Esquemas de certificación

¡Sigan comprando!” Éste es el mensaje que promueven los mecanismos de certificación. Toda vez que un producto industrial o agrícola cae en desprestigio, pronto surge una iniciativa de certificación voluntaria. Todas las certificaciones permiten la expansión del control empresarial sobre las tierras comunitarias. Tampoco han logrado resolver los conflictos entre las comunidades y las empresas que se han apoderado de los territorios de la comunidad. Y es muy imprecisa su contribución a la reducción del daño ecológico, particularmente donde las plantaciones de monocultivos industriales reciben una “etiqueta verde”.

La empresa Palmas del Ixcán se ha impuesto con lo que las comunidades llaman de un “despojo sistemático.” A pesar de la criminalización, la resistencia cada vez se asienta más.

Los esquemas de certificación buscan legitimar actividades dañinas con términos como ‘sostenibles.’ Son una táctica de supervivencia del capitalismo. Con la transición energética, hasta la minería busca legitimar su imparable crecimiento.

¿Acaso la introducción de políticas específicas de género en las actividades de empresas palmícolas y del sistema de certificación RSPO puede hacer algo más que encubrir la violencia así como el patriarcado y el racismo estructural inherentes al modelo de plantación?

A pesar de la vasta tala de manglares para darle paso a granjas camaroneras y la opresión de comunidades recolectoras y pescadoras, la industria accede a certificaciones.

El Grupo Korindo taló el bosque del pueblo Kinggo para establecer plantaciones de palma aceitera. Con promesas falsas y engañosas, persuadieron a Petrus Kinggo y a otros líderes a renunciar a sus bosques. Ahora, luchan contra Korindo, que tiene la certificación del FSC. (Disponible en indonesio).

El sistema de certificación de la RSPO utilizó la crisis de legitimidad de la industria del aceite de palma para beneficiar a la propia industria, emitiendo certificados que supuestamente garantizan estándares de sustentabilidad.

La violencia, masacres y desplazamientos forzados bajo el contexto del conflicto armado en Colombia han sido funcionales al avance del cultivo industrial de la palma aceitera. El rol de Poligrow en el acaparamiento de tierras y la intimidación en el municipio de Mapiripán es ineludible.

¿Cuáles son las experiencias de las comunidades que viven dentro y en torno a las plantaciones de las empresas comprometidas con la “deforestación cero”? ¿Cómo pueden estas empresas seguir expandiéndose sin deforestar en países con gran cobertura de bosques?

El Tribunal superior del Valle del Cauca ha dictaminado una sentencia en contra de la empresa Smurfit Kappa Cartón Colombia, después de más de 50 años de lucha por parte de comunidades campesinas que han confrontado toda clase de destrucción ambiental y social.

Este artículo destaca algunos conceptos que suelen presentarse como positivos pero que en realidad sirven intereses económicos que perjudican a los bosques y comunidades.

La producción industrial de caucho natural siempre fue sinónimo de destrucción y explotación. Cerca del 70% se usa para fabricar neumáticos. En la medida en que se incremente el uso de autos, camiones y aviones, también se incrementará el uso de caucho. Y esto no llega sin controversias.

El pueblo Nzivi parece ser como tantos otros de la zona. Sin embargo, hay una gran diferencia: Nzivi no permite entrar a inversores para realizar actividades a gran escala. Green Resources es la principal empresa privada de plantaciones activa en Tanzania. (Disponible en suajili).