Producción de energía a gran escala

La quema de petróleo, carbón y gas natural está causando un caos climático. La extracción de estos combustibles fósiles y, cada vez más, el uso de energía geotérmica y de biomasa, entre otras, también destruyen medios de subsistencia y bosques. Las empresas del sector energético exigen sistemáticamente a los Estados que repriman con violencia la resistencia de las comunidades. Los combustibles fósiles, en particular, han dejado un rastro de destrucción y opresión violenta, mientras que un pequeño número de empresas han embolsado ganancias astronómicas.

La crisis en Venezuela de 2013 al 2021 ha generado el colapso de una nación que había sido construida en torno al petróleo en los últimos 100 años. Esto ha configurado un escenario donde emerge un extractivismo predatorio.

Es imposible pensar en extracción, sin pensar en una vasta red de infraestructura complementaria y, por tanto, en una deforestación y destrucción incluso más amplia.