¡No
a la fiebre de los agrocombustibles!
Novedades
de GRAIN - 28 June 2007
http://www.grain.org/nfg/?id=504
La estampida
por los biocombustibles está causando un enorme perjuicio
ambiental y social a las comunidades campesinas e indígenas.
Se están destruyendo preciosos ecosistemas y cientos
de miles de comunidades indígenas y campesinas están
siendo expulsadas de sus tierras. Nos esperan cosas peores:
el gobierno de la India se comprometió a plantar 14
millones de hectáreas con jatropha (un arbusto exótico
del cual puede fabricarse biodiesel), el Banco Interamericano
de Desarrollo dice que Brasil tiene 120 millones de hectáreas
disponibles para biocombustibles, y los grupos de presión
de Europa están hablando de casi 400 millones de hectáreas
que estarían disponibles para plantaciones con destino
a biocombustibles en 15 países africanos. Estamos hablando
de una expropiación a una escala sin precedentes.
Creemos que
el prefijo bio, que viene del término griego que significa
“vida”, es totalmente inapropiado para tal devastación
de la vida. Así, siguiendo el rumbo trazado por las
organizaciones no gubernamentales y movimientos sociales de
América Latina, no hablamos de biocombustibles y energía
limpia. Agrocombustibles es un término mucho más
apropiado, creemos, para expresar lo que está ocurriendo
realmente: el agronegocio produce combustible de las plantas
como otra commodity más, destinada a una economía
mundial dispendiosa, destructiva e injusta.
En este número
especial de Seedling nos acercamos a la situación de
distintas partes del mundo: América Latina, Asia y
África. Analizamos lo que está ocurriendo y
hablamos con la gente afectada. La conclusión es casi
la misma en todos lados: la arremetida por los agrocombustibles
significa nada más ni nada menos que la reintroducción
y puesta en práctica nuevamente de la vieja economía
colonial de plantaciones, rediseñada para funcionar
dentro de las reglas del mundo moderno, neoliberal y globalizado.
Los sistemas agrícolas indígenas, las comunidades
locales y la diversidad biológica que manejan tienen
que dejar lugar al abastecimiento de las crecientes necesidades
de combustible del mundo moderno.
Una de las
principales justificaciones del cultivo a gran escala de agrocombustibles
es la necesidad de combatir el cambio climático, pero
las cifras convierten este argumento en burla. Según
el gobierno de los Estados Unidos, se prevé que el
consumo mundial de energía aumentará 71 por
ciento entre 2003 y 2030, y la mayor parte de ese aumento
provendrá de una mayor combustión de petróleo,
carbón y gas natural. Para el final de este periodo,
toda la energía renovable (incluidos los agrocombustibles)
solamente conformarán el 9 por ciento del consumo mundial
de energía. Es un peligroso auto-engaño argumentar
que los agrocombustibles pueden jugar un papel importante
en la lucha contra el calentamiento global.
Como se atestigua
en esta edición especial, el cultivo a gran escala
de agrocombustibles en realidad empeorará las cosas
en muchas partes del mundo, especialmente el sudeste asiático
y la cuenca amazónica, donde la desecación de
las tierras de turba y la tala del bosque tropical liberarán
mucho más dióxido de carbono en la atmósfera
de lo que se ahorrará utilizando agrocombustibles.
Una de las
principales causas del calentamiento global es la propia agricultura
agroindustrial y el sistema mundial de alimentos asociado
a ella. Si bien casi nunca se lo menciona, la agricultura
es responsable del 14 por ciento de las emisiones de gases
de efecto invernadero. Dentro de la agricultura, la mayor
causa individual es la utilización de fertilizantes
químicos, que introducen enormes cantidades de nitrógeno
al suelo, y óxido nitroso al aire. El cambio en el
uso de la tierra (principalmente la deforestación y
vinculada así a la expansión de los monocultivos)
es responsable de otro 18 por ciento. Y una gran parte del
transporte mundial, que es responsable de otro 14 por ciento
de emisiones, se origina en la forma en que el complejo agroindustrial
moviliza grandes cantidades de alimentos de un continente
a otro.
Es patentemente
claro que sólo podremos detener el cambio climático
cuestionando el absurdo y el derroche del sistema globalizado
de alimentos tal como está organizado por las empresas
transnacionales. Lejos de contribuir a la solución,
los biocombustibles únicamente empeorarán la
situación. GRAIN considera que es tiempo de declarar
sin ambigüedades “¡No a la fiebre de los
agrocombustibles!”
Para acceder
a un artículo que ofrece un resumen de los principales
temas, ir a:
http://www.grain.org/go/agrocombustibles
(disponible en ingles, francés y español)