Estados
Unidos y Brasil: La nueva alianza etanol
Raúl Zibechi | 6 de marzo de 2007
Desde que el proyecto del ALCA fracasó en la Cumbre
de Mar del Plata, en noviembre de 2005, el viaje de George
W. Bush a Brasil y Uruguay, como parte de una gira que lo
lleva también a México, Guatemala y Colombia,
es el más ambicioso intento por volver a posicionarse
en la región. El eje de la nueva estrategia de integracion
disenado desde Washington es el acuerdo sobre etanol con Brasil.
"Tenemos
80 millones de hectáreas en la Amazonia que van a transformarse
en la Arabia Saudí del biodiesel", afirmó
el ingeniero químico brasileño Expedito Parente
al diario O Globo. Parente sabe de qué habla: es propietario
de la primera patente registrada en el mundo para producir
biodiesel a nivel industrial. Ya en 1977, cuando
era profesor en la Universidad de Ceará, concibió
su proyecto a partir de oleaginosas como la soja y la mamona.
Hoy
Brasil es el primer productor del mundo de etanol junto a
los Estados Unidos y apuesta a consolidar una alianza que
terminará de afianzarlo como líder regional
y como potencia global. De alguna manera, la visita de Bush,
precedida por la del subsecretario de Estado para asuntos
políticos, Nicholas Burns, y del subsecretario
adjunto, Thomas Shannon, supone el reconocimiento del papel
de Brasil en la región. El costo de esa alianza puede
medirse en términos de impacto ambiental y social,
ya que supone la destrucción de la Amazonia y la ruina
de millones de campesinos, pero está llamada a modificar
las relaciones entre el sur y el norte de las Américas.
En
segundo lugar, la gira que realiza Bush entre el 8 y el 14
de marzo, la más importante a la región desde
que asumió hace seis años, está relacionada
con la necesidad de contrarrestar la creciente influencia
de Hugo Chávez, que ahora cuenta con aliados como el
presidente bolviano Evo Morales y el ecuatoriano Rafael Correa.
Bush visita dos pequeños países: Guatemala,
donde en septiembre habrá elecciones
que podría ganar la líder indígena Rigoberta
Menchú; y Uruguay, que ha mostrado interés en
llegar a un acuerdo comercial con Estados Unidos. En Colombia,
con su amigo el presidente Alvaro Uribe, buscará fortalecer
el Plan Colombia frente al anuncio de Correa de que no renovará
el convenio de la base de Manta, que resulta una pieza clave
para la estrategia del Pentágono en la región.
Ambos
objetivos se relacionan en un punto: tirar de Brasil para
consolidar una alianza estratégica que suponeen la
misma medida-- aislar a Venezuela y a los países que
siguen la política antimperialista de Chávez.
Esta parece ser, para la administración Bush, la mejor
forma de volver a posicionarse en la región.
En
busca de autonomía energética
Cuando
Nicholas Burns visitó Brasil, a principios de febrero,
concedió una entrevista al diario O Estado de Sao Paulo
que revela los planes de Washington para la región.
"Somos muy dependientes del petróleo. Entonces,
tenemos que desarrollar combustibles alternativos, tenemos
que disminuir nuestro consumo de gasolina.
Producimos etanol de maíz porque tenemos grandes plantaciones
de maíz. Ustedes (por Brasil) producen etanol de caña
de azúcar. Somos dos líderes del mundo. Tenemos
más del 70% del mercado mundial. Creemos que esa es
una conexión con Brasil, es un área en la que
podemos crecer juntos y podemos liderar el desarrollo de un
mercado mundial con consecuencias muy positivas para el medio
ambiente y
para la economía. Los biocombustibles se van a convertir
en el mayor y más positivo punto de conexión
entre Brasil y Estados Unidos" 1.
Burns
añadió que Brasil puede jugar un papel destacado
para estimular la producción de etanol en América
Central y el Caribe, donde ya existen importantes cultivos
de caña, en asociación con capitales privados.
Fue muy claro al sugerir que el acuerdo con Brasil sobre el
desarrollo de biocombustibles va a contribuir a disminuir
la
dependencia de las importaciones estadounidenses de Venezuela
e Irán. "No queremos ser dependientes de esos
países", finalizó Burns.
El
mismo día, el diario entrevistó al canciller
brasileño Celso Amorim, quien coincidió con
Burns: "Resucitar el ALCA requiere un esfuerzo demasiado
grande. Encuentro mucho mejor pensar en asociaciones bilaterales.
El etanol, por ejemplo, no depende siquiera de otros países"
2. Es evidente que los dos gobiernos están pensando
en lo
mismo, pero parece necesario aclarar qué gana cada
uno.
Jeb
Bush, quien en diciembre dejó la gobernación
de Florida, dirige ahora la Comisión Interamericana
de Etanol, "un organismo con el que Washington intenta
diversificar su relación con América Latina",
según un despacho de la agencia ANSA del 23 de febrero.
La comisión se gestó en una alianza empresarial
estadounidense-
brasileña. El 18 de diciembre, en el Biltmore Hotel
de Miami, el todavía gobernador Jeb Bush, Roberto Rodrigues,
presidente del Consejo Superior de Agronegocios de San Pablo
y ex ministro de Agricultura del gobierno de Lula, y Alberto
Moreno, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo
(BID), anunciaron la formación de
la comisión "que tiene como misión fomentar
el uso del etanol en las mezclas de nafta en el continente
americano" 3.
Un
mes después en el discurso pronunciado el 22 de enero
sobre "El estado de la Unión", el presidente
Bush propuso promover una ley que obligue a mezclar gasolina
con un 20% de etanol en un plazo de 10 años. El objetivo
es reducir la vulnerabilidad del país frente a acciones
provenientes de estados hostiles.
Sin
embargo, esto supone aumentar un 800% el consumo de etanol
en 2017. Aunque la producción de maíz de Estados
Unidos crece un 30% anual, no alcanza para satisfacer la demanda
de biocombustibles y garantizar además su uso como
alimento. De ahí la necesidad de buscar socios estratégicos.
El
26 de enero, en el discurso pronunciado en el Foro Económico
Mundial de Davos, el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula
da Silva, propuso que Estados Unidos participe con financiamiento
y tecnología en la instalación de plantas de
etanol en países emergentes. De esta forma obtendrá
"un biocombustible más económico y además
fomentaría la integración de la economía
mundial" 4.
Los
intereses de ambos países parecían coincidir,
aunque se trata en realidad de los intereses de los principales
grupos empresariales de los dos países más importantes
del continente americano.
En
efecto, el objetivo del comité que preside Jeb Bush
es ser "el nexo entre los empresarios de Estados Unidos
y de Brasil para desarrollar el mercado de combustibles provenientes
de la caña de azúcar y del maíz".
En la gira latinoamericana de Bush estará presente
Gregory Manuel, coordinador especial de energía del
gabinete de la secretaria de Estado Condoleezza Rice. La agenda
de Bush y su comitiva incluye encuentros con la poderosa Federación
de Industrias de San
Pablo (FIESP) y la asociación de productores de caña
de azúcar destinada a biocombustible.
Lo
que está en juego es un acuerdo estratégico,
o sea de largo plazo, para que Brasil abastezca a Estados
Unidos de etanol en las próximas décadas que
le permita realizar "una declaración de independencia
energética" como pretende Washington. Desde la
óptica de la Casa Blanca, se proponen alcanzar tres
objetivos: reducir la dependencia del petróleo, realizar
inversiones en Brasil y en el continente en un sector en expansión
y volver a jugar un papel político determinante en
el continente.
Modificar
la matriz energética, sin recurrir al consumo masivo
de etanol de maíz, que podría provocar una corrida
en el precio del grano, recurriendo al etanol brasileño
que es un 25% más barato que el estadounidense, parece
una excelente jugada que de paso le permite a Washington adquirir
mayor autonomía energética. Pero para que el
proyecto salga adelante, se necesitan ampliar considerablemente
los cultivos, por eso la insistencia en asociarse con Brasil
(que tiene la Amazonia entera a su disposición); además
Estados Unidos propone expandir los cultivos en los demás
países de
la región con particular énfasis en el Caribe
y Centroamérica.
Como
señala la Agencia Periodística del Mercosur,
Washington quiere alinear detrás de sí a toda
la región "para que le abastezca de biocombustibles,
o su materia prima" y además pretende "asegurarse
el precio de esta fuente alternativa" 5.
La
elección de Brasil y de América Latina como
fuentes de abastecimiento de etanol tiene ventajas adicionales.
Un informe de la Banco Interamericano de Desarrollo (BID)
asegura que el etanol brasileño es competitivo si el
barril de petróleo tiene un precio mayor de 40 dólares,
de 60 en la caso del etanol estadounidense y de 80
con el europeo 6. Brasil es cinco veces más eficiente
convirtiendo el azúcar de caña en etanol que
las empresas norteamericanas que usan el maíz con el
mismo objetivo.
Mientras
los biocombustibles cubren apenas el 1% del consumo mundial
de combustibles para el transporte, y la sustitución
de los combustibles a base de petróleo llega al 1,8%
en Estados Unidos, en Brasil alcanza el 20%. El informe citado
establece que América Latina es una de las regiones
con más potencial para ofrecer
biocombustibles dadas sus ventajas climáticas combinadas
con una baja densidad poblacional.
En
Brasil, buena parte de las ventajas se deben al clima y a
la amplia disponibilidad de tierras, algo que el BID considera
como la "excepcionalidad brasileña". Los
países desarrollados no disponen de tierras suficientes
para cubrir la demanda de cultivos para fabricar etanol. Con
apenas el 1,5% de sus tierras cultivadas Brasil podría
reemplazar totalmente la gasolina por etanol. Por el contrario,
Estados Unidos para implementar una mezcla del 10% en la gasolina
tendría que transformar la mitad de su producción
de maíz en etanol, lo que supone dedicar el 15% de
su tierra agrícola. Para llegar al 20% fijado ahora
por Bush, no tiene más camino que recurrir a la región.
Buenos
negocios
En
segundo lugar, los biocombustibles prometen grandes ganancias
y despiertan el apetito de los inversores. Para llegar a la
meta fijada por Bush de reducir en un 20% el consumo de gasolina,
Estados Unidos debe pasar de producir 20.400 millones de litros
de etanol de maíz a 132.400 millones en sólo
diez años. Esto supone, además de expandir la
superficie cultivada de maíz, soja y caña de
azúcar, invertir en investigación para aumentar
la productividad, crear granos genéticamente modificados
para producir etanol, crear infraestructuras para la comercialización
como los "alcoholductos" con el objetivo de crear
un mercado de commodities energéticas.
Para
cumplir los objetivos, Brasil debe pasar de los 4 mil millones
de galones de etanol que exporta actualmente a 35 mil millones
en 2017. Se construirán 77 usinas de etanol antes de
2012 (aunque algunos aseguran que se llegará a 100)
con una inversión de 2.500 millones de dólares.
Buena parte de esos capitales vienen de los Estados Unidos.
"Hasta el año pasado el 3,4% del sector estaba
desnacionalizado. En diez años la mitad ya no será
más brasileña", señala Maurilio
Biagi, quien vendió una de las mayores usinas de etanol,
Cevasa, a la multinacional del agrobusiness Cargill en 2006
7.
Pero
el empresariado brasileño también gana. Le interesa,
sobre todo, expandir el uso de los biocombustibles en una
región en la que está jugando un papel decisivo.
En la medida que los fabricantes de etanol tienen dificultades
para ingresar en el mercado estadounidense (deben pagar 0,54
dólares de impuestos por galón) buscan
expandirse en la región siguiendo la estela de las
grandes empresas brasileñas: Petrobras, Odebrecht,
Camargo Correa.
En
los próximos años, el empresariado brasileño
impulsará en los países vecinos los cultivos
extensivos, la construcción de usinas, ductos y redes
de transporte financiados con los abultados fondos con los
que cuenta el Banco Nacional de Desarrollo Económico
y Social (BNDES).
Pero
el empresariado brasileño tiene una ventaja adicional,
también en el rubro del etanol. El 82% de los automóviles
que se fabrican en Brasil disponen del sistema flex, que permite
la combustión a gasolina tradicional, etanol o la combinación
de ambos. El objetivo que se plantea Bush para 2017, Brasil
ya lo ha conseguido ya que la legislación obliga a
que las gasolinas contengan un 20% de etanol. Luego de tres
décadas invirtiendo en biocombustibles, al punto de
haberse convertido en la vanguardia mundial, los empresarios
están dispuestos a sacarle partido.
Diversos
informes aseguran que en la próxima década se
realizarán importantes inversiones en el negocio de
los biocombustibles. En su reciente informe sobre el tema,
el BID recuerda las razones de ese repentino interés
de los inversionistas: "Brasil con su experiencia acumulada
en más de 20 años es el único país
que logró bajar los costos de producción a un
nivel competitivo. Uno de los factores más importantes
ha sido el desarrollo tecnológico agrícola en
la producción de caña de azúcar. El éxito
de Brasil ha despertado el interés de los demás
países de la región y una fuerte demanda hacia
el Banco" 8.
Una
parte de esas inversiones provendrán de las grandes
multinacionales, ya que las empresas que producen cultivos
transgénicos Syngenta, Monsanto, Dupont, Dow, Bayer,
BASF- tienen inversiones en cultivos diseñados para
la producción de
biocombustibles como son el etanol y el biodiesel 9. Algunas
de estas empresas se están posicionando en Brasil para
aumentar la productividad de los cultivos con semillas genéticamente
modificadas para la producción de etanol.
Dominar la región
En
tercer lugar, están los objetivos políticos.
Una alianza de largo plazo, que le permita a Brasil jugar
como un global player, que es el objetivo del gobierno Lula,
le podría permitir a Estados Unidos recuperar el papel
hegemónico que viene perdiendo en los últimos
años.
Ese
papel Washington no lo puede adquirir sólo con la presencia
militar tipo Plan Colombia, sino que requiere ganarse a grupos
dirigentes como los que integran el gobierno Lula, y a importantes
y dinámicos equipos empresariales como los que abundan
en Brasil y sobre todo en San Pablo.
Jeb
Bush fue muy claro al respecto: "El biocombustible puede
fortalecer las relaciones de Estados Unidos con América
Latina, sirviendo como catalizador para remover las barreras
al libre comercio dentro de la región". El director
ejecutivo de la Comisión
Interamericana del Etanol, Brian Dean, fue más lejos:
"Si no salió el ALCA entonces le llegó
la hora al etanol" 10. Además, el acuerdo estratégico
prevé que se forme lo que O Estado de Sao Paulo denomina
la "Opep del etanol" o la "Opep verde",
en alusión a la Organización de Países
Exportadores de Petróleo. Eso explica las reacciones
de otros países del continente.
En
efecto, el 21 de febrero se reunieron los presidentes Néstor
Kirchner y Hugo Chávez en Venezuela. Firmaron una serie
de acuerdos de cooperación económica, entre
los que destacan la creación del Banco del Sur, en
el que por ahora no participará Brasil y se espera
sumar a Paraguay y Uruguay y más tarde a Bolivia y
Chile. Se acordó también el comienzo de la perforación
conjunta entre la petrolera estatal argentina Enarsa y la
venezolana Pdvsa de la que se verán los primeros resultados
en 2009, que asegurarán a Argentina 300 mil barriles
diarios de petróleo como forma de salir de su crisis
energética.
Argentina
apoya a Venezuela para instalar plantas agroindustriales y
Venezuela compró 800 millones de dólares en
bonos argentinos (ya había comprado otros 800 millones)
para colocarlos en el mercado internacional. La cooperación
en materia económica interesa a las dos partes. Argentina
quiere asegurarse combustibles ya que en
pocos años puede pasar de exportador a importador.
Venezuela cuenta con apoyo argentino para el desarrollo de
teconología agrícola, la generación de
una base agroindustrial y pecuaria de las que carece. En suma,
se complementan: uno necesita hidrocarburos, el otro alimentos.
Pero
los acuerdos políticos son tan importantes como los
económicos. Justo cuando Brasil se apresta a firmar
una alianza estratégica con Estados Unidos, ambos presidentes
mostraron sus recelos con el camino adoptado por Lula.
"Hay
algunos que andan diciendo que Lula o yo tenemos que parar
a Chávez. Se equivocan. Error absoluto, nosotros construimos
con nuestro hermano, el presidente bolivariano de esta república,
respetuosos de las situaciones internas, y decimos que cuando
nuestros pueblos se expresan, deben ser escuchados",
dijo Kirchner
11.
Chávez
respondió diciendo que el imperio no se cansa "de
sembrar cizaña entre nosotros, los presidentes de América
Latina". En lo que pareció una alusión
indirecta a otros presidentes, dijo: "Allí en
Buenos Aires alguna gente dice que no conviene la relación
de Argentina con Chávez. Estoy seguro de que esos son
los que se entregaron al imperio". Por eso ambos presidentes
titularon sus acuerdos como
"negocios geopolíticamente estratégicos".
Ahora
ambos presidentes dieron un paso más. El 9 de marzo,
cuando Bush visite a Tabaré Vázquez en la residencia
presidencial cerca de la ciudad uruguaya de Colonia, frente
Buenos Aires, Chávez y Kirchner realizarán un
acto contra Estados Unidos en Buenos Aires, a escasos 50 kilómetros.
Parece
evidente que estos hechos colocan frente a frente a gobiernos
que hasta ahora parecían estar en una sintonía
más o menos común. La alianza político-empresarial
entre Estados Unidos y Brasil en torno al etanol es una bomba
contra la integración regional asentada en el petróleo
y el gas, que desde hace algunos años vienen pergeñando
Venezuela, Argentina, Bolivia y ahora Ecuador. Por un tiempo,
muchos creíamos que el Brasil de Lula participaba del
mismo énfasis. Pero al destaparse ahora el ambicioso
proyecto de alianza estratégica con Estados Unidos,
todo indica que Lula optó por los grandes empresarios
paulistas.
En
sintonía con su opción, Lula dijo al presidente
boliviano Evo Morales a mediados de febrero, luego de firmar
un trabajoso acuerdo por el que Brasil comienza a pagar un
precio más justo por el gas boliviano: "Puede
estar seguro, compañero Evo, que el mundo se curvará
en los próximos 15 años a los biocombustibles"
12.
En
otras palabras, estaba diciendo que todos los países
de la región deben inclinarse ante la alianza Brasil-Estados
Unidos y ante la superioridad brasileña en la producción
de etanol. La "izquierda" institucional latinoamericanarepresentada
principalmente por el Partido de los Trabajadores de Brasil
y el Frente Amplio de Uruguay-- le está tendiendo una
mano a Estados Unidos en un momento delicado para su hegemonía
mundial.
Los
movimientos sociales tienen claro que la producción
de biocombustibles "está sustentada en los mismos
principios que causaron la opresión de los pueblos
latinoamericanos" como lo expresó el MST (Movimiento
de los Trabajadores Rurales Sin Tierra) de Brasil a principios
de marzo, y que la sociedad Brasil-Estados
Unidos para el etanol pretende debilitar la integración
regional impulsada por los países productores de hidrocarburos,
como señaló Via Campesina.
Una
vez más, los movimientos y los gobiernos progresistas
se encuentran en trincheras opuestas. Ironías de la
vida, el "patio trasero" de Washington, que fue
el que le permitió erigirse en potencia mundial, puede
ser en adelante el que lo salve de la crisis energética
y el declive global, gracias a la mano providencial de algunos
gobiernos progresistas.
Notas
1. O Estado de Sao Paulo, 11 de febrero de 2007.
2. Idem.
3. Alberto Albanese, ob. cit.
4. Idem.
5. Pablo Ramos, Agencia Periodística del Mercosur.
6. Banco Interamericano de Desarrollo, ob. cit.
7. O Estado de Sao Paulo, suplemento agrícola, 21 de
febrero de
2007.
8. Enfasis míos.
9. Silvia Ribeiro, ?Biocombustibles y transgénicos?.
10. Pablo Ramos, Agencia Periodística del Mercosur.
11. Página 12, 22 de febrero de 2007.
12. Associated Press, Brasilia, 15 de febrero de 2007.
Raúl
Zibechi es miembro del Consejo de Redacción del semanario
Brecha de Montevideo, docente e investigador sobre movimientos
sociales en la Multiversidad Franciscana de América
Latina, y asesor de varios grupos sociales. Es colaborador
mensual con el IRC Programa de las Américas (www.ircamericas.org).
Recursos
Alejandro
Albanese, ?Estrategia de biocombustibles para América
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7 de febrero de 2007.
Banco
Interamericano de Desarrollo (BID), ?Biocombustibles. ¿La
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de ALC??, noviembre 2006.
BBCMundo,
?La solución latinoamericana?, 23 de enero de 2007.
Carlos
Tautz, ?O Brasil nao prioriza a reduçao das emissoes?,
9 de febrero de 2007. En www.ircamericas.org.
Centro
de Estudios Estratégicos e Internacionales, ?Brasil
y EEUU: alianza entre los dos mayores productores de biocombustibles
del mundo?, Luis Giusti, 6 de febrero de 2007.
O
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febrero de 2007, en www.estadao.com.br.
O
Estado de Sao Paulo, ?EUA querem parcería com Brasil
para lançar a Opep do entanol?, 25 de febrero de 2007
en www.estadao.com.br.
Pablo
Ramos, ?La trampa de los biocombustibles?, Agencia Periodística
del Mercosur, 27 de febrero de 2007, en www.prensamercosur.com.ar.
Rosendo
Fraga, ?Iniciativa diplomática de EEUU en América
Latina?, en www.nuevamayoria.com.
Silvia
Ribeiro, ?Biocombustibles y transgénicos?, La Jornada,
23 de noviembre de 2006. Artículos del IRC Programa
de las Américas:
Biocombustibles,
Biodiversidad y Nuestro Futuro Energético
Tatiana
Roa, ?Bioediesel del al palmera aceitera en Colombia? http://www.ircamericas.org/esp/3923
Gustavo
Faleiros, ?Plano econômico de Lula é insustentável?
http://www.ircamericas.org/port/4041
Publicado por el Programa de las Américas del International
Relations Center (IRC).