siguen destruyendo los medios de vida y el ambiente de los habitantes del Delta, persiguiendo su mero provecho. Las compañías petroleras disfrutan de la protección adecuada para desatender las medidas de seguridad, a la vez que las respuestas populares son rápidamente acalladas con ayuda de la represión del aparato estatal. Esta incluye también la propaganda contraria a los pueblos indígenas de la región, injustamente tachados de subversivos y peligrosos. De ese modo, los Ogonis han venido siendo reprimidos para defender los intereses de la Shell, en tanto los Ilaje del Estado Ondo han sufrido represión en beneficio de la Chevron.
 

Resistencia a la industria petrolera en Africa

Entre el 9 y el 14 de febrero de 1999 tuvo lugar en Port Harcourt, Nigeria, un taller denominado "Petróleo y Resistencia Local", organizado por Environmental Rights Action. Paralelamente se realizó en el mismo lugar la asamblea de Oilwatch Africa. Participaron del evento delegados de varios países de la región -Camerún, Ghana, Gabón, Chad y Nigeria- así como representantes de Oilwatch Internacional. Con posterioridad al mismo, el grupo realizó una visita a los campos petroleros del Delta del Níger, donde se viene dando un profundo conflicto entre la Shell y los indígenas Ogoni.

Durante el taller fueron tratados varios temas importantes, tales como la situación de la industria petrolera en los países tropicales; la relación entre explotación de petróleo, comunidades locales y la resistencia; el papel del estado; el conflicto por el gasoducto Chad-Camerún, el rol que juega la economía global, etc. Asimismo se presentaron experiencias de luchas locales, como la de los Ogoni en Nigeria.

En relación con lo señalado más arriba, varias ONGs ambientalistas de los EE.UU. organizaron en ese país para el día 21 de marzo una concentración en North Arlington, con la finalidad de protestar contra las actividades de Shell en Nigeria. Esta multinacional comenzó a operar en el área en 1958. Mientras que desde entonces la compañía ha extraído de la tierra perteneciente al pueblo Ogoni petróleo evaluado en U$$ 30.000 millones, no ha dejado a cambio más que tierras agrícolas estropeadas, reservorios de agua contaminados y aire envenenado. Hoy día, a pesar de los múltiples pedidos realizados por las comunidades indígenas del Delta del Níger -en especial los Ogoni- y de millones de personas en todo el mundo, que los apoyan, la Shell no ha hecho nada por limpiar los campos de petróleo, para lo que aduce falta de fondos a ser destinados a esta actividad. Sin embargo, la propia compañía ha anunciado recientemente que invertirá U$S 8.500 millones durante los próximos 20 años para un nuevo proyecto de explotación de petróleo y gas en el Delta del Níger.
 

Nigeria: manglares amenazados

Miles de hectáreas de manglar y pantanos de agua dulce en el Delta del Níger, situado en el Estado Cross River, serán destruidas por las actividades de explotación petrolera que se están dando en la región. Los responsables de la situación son las compañías Moni Polu Nigeria Limited, que a principios de 1998 comenzó la prospección petrolera en el área, y Nobles Drilling, contratada para comenzar con las perforaciones. En diciembre de 1998 ya se habían agotado alrededor de ocho pozos. Se ha programado asimismo la construcción de un oleoducto de 1.000 kilómetros de largo, cuyo trayecto pasa por más de 25 comunidades. A pesar de las cartas de protesta enviadas a ambas compañías y a las autoridades responsables por parte de ONGs ambientalistas nigerianas, la nueva fase del proyecto habrá de comenzar sin que se haya realizado la requerida Evaluación de Impacto Ambiental.

La prospección y explotación de petróleo son actividades mundialmente conocidas por el negativo impacto ambiental y social que provocan a nivel local: los pueblos indígenas y los campesinos pierden sus tierras, surgen problemas sanitarios, los bosques tropicales son destruidos, las fuentes de agua y el aire se contaminan. A nivel global, más extracción significa más consumo de combustible, con la consecuente liberación de CO2 a la atmósfera, siendo éste el principal de los gases de efecto invernadero, causantes del calentamiento global. En el caso específico de Nigeria, los militares intimidan a las poblaciones locales, queman sus casas y llegan incluso a matar a los campesinos que se oponen a la actividad de las petroleras en su territorio. Se han denunciado varios casos de violación de los derechos humanos, tal como lo atestigua la larga lucha del pueblo Ogoni contra la Shell en Ogoniland, así como los eventos más recientes en el Estado Delta, donde está implicada la Chevron.

La industria petrolera es un factor muy relevante en la destrucción de los manglares de Nigeria, aunque no el único. Se sospecha que el Gobierno Federal recientemente ha firmado un contrato para el dragado del curso superior del río Níger, en el tramo desde Warri a Baro, en la región norte del país. Teniendo en cuenta que los manglares son frágiles ecosistemas forestales, altamente dependientes de un continuo suministro de agua, este proyecto podría afectarlos gravemente. Ello a su vez significaría la pérdida de los medios de vida de sus habitantes. Se teme que la situación en la zona del Delta del Níger, ubicada aguas abajo del área objetivo del proyecto de drenaje, y que ha sufrido durante años una gran degradación ambiental y una serie de conflictos provocados por la actividad de la industria petrolera, se vea agravada por las obras que están planificando.

Nigeria ha perdido entre el 70 y el 80% de sus bosques originales, de manera que hoy en día el porcentaje del país ocupado por bosques se limita al 12%, si bien todo su territorio está en la zona del trópico húmedo. Contando con la mayor población de Africa (115 millones de habitantes, según datos de 1996), tiene un 40% de analfabetismo, en tanto su PBI per capita es de tan sólo U$S 240. Las autoridades parecen desconocer esta realidad y prefieren destinar fondos y esfuerzos a megaproyectos como el mencionado, postergando las reales necesidades y aspiraciones de las comunidades locales.
 

Petróleo y violencia en Nigeria

La explotación petrolera es responsable de la destrucción de los manglares, del desplazamiento y el sufrimiento de comunidades locales, y de la degradación ambiental de las fuentes de agua y del suelo en Nigeria. Tal depredación generalmente va acompañada de brutales acciones contra miembros de la comunidad local y activistas, en las cuales comandos armados actúan como brazo ejecutor de las empresas. El Delta del Níger es una zona donde la prospección y la explotación petroleras son especialmente intensas. Repetidamente han sido denunciados la destrucción del ambiente y el abuso a los derechos humanos a manos de Shell y Chevron en la región.

En el pasado mes de abril, las comunidades Ekebiri de la localidad sureña de Ijau, Estado de Bayelsa, fueron víctimas de la violencia desplegada por un grupo de soldados, controlados y dirigidos por la empresa petrolera Nigeria Agip Oil Company (NAOC). Los Ekebiri son un clan conformado por tres comunidades -Ekebiri I, II y Opuadoma- con 32 aldeas satélite, y que suma una población estimada en 10.000 personas. NAOC es responsable de varios casos de abuso de los derechos humanos en el Delta del Níger. La compañía incluso ha sido acusada por varias de las comunidades en cuyo territorio se instaló, por instigar enfrentamientos étnicos entre las mismas como forma de minar su resistencia.

La sucesión de eventos que terminó en un baño de sangre comenzó cuando las comunidades reclamaron a NAOC una compensación por los constantes derrames de petróleo que han ocurrido en su territorio desde 1969. El último se dio en 1997, ocasión en que la compañía se rehusó a otorgar compensación alguna. A principios de 1999 la compañía accedió a dialogar con las comunidades, pero se negó a pagar la suma demandada. Frente a ello las conversaciones se acabaron y el 17 de abril las comunidades tomaron acciones concretas, cerrando dos colectores ubicados en su territorio, con el fin de fortalecer sus reclamos. Al día siguiente la empresa se hizo presente en la zona, custodiada por una guardia militar, y reabrió los colectores, generando resistencia a nivel de las comunidades. Entonces los soldados abrieron fuego contra dos botes que transportaban jóvenes y jefes de las comunidades Ekebiri I y II. Ellos se dirigían a un encuentro con el Comisionado de Policía del Estado de Bayelsa y estaban desarmados. Testigos oculares informaron que los disparos duraron alrededor de 40 minutos y que los soldados dispararon contra los ocupantes de los botes, quienes escaparon procurando llegar a la orilla. Algunos fueron alcanzados por las balas justo en los bancos de arena frente a la costa donde se encuentran sus comunidades, mientras intentaban buscar refugio en ellas. Al oír las balas los asustados habitantes de la aldeas se vieron obligados a huir apresuradamente para salvar sus vidas. Como saldo de esta brutal acción ocho personas resultaron muertas y dos jefes arrestados, en tanto los botes fueron decomisados.

Nigerian Agip Oil Company ha producido petróleo crudo en esta región desde 1969. Sin embargo, tras tres décadas de actividad y de generación de enormes beneficios para sí, la población local ha quedado pobre. Y su ambiente destruido.

La organización Niger Delta Human and Environmental Rescue Organization (ND-HERO) ha expresado su preocupación por el grado de impunidad con que Agip actúa frente a las comunidades. Dada su performance, la empresa está considerada como la peor en lo que se refiere a la degradación ambiental y el abuso a los derechos humanos, seguida por Elf Aquitaine. ND-HERO reclama al gobierno que tome urgentes medidas para llevar a la justicia a Agip y a los soldados implicados en estas atrocidades, y para que la compañía deje de utilizar personal armado para oprimir a las comunidades y de instigar luchas étnicas entre las comunidades del Delta del Níger.
 

Nigeria: victoria de las comunidades locales sobre Texaco

El Delta del Níger, en el sur de Nigeria, ha sido escenario de destrucción ambiental y violaciones de los derechos humanos en relación con la prospección y explotación de petróleo. La actividad de las petroleras, como Shell, Mobil, Chevron y NAOC- con el apoyo del ejército nigeriano- ha sido denunciada reiteradamente y resistida por las comunidades locales. Estas han obtenido recientemente una gran victoria sobre la poderosa Texaco Company, con sede central en los EE.UU. Como consecuencia de ello la empresa se ha visto obligada a detener sus operaciones en la región del Delta. Este exitoso resultado fue obtenido gracias a efectivas protestas y acciones directas. Por ejemplo, miembros de la comunidad bloquearon las plataformas de Funiwa y Apoi Norte, haciendo descender la producción en más de 50.000 barriles diarios de petróleo crudo. Al mismo tiempo, un grupo de jóvenes atacó las oficinas de Texaco en la zona industrial sureña de Warri.

Texaco no es la única multinacional petrolera que se ha visto forzada a poner fin o disminuir sus operaciones debido a la ocupación de estaciones extractivas o plataformas petroleras. En enero pasado Shell, la mayor productora de petróleo de la región, fue la primera en ser cerrada mediante una protesta no violenta, y hoy en día la compañía está operando al 25% de su capacidad.

Si bien las petroleras todavía no se retiraron definitivamente del área, la oposición va en aumento. En diciembre de 1998 cerca de 500 comunidades Ijaw junto a más de 200 ONGs de todo el mundo suscribieron la Declaración de Kaiama, en la que se solicitaba a las multinacionales que operan en el Delta del Níger que detuvieran voluntariamente sus actividades, con la finalidad de remediar los impactos provocados por la producción de petróleo sobre las comunidades y su ambiente.
 

Nigeria: la lucha continúa

Han pasado cuatro años desde el juicio que condenó a muerte a Ken Saro Wiwa junto a otros ocho activistas por los derechos humanos a manos de la dictadura militar nigeriana el 10 de noviembre de 1995. El episodio generó la condena y la indignación a nivel mundial. Sin embargo -y a pesar de los cambios a nivel político acaecidos en ese país- la destrucción del ambiente y las violaciones a los derechos humanos asociados a la prospección y extracción de petróleo en la región del Delta del Níger continúan.

Una delegación de representantes de organizaciones sociales y ambientalistas estadounidenses que visitó la región en octubre de 1999, informó que la irresponsabilidad de las compañías petroleras multinacionales que allí operan -fundamentalmente Shell y Chevron- respecto de las cuestiones ambientales y sociales, está amenazando la sobrevivencia de la población local y la frágil estabilidad política del país. El gobierno de Nigeria aún no ha atendido lo estipulado en el proyecto de ley de Derechos del pueblo Ogoni. Esta norma garantizaría la existencia de dicho pueblo en sus territorios tradicionales. Por otra parte, las autoridades siguen actuando abiertamente en favor de las compañías petroleras y en contra de su propio pueblo, al no implementar la evaluación de impacto ambiental independiente en Ogoniland, recomendada por las Naciones Unidas. La degradación ambiental y la pobreza afectan no sólo a los Ogoni, sino también a otros pueblos del Delta del Níger, tales como los Ijaw, los Itsekiri y los Urhobos.

"Nosotros los Ogoni hemos sido engañados durante los últimos 41 años en relación con una justa redistribución de los ingresos obtenidos de la prospección y extracción de petróleo en nuestra tierra por parte de Shell, con la ayuda del gobierno de Nigeria. No es necesario reiterar el hecho que en una tierra bendita en abundancia por la naturaleza nos hemos visto enfrentados a la pobreza y la injusticia. Nuestro pueblo no tiene para mostrar más que su sacrificio y durante mucho tiempo esta gigantesca corporación multinacional ha estado humillando nuestra existencia. Shell ha deteriorado nuestro ambiente con la prospección petrolera y nos ha dejado a cambio una tierra degradada y contaminada y un aire y un agua envenenados" señala una declaración de MOSOP-UK (Movimiento por la Sobrevivencia del Pueblo Ogoni, por su sigla en inglés) emitida el 10 de setiembre de 1999. Los Ogoni rechazaron el así llamado "Programa de Desarrollo" propuesto por la empresa para sus territorios y declararon a Shell "persona non grata" en Ogoniland.

"Señor, llévate mi alma, pero la lucha continúa" dijo Ken Saro Wiwa poco antes de ser ejecutado. Este, su último mensaje, mantiene todo su vigor y significado en estos tiempos difíciles.
 

¿Un cambio positivo en las actividades petroleras en Nigeria?

La Asamblea Nacional Urhobo, que representa a la nación Urhobo en el estado federal de Nigeria, paralizó todas las actividades de prospección de petróleo en la región del Delta del Níger, donde en setiembre pasado un incendio provocado por un derrame de petróleo destruyó una vasta zona de frágiles ecosistemas. Una vez más estuvo implicada la compañía petrolera Royal Dutch Shell. Esta habrá de mantenerse expulsada de varias comunidades afectadas, hasta tanto se complete en forma satisfactoria una investigación independiente y se divulguen sus resultados. La misma estará a cargo de expertos de varios países del Sur. Los Urhobo exigieron también la inmediata limpieza de todo el territorio contaminado, así como una compensación. "Cuando sucedió el derrame, nosotros pensamos que seríamos tratados como seres humanos. Pero nos llevó tiempo comprobar lo que nuestros vecinos nos habían estado diciendo sobre las empresas petroleras, especialmente Shell, en relación con su falta de sinceridad" manifestó un líder de la comunidad Ikeerre.

Como suele suceder, Shell no asumió ninguna responsabilidad por el sufrimiento del pueblo. Una fuente confiable de la empresa admitió a la ONG ERA (Environmental Rights Action) en el puesto de Aluu-Agbada West, que las cañerías son demasiado viejas y no pueden soportar mucha presión. La misma atribuyó los derrames a esa causa, entre otras. El último caso denunciado -ocurrido entre el 17 y el 18 de setiembre de 1999- no ha sido el único en el Delta del Níger. El 12 de diciembre de 1998 hubo una explosión en el oleoducto que conduce petróleo hacia la estación de Aluu-Agbada West. El accidente contribuyó a la contaminación del río Onuigigbo, la única fuente de agua potable y de pesca para el pueblo Omuike.

Sobre la actual situación del país en lo que respecta a las comunidades y el ambiente, el Consejo Juvenil Ijaw manifestó: "Nigeria está todavía inmersa en un océano de opresión. Debemos apartarnos de las siniestras olas de violencia generadas por los agentes de la injusticia. No tenemos más que una opción. O nos encaminamos sin cesar hacia la consecución de la autodeterminación, el control de los recursos, la protección ambiental y una verdadera Nigeria Federal, o nos hundimos".

En una movida sorprendente, que puede significar un cambio positivo, el Gobierno Federal culpó de la situación imperante en el Delta del Níger a lo que calificó como "atroces delitos ambientales" de las compañías petroleras multinacionales. Asimismo, atribuyó la responsabilidad por la ejecución de Ken Saro Wiwa y de otros activistas a las empresas petroleras. El portavoz del gobierno fue el Ministro de Estado para el Ambiente, Dr. Ime Okopido, quien el 22 de octubre de 1999 explicó las estrictas condiciones establecidas para estas empresas en el Delta del Níger y les dio un ultimátum de seis semanas para proceder a la limpieza del ambiente en las comunidades. Sin embargo, solamente las acciones futuras a ser emprendidas por las autoridades habrán de reflejar en qué medida están interesadas en la defensa de los intereses de su propio pueblo. El gobierno de Nigeria ha sido y todavía sigue siendo blanco de severas críticas a nivel nacional e internacional por el tema violaciones de los derechos humanos y ambientales.
 

Racismo ambiental en Nigeria

Hay pruebas más que suficientes de que la prospección y extracción de petróleo constituye una de las causas importantes de degradación y destrucción de bosques, lo cual además trae aparejado la pérdida del sustento y los territorios de sus habitantes. En países tropicales, las compañías petroleras generalmente actúan con un fuerte apoyo de los gobiernos locales. Nigeria y en especial la región del Delta del Níger es un caso paradigmático de esta situación.

Como resultado de la visita que representantes de organizaciones sociales y ambientales de los Estados Unidos hicieron a la región del Delta del Níger en setiembre de 1999, la ONG "Intercambio Global y Acción Esencial" publicó recientemente un informe titulado "Petróleo por Nada: Destrucción Ambiental, Muerte e Impunidad de las Corporaciones Multinacionales en el Delta del Níger". El informe dice que Chevron, Shell, Mobil, Elf y Agip "actuan como una fuerza desestabilizante, enfrentando a una comunidad contra la otra y actuando como catalizador -junto con los militares con quienes trabajan muy de cerca- de la violencia que azota hoy en día a la región". Subraya que aunque durante los últimos 40 años tanto el gobierno nigeriano como las multinacionales petroleras han obtenido enormes ganancias de la extracción de petróleo del Delta del Níger, la región sufre de altas tasas de desempleo y pobreza, corrupción, represión, cultivos decrecientes, pesca en disminución, aguas contaminadas, bosques moribundos y fauna en desaparición. Lejos de contribuir al bienestar de la región, las compañías petroleras, el gobierno y los militares han explotado las diferencias étnicas en el Delta y han además amenazado y asesinado a personas para impedir cualquier intento de oposición.

Sin embargo, la resistencia por parte de los pueblos del Delta del Níger continúa. El pasado febrero la Juventud Nacional Ijaw hizo un llamamiento al gobierno y a las compañías petroleras que operan en el Delta del Níger a entrar en un auténtico diálogo con las comunidades locales "sobre el tema del control de los recursos, la auto-determinación y por una Nigeria auténticamente federal". A nivel internacional, los abusos cometidos por los militares contra los pobladores locales están siendo constantemente denunciados. El anuncio del gobierno en octubre de 1999 sobre la imposición de estrictas condiciones a las empresas petroleras en relación con la limpieza que deben llevar a cabo en el ambiente de las comunidades locales, fue recibido cautelosamente pero con beneplácito por parte de las organizaciones sociales y ambientales. Sin embargo, aún no hay señales claras de que las cosas realmente hayan cambiado para bien.

Es interesante remarcar que "Petróleo por Nada" fue lanzado en los Estados Unidos, coincidiendo con la creciente oposición contra una importante refinería de Chevron en California, la cual está siendo acusada de la descarga de contaminantes peligrosos. Varios casos de racismo ambiental -tal como la ubicación de industrias contaminantes en comunidades pobres, generalmente negras- han sido denunciados en ese país. Es el mismo racismo que la compañías petroleras del norte muestran respecto a la gente y al ambiente en Nigeria.
 

Nigeria: la Shell incendia los bosques

En octubre de 1999, el propio ministerio de Medio Ambiente de Nigeria responsabilizó a las transnacionales petroleras por la situación reinante en el Delta del Níger, y les dio el ultimátum de que en seis semanas debían descontaminar el medio ambiente de las comunidades, afectado por numerosos derrames de petróleo. A pesar de eso, las cosas no parecen haber cambiado mucho.

Durante seis meses -del 10 de junio de 1998 hasta diciembre de 1998-, un oleoducto perteneciente a la empresa Shell Petroleum Development Company Limited (SPDC), ubicado en la ensenada de Kolo, en la cuenca del río Num, reventó y derramó petróleo crudo en los bosques de manglares de Oyara, poniendo en peligro a la pequeña comunidad rural Otuegwe 1, compuesta predominantemente por población indígena dedicada a la agricultura y la pesca. Debido a las copiosas lluvias que cayeron en ese periodo, el derrame de petróleo se esparció por los arroyos, fincas y sitios sagrados circundantes de los Otuegwe. Para enfrentar las acusaciones que señalaban a la compañía, la Shell optó por culpar a las víctimas y atribuyó el derrame a un acto de sabotaje. Así, se negó a asumir la responsabilidad de reparar el derrame del oleoducto.

Las comunidades locales de agricultores y pescadores tradicionales, que tuvieron que sufrir no sólo los riesgos a la salud sino también los impactos del derrame en sus recursos naturales, iniciaron una campaña con la ayuda de Niger Delta Human and Environmental Rescue Organization (Organización de Rescate Humano y Ambiental del Delta del Níger/ND-HERO). Al final, Shell tuvo que responder a esa presión y contrató a Willbros Nigerian Ltd para reparar la filtración. La empresa también escogió una forma "ambientalmente responsable" de eliminar los residuos remanentes de la filtración de petróleo: ¡prendió fuego a vastas extensiones de bosque! Esa estrategia de quemar el bosque parece ser la política oficial de Shell como forma de "limpiar" los derrames de petróleo crudo en el Delta del Níger. Otras comunidades de la zona, como los Obelele y los Igebiri, sufrieron en carne propia esta misma política de Shell, y ya hay 3.500 km2 de bosques destruidos por el efecto de este drástico método de provocar incendios intencionales.

Como consecuencia de los impactos negativos de esta actividad, los pobladores del Delta del Níger no quieren más a las compañías petroleras en general -y a la Shell en particular, menos aún- en sus territorios. No obstante, las transnacionales petroleras y el Gobierno Federal continúan ignorando los reclamos de las comunidades, quienes tienen que pagar el alto costo del petróleo barato. "Prometemos escuchar", dice Shell en su página Web. Pero en el Delta del Níger, la empresa parece haberse quedado totalmente sorda.
 

ASIA       

Manglares amenazados por prospección de petróleo y gas en Bangladesh

En Bangladesh los bosques tropicales remanentes están próximos a la desaparición. La totalidad de la parte continental del país y de las áreas submarinas está siendo poco a poco entregada en concesión para la prospección de petróleo y gas. Hasta los "Sundarbans", considerados parte del patrimonio mundial y el mayor manglar del Planeta, único hábitat remanente del tigre real de Bengala, están siendo invadidos por las actividades de exploración para la obtención de petróleo y gas.

El área afectada comprende uno de los 23 sectores en los cuales el gobierno dividió el territorio nacional para las actividades de prospección de petróleo y gas por parte de compañías transnacionales. La medida ya ha sido implementada en casi la mitad del territorio del país y afecta negativamente a varios ecosistemas ricos en diversidad biológica, como ser los bosques vírgenes de la región de colinas al este de Bangladesh, que se extienden desde el Himalaya hasta la Bahía de Bengala.

Los "Sundanbans" constituyen una vasta porción de manglares ubicados en el rincón sudoeste de Bangladesh y conforman la parte más baja del Delta del Ganges. El nombre "Sundarbans" proviene del término "Sundari", que hace referencia a este gran árbol del manglar, del que se obtiene un valioso combustible. Se extiende a lo largo de 160 millas (260 km) por la costa de la Bahía de Bengala, desde el estuario del río Hugli en India al estuario del río Meghna en Bangladesh. Su extensión abarca también una faja interior que oscila entre las 60 y 80 millas (100 a 130 km). Una red de ríos y arroyos de marea intersectan numerosas islas. A lo largo de la costa, el bosque se va transformando paulatinamente en un manglar, que está prácticamente inhabitado. Constituye una de las últimas reservas del tigre real de Bengala y el área de un proyecto de preservación de esta especie. Además, el manglar es la base físico-natural para la vida de otros mamíferos, más de doscientas especies de aves, así como cocodrilos, otros reptiles y anfibios. Los Sundarbans también son importantes por sus pesquerías de estuario y por constituir el refugio invernal de varios centenares de aves migratorias. La zona norte del manglar produce arroz, caña azucarera, madera, frutos secos, etc. Esta zona de manglares, única en el mundo, es hoy sólo el sector numerado como 5 en la división territorial hecha por el gobierno. Ha sido otorgada en concesión a Shell Oil y Cairn Energy para la prospección de petróleo y de gas.
 

Birmania: amenazan cerrar un bosque como medida contra gasoducto

La selva tropical ocupaba gran parte del territorio de Birmania, pero la deforestación ahora afecta a las dos terceras partes de los bosques del país. El Kanchanabury Conservation Group, junto a otras once organizaciones conservacionistas y de derechos humanos y sus aliados están amenazando con cerrar el bosque para evitar el pasaje del controvertido gasoducto Tailandia-Birmania. Los grupos implicados aducen que este polémico proyecto, llevado a cabo por la autoridad petrolera de Tailandia (PTT), ha lesionado los derechos de la población local, puesto que no se realizaron consultas de ningún tipo y habrá de dañar los recursos naturales. De hecho, la condición de área protegida para la parte del Parque Nacional Sai Yok por la que pasará el gasoducto de 260 kilómetros de longitud, fue revocada el pasado mes de octubre. Dos semanas más tarde PTT comenzó a instalar el gasoducto en la zona. Este Parque Nacional alberga una frondosa selva.

La acción de los activistas constituye un intento para que la construcción se suspenda y se inicie una nueva ronda de negociaciones. Se presentará una petición al Primer Ministro Chuan Leekpai para que revise una resolución del gobierno anterior, por la que se permiten las obras del gasoducto. Phibhop Dhongchain, portavoz de las ONGs, manifestó que si no se recibe ninguna respuesta éstas marcharán desde Bangkok a Kanchanaruby y cerrarán el bosque para así evitar que PTT instale el gasoducto hasta tanto no se convoque a una ronda de conversaciones para discutir acerca de un nuevo trazado.
 

Tailandia: arresto de defensores de los bosques

Kanchanaburi, 6 de marzo de 1998: Sulak Sivaraksa junto a otros 50 estudiantes y activistas que habían estado acampando en el bosque de Huay Kayeng fueron arrestados y conducidos fuera del mismo hoy cerca del mediodía. El gobernador de Kanchanuburi estuvo presente en el lugar del hecho y ordenó al personal de policía que expulsara al grupo. Antes del arresto, Sulak recibió un comunicado donde se le notificaba que debía testimoniar frente a la policía por la acusación que PTT (Autoridad Petrolera de Tailandia) formulara contra él. Por el contrario, los otros activistas fueron detenidos sin haber sido informados acerca de qué cargos pesaban sobre ellos.

Con el fin de este campamento, que duró tres meses, queda claro que el bosque será cortado para permitir la instalación del gasoducto. "Van a destruir el último pedazo de selva que hemos estado tratando de proteger, a riesgo de nuestras propias vidas, enfrentando a los bulldozers. Se están colmatando los cauces de cursos de agua que son el hábitat de especies raras, como el cangrejo rajini. La vida será más difícil para los elefantes, ya atemorizados por las instalaciones proyectadas, cuando el proyecto sea ejecutado en toda su dimensión, ahora que la protesta ha sido neutralizada".

Era evidente, a la llegada a la estación de policía, que las personas detenidas serían llevadas a juicio. Un grupo de personas que apoyan la protesta se congregó a la entrada de la estación. Se tomaron huellas dactilares de Sulak, así como de la mayoría de los detenidos, incluido el ciudadano inglés Daniel Campbell. La policía se mostró preocupada por la presencia de extranjeros apoyando a Sulak y su grupo. Quienes habían llegado esa mañana fueron interrogados y se les pidió que no regresaran. Se registraron sus pasaportes, nombres y dirección. Entretanto, ante la negativa de Sulak a pagar una fianza, éste fue conducido a una habitación próxima al despacho del gobernador. El resto de los estudiantes fue liberado. Desde su lugar de detención Sulak expresó:

"Esta situación arrojará luz sobre tres cosas. Una, que el Primer Ministro permitió la instalación del gasoducto sin tener en cuenta la realidad. Se basó exclusivamente en una información mentirosa. Si bien durante un viaje en helicóptero a la zona el 28 de febrero de 1999, prometió encontrarse con el grupo contestatario que estaba en el lugar desde el 21 de diciembre, finalmente se negó a verlos. Se remitió a escuchar a los militares y a los representantes de PTT, quienes lo convencieron de las bondades de seguir adelante con el proyecto. Dijo haber visto humo y percibido la degradación de la vegetación durante dicha recorrida. El grupo conservacionista podría haberle mostrado la selva en condiciones prístinas y las huellas de los elefantes en el área. Por otra parte, el Primer Ministro se suponía que el 25 de febrero leería el informe escrito por el Sr. Anand Panyarachun y el comité, pero no lo hizo. El 28 de febrero anunció que PTT seguiría adelante con el proyecto, de acuerdo con las recomendaciones de dicho informe. Sin embargo éste sostenía que PTT había caído en abuso de poder, había estado mintiendo, cometiendo atropellos frente a las comunidades de base y realizando prácticas sin tener en cuenta la conservación del ambiente. El informe sostenía asimismo que PTT podía continuar con el proyecto previa consulta y aprobación por parte del Ministerio de Industria y la oficina del Primer Ministro. Sin embargo PTT no tuvo en cuenta las instrucciones brindadas por esta oficina y ya el 1ro. de marzo empezó la corta y al día siguiente comenzó a hacerlo utilizando maquinaria pesada.

Aquí comenzó nuestra protesta. Le dije a la policía que lo que estábamos haciendo era ayudar a PTT, debido a que si ellos no terminaban la construcción a tiempo podrían aducir razones de fuerza mayor y de ese modo evitar las multas. Si ellos se apuran a terminar de instalar el gasoducto antes del 1ro. de julio, el gobierno tailandés deberá pagar U$S 400 millones por año al régimen dictatorial de Birmania. Entretanto, nosotros no podremos usar ese gas ya que, como dijo EGAT (la compañía de generación eléctrica de Tailandia) la planta generadora que permitirá hacer uso del gas no puede ser construida hasta después de fin de año. De hecho puede ser que nunca sea construida, dada la reciente crisis financiera que afecta al país. ¿Se trata entonces sólo de pagarle al gobierno de Birmania para que éste, a su vez, lo utilice en comprar armas para aplastar a su pueblo? Esos U$S 400 millones equivalen a 20.000.000 Baht (moneda tailandesa) que los ciudadanos de nuestro país tenemos que pagar como impuestos. Sin embargo, el Foro de los Pobres recibió del gobierno la promesa de que éste compensaría a las 100.000 familias que vivían en el Noreste y fueron desplazadas. Esa suma era de 3.700.000 Baht, pero el gobierno prefirió no pagarle a los pobres pero en cambio sí a la junta militar de Birmania.

Yo le dije al capataz que el presidente de PTT había admitido públicamente que PTT se había equivocado completamente en el pasado y que quería hacer las cosas bien, de forma transparente. Sin embargo, a mí me seguía dando la impresión que siguen haciendo las cosas tan mal como antes, utilizando a los medios de comunicación como antes. Si él es sincero, no puede venir a conversar con nosotros y, por el contrario, seguir las instrucciones del Primer Ministro. Y yo entonces les pediría a mis amigos que no obstruyeran la construcción de la tubería. Lo mismo para los dos Ministros que dicen quieren venir a hablar con nosotros y a la vez se proponen supervisar el gasoducto siguiendo estrictamente las indicaciones del comité Anand, del que nosotros nos retiramos.

En segundo término, yo quiero seguir demostrándole al mundo que las autoridades tailandesas deben antes que nada basarse en verdades y no en falsedades. Además, Tailandia no debe tener trato comercial con ningún país en el que no exista un real respeto por los Derechos Humanos. En el caso del gasoducto, nosotros debemos tener claro que no queremos gas a cambio de la sangre de nuestros vecinos.

Tercero, quiero recordarle al gobierno que el desarrollo debe tener consideración del equilibrio ambiental, preocupación de cuidado por la gente que vive en la zona, los bosques, los árboles, los ríos, los elefantes y otras especies. En realidad nosotros demostramos que esta zona está ocupada por un bosque primario, que es fuente de agua dulce que alimenta los ríos que van al valle central de Tailandia y de los cuales depende Bangkok. La construcción del gasoducto ya está contaminando los ríos.

Por último, mis amigos y yo podremos no ser capaces de proteger el bosque, pero queremos demostrar que un desarrollo que no tenga en cuenta los Derechos Humanos, los aspectos ambientales y la participación local está errado desde su inicio. El desarrollo debe beneficiar a los pobres, a las bases, a los animales, los árboles, etc. La mayoría de los planes de desarrollo económico y de los adelantos técnicos benefician a las multinacionales y a los super ricos, y dañan a la mayoría de la población".

El juicio comenzará en la mañana del 7 de marzo. La acusación que pesa contra Sulak es la de "impedir cumplir sus obligaciones a los empleados de PTT y a otras personas que trabajan en proyectos de desarrollo petrolero", tal como estipula la Ley Petrolera, una ley especial que protege las operaciones de la PTT. El máximo castigo previsto es 6 meses de prisión, una multa de 1.000 Baht o ambos. Aún en el caso de que sea considerado culpable, Sulak espera poder obtener permiso de la corte para leer una declaración en la que explicará su accionar.
 

Tailandia: un año de luchas contra el gasoducto de Yadana

A fines de 1995 la Autoridad Petrolera de Tailandia (PTT) comenzó un peritaje sobre el trazado de un gasoducto entre la provincia de Kanchanabuti, ubicada al oeste del país, y Birmania. Recién ocho meses después admitieron que el gasoducto sería construido. Desde el comienzo este proyecto encontró la fuerte resistencia de los pobladores locales, que habitan próximo a la ruta prevista para el gasoducto. Ellos temen la eventualidad de explosiones, puesto que la obra no ha alcanzado los estandares requeridos de seguridad. Actualmente la oposición ya es de carácter nacional y muchas organizaciones de la sociedad civil se han unido para objetar su viabilidad económica, a la vez que para protestar por el impacto ambiental que ha de producir.

El 7 de marzo de 1999 se realizó un seminario en Bangkok con el fin de discutir acerca del polémico gasoducto. Más de 300 personas -entre las cuales miembros de varias organizaciones ambientalistas y de base, representantes de grupos pertenecientes a las minorías étnicas y asociaciones estudiantiles- participaron del evento. PTT y el gobierno fueron acusados de falta de transparencia en el proyecto, debido al acuerdo alcanzado con la cruel dictadura que gobierna Birmania, y por su incumplimiento de las promesas realizadas en relación con la restauración ambiental de los territorios afectados. Vastas áreas de selva fueron taladas para hacer lugar para el gasoducto, por lo que las autoridades prometieron que se llevaría adelante un plan de reforestación.

Entre quienes hicieron uso de la palabra se encontraba Sulak Sivaraksa, el crítico social que lanzó una protesta con una sentada solitaria mientras se construía el gasoducto. Fue detenido y enviado a prisión bajo el cargo de haber cometido invasión de propiedad. Su caso está todavía pendiente de sentencia. Sulak sostuvo que la lucha pacífica contra el proyecto de gasoducto no ha culminado, y que PTT debe ser forzada a revelar por completo lo que él denominó el "vergonzoso contrato" para la compra de gas del campo de Yadana, en Birmania. Sin embargo, agregó que el "verdadero enemigo" no es PTT, ni el gobierno tailandés, sino las corporaciones transnacionales que tienen intención de explotar los recursos naturales de la región, sin considerar los intereses de los pueblos.

Hablando en nombre de la coalición anti-gasoducto -formada por más de 500 organizaciones de diferente carácter- el líder opositor Pibhop Dhongchai sostuvo que el problema se originó debido a la falta de participación popular en la planificación e implementación de la política energética del país, y reclamó que la gente asuma el papel que le corresponde. Asimismo la coalición pidió que PTT y la Autoridad de Generación de Energía de Tailandia pospongan todos sus proyectos -incluido el proyecto conjunto tailandés-malayo en el Golfo de Tailandia- puesto que es evidente que hay una sobreproducción de gas y electricidad en el país. Los participantes también reclamaron la cancelación de sendos proyectos de tres plantas productoras de energía en Prachuap Khiri Khan.
 

Birmania: gas, dictadura y multinacionales en Yadana

La explotación de gas y de petróleo es causa de la destrucción de los bosques y de violación de los derechos humanos en muchos países y en especial en Birmania. La construcción del gasoducto de Yadana -que conecta campos de explotación de gas del país con Tailandia- constituye uno de los puntos calientes en relación con la conservación de la naturaleza y los derechos humanos en esa nación.

La presencia de empresas extranjeras en Birmania -entre las cuales las petroleras- está vinculada a la dictadura militar que ha gobernado el país desde 1962, enfrentando la voluntad de la gran mayoría de la población e imponiendo un régimen caracterizado por la represión, la violación de los derechos humanos, el desconocimiento de los derechos de las minorías étnicas y -a partir de 1989- la apertura del país a las empresas madereras extranjeras.

En 1999 una misión independiente estudió la implicancia de las autoridades francesas en favor de las inversiones de la empresa de ese país Total en el gasoducto de Yadana. Esta larga histoira empezó en 1988 cuando el gobierno -conocido como SLORC (Concejo de Restauración de la Ley y el Orden del Estado)- lanzó un llamado a licitación para el desarrollo de los campos de producción de gas natural en el país. En julio de 1992, Total firmó un contrato de producción conjunta con la empresa estatal MOGE (Myanmar Oil and Gas Enterprise) para explotar y desarrollar el campo de Yadana en el Golfo de Martian, cuyas reservas de gas están estimadas en unos 140.000 millones de metros cúbicos. Total vendió parte de las acciones del proyecto a varios socios y actualmente el consorcio incluye a la compañía estadounidense Unocal (28,6% de las acciones), la empresa tailandesa PTT EP (Petroleum Authority of Thailand Exploration and Production, 25.5%), MOGE (15%) y Total (31,24%). Para transportar el gas a Tailandia deberá construirse un ducto de 63 kilómetros a través de la región de Tenasserim. Una coalición de numerosas ONGs de ese país se oponen al proyecto y custionan el papel de PTT en el mismo. El gasoducto de Yadana, evaluado actualmente en 1.200 millones de dólares, habrá de suministrar al Estado un ingreso anual de más de 200 millones de dólares.

Aunque Total niega estar apoyando a la Junta militar o incluso estar interviniendo en asuntos políticos internos, los opositores al proyecto sostienen que la empresa está fuertemente vinculada con los militares y les suministra información clave sobre las actividades de los rebeldes Karens y Mons que operan en la región de Tennasserim, promoviendo así directamente la presencia militar en el área. En verdad la realización del proyecto, en tanto garantiza futuros ingresos, ha permitido al gobierno de Birmania obtener préstamos y comprar armamento en condiciones de pago diferido. El Observatoire Géopolitique des Drogues (Observatiro Geopolítico de Drogas) considera que el proyecto Yadana está siendo utilizado para el lavado de dinero del narcotráfico. Total ha reconocido que pagó 15 millones de dólares por el contrato y se sospecha que esa suma ingresó en el circuito financiero para ocultar comercialización de droga. Por otra parte, la misión independiente que trabajó en 1999 comprobó que, por razones éticas, ninguna de las ONGs presentes en el país -tales como "Médecins du Monde" o "Action contre la Faim"- quieren participar en esta operación, a pesar de los elevados niveles de financiamiento propuestos por la compañía.

Es claro que el gobierno de Francia ha dado su respaldo a Total, a pesar de la oposición que dice manifestar frente al régimen militar. De hecho, el riesgo asumido por Total por operar en Birmania fue cubierto en 1994 por la Compañía Francesa de Seguros en Negocios en el Exterior (COFACE). De acuerdo con el Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia, la posición de este país no es contradictoria, dado que la construcción del gasoducto habrá de contribuir al "desarrollo" de la región. Pero esto es contradecido por la propia realidad.

La instalación de Total y Unocal en Birmania ha sido monitoreada por ONGs nacionales e internacionales. La Federación Internacional por los Derechos Humanos (FIDH) considera que Total apoya a la dictadura y que la construcción del controvertido gasoducto ha contribuido a agravar la situación en las zonas por donde pasa. Los Mons, Karens, Tavoyan y Tai, que viven en el área del proyecto, están sufriendo las consecuencias: las promesas de "desarrollo" se han esfumado y lo único que el proyecto ha traido consigo es sangre y lágrimas. Desde que las obras comenzaron, el gobierno puso a uno de los comandantes de la región de la costa a cargo de la seguridad de la zona, lo que llevó a desplazamientos forzados y a otro tipo de violaciones de los derechos humanos. Se destinaron cuatro batallones para mantener la seguridad interna y veinte fueron movilizados para combatir a los Karens rebeldes. La población de más de 13 aldeas de los Mons y Karens fue desplazada, lo que signifca que más de 3.000 familias fueron forzadas a abandonar sus hogares. Durante su visita a Tailandia la misión independiente procuró visitar los campos de refugiados donde viven las personas desplazadas de la vecina Birmania, pero las autoridades tailandesas no se lo permitieron, dado que la frontera se encuentra bajo jurisdicción de los militares de ese país quienes, por lo visto, están tratando de actuar amigablemente con sus colegas de Birmania.

Incluso hay evidencias de que se está utilizando trabajo forzado para la construcción del gasoducto. Esto último no ha sido plenamente comprobado; sin embargo hay testimonios de que campesinos están siendo reclutados por el ejército con este fin, situación de la que no pueden escapar. El Informe Especial de Naciones Unidas sobre la situación de los Derechos Humanos en Birmania en 1998 registró el trabajo forzado de hombres, mujeres e incluso niños en varias partes del país. Un informe elaborado por la Organización Internacional del Trabajo en agosto de 1998 enfatiza el uso generalizado y sistemático de trabajo forzado por parte de las autoridades de Birmania. Año tras año, un informe especial del Comité de Derechos Humanos de las Nacionaes Unidas comprueba los mismo hechos.

En suma, lo que está pasando con el gasoducto de Yadana es muy parecido a lo que generalmente sucede en la mayor parte de los países productores de petróleo en el Sur, en este caso especialmente agravado por la naturaleza del régimen político de Birmania.
 

Indonesia: ¿Es una nueva legislación sobre petróleo y gas la solución?

El gobierno de Indonesia está preparando la sustitución de la Ley de Petróleo y Gas de 1960. El nuevo proyecto de ley ha generado una fuerte controversia entre el gobierno y el parlamento (Consejo Reperesentativo del Pueblo). El punto central en discordia es el futuro papel a cumplir por la empresa estatal PERTAMINA -que actualmente explota el 85% de las reservas petroleras del país y el 65% de sus reservas de gas- y su relación con los intereses económicos del Estado. Curiosamente el tema de los intereses de la población -tales como el impacto de la industria del petróleo y del gas sobre la vida de la gente y su ambiente- están ausentes de este debate a nivel oficial.

Teniendo en cuenta la larga historia de violación de los derechos humanos y destrucción ambiental asociada a la explotación petrolera y de gas -tanto por la empresa estatal como por las multinacionales petroleras- estas cuestiones deberían haber estado en el centro de la discusión. En cambio el gobierno ha elegido priorizar la apertura del país a más inversiones de las multinacionales. Las amenazas de esta tendencia son verdaderamente alarmantes, ya que peces gordos bien conocidos -como Mobil Oil, Shell, Caltex, Texaco, Unocal, Vico y Total- están esperando hacer buenos negocios en el país . . .. a costa de las comunidades locales y su ambiente.

La performance de estas empresas en otros países productores de petróleo (ver artículo acerca de Total y Unocal en Birmania) o en la propia Indonesia, hacen prever un futuro sombrío para cuando el oligopolio de las corporaciones multinacionales domine el sector petrolero y del gas en Indonesia. Por ejemplo, Mobil Oil, el mayor producto de gas natural del país, ha estado vinculado a graves violaciones de los derechos humanos en la región de Aceh, al norte de Sumatra, devastada por la guerra. Campesinos de Tanjungsantan en la costa oriental de Kalimantán han estado luchando durante años contra la contaminación provocada por los desechos generados por la terminal petrolera de Unocal, que está destruyendo los arrozales, las granjas camaroneras, los manglares y los palmares de "nipah". A pesar de los reclamos de las comunidades locales, la empresa nunca se hizo responsable del daño causado. Situacione semejantes se han dado y se dan respecto de otras empresas petroleras que operan en Kalimantán Oriental, tales como Vico (EE:UU) y Total (Francia), las cuales han sido objeto de recientes protestas por parte de la población local.

Mientras que el gobierno de Indonesia lucha para que el parlamento le apruebe su nueva legislación, la población local de Tanjungsantan lucha por su existencia y medios de vida y ha presentado a Unocal una lista de reclamos como compensación de los daños infrigidos. Si no se satisfacen estas demandas, dicen los campesinos, la compañía debería cesar sus operaciones e irse, luego de restaurar el ambiente a su condición original.
 

Parque Nacional de Pakistán amenazado por explotación petrolera

La empresa británica Premier Oil proyecta extraer petróleo en la mayor área protegida de Pakistán: el Parque Nacional Kirthan. Ello a pesar de que el permiso solicitado por la compañía fue denegado por el Departamento de Vida Silvestre de Sindh. Es evidente que el Director General de concesiones petroleras de Pakistán vendió una concesión a Premier Oil, pasando por encima de las objeciones formuladas por el Departamento de Vida Silvestre. Un equipo de Premier Oil ha ingresado al parque a efectos de realizar una evaluación de impacto ambiental. El equipo de Hegle and Bailes -consultores de Premier Oil- habrá de permanecer en el parque durante dos semanas para realizar la EIA.
 

 

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