Islas Salomón: el saqueo del paraíso por empresas asiáticas

Un grupo de islas de Melanesia en el Pacífico Sur están sufriendo un terrible saqueo. Durante los últimos cinco años la corta practicada especialmente por empresas malasias ha aumentado tres veces por encima del rendimiento estimado como sustentable. En otras palabras, los bosques vienen siendo cortados a un ritmo tres veces más rápido que lo que están creciendo. En menos de diez años todos los bosques productivos de las tierras bajas habrán sido cortados. Estos ricos bosques tropicales húmedos albergan miles de especies vegetales y animales únicas. Asimismo peligra la diversidad de culturas y personas que tradicionalmente han sido dueñas de la selva y de que ella dependen para su sustento.

Un 60% de los ingresos del gobierno proceden de impuestos sobre la exportación de rollizos, pero la evasión, la transferencia de precios (el valor que reciben los vendedores de rolos es mayor que el declarado oficialmente) y la corrupción por parte de las madereras son prácticas comunes. Por el contrario, la cosecha en pequeña escala que realizan los propios dueños de la tierra se está expandiendo rápidamente y aportando significativos recursos a la economía local. Los mismos pueden llegar a significar para los pequeños propietarios hasta 40 veces más ingresos que los royalties que reciben de la industria maderera.

La corta de madera en las Islas Salomón está dominada por empresas malasias y, en menor grado, por compañías sudcoreanas. Aquellas son en realidad conglomerados de empresas pertenecientes principalmente a los grupos Kumpulan Emas Group, Rimbunan Hijau y Golden Springs International y hasta hace poco también el Berjaya Group. Es práctica común de las empresas negociar en secreto con el gobierno y los propietarios de la tierra. Hacia fines de 1996, en una actitud sin precedentes, el Primer Ministro de Malasia Anwar Ibrahim instó a las empresas de su país trabajando en las Islas Salomón a actuar con sensibilidad respecto de las cuestiones ambientales y a no realizar cortas excesivas.

Si bien hasta ahora ninguno de los ministros ha sido encontrado culpable de recibir sobornos de parte de las empresas madereras, existe abundante evidencia de que ésta constituye una práctica común. Por ejemplo, fueron comprobados pagos directos por parte de un hombre de negocios a dos ministros en 1994 para que renunciaran, se unieran al partido de oposición e hicieran caer al gobierno. Como consecuencia de ese maniobra, el director general de la empresa Star Harbour del grupo malasio Berjaya fue deportado.

La transferencia de precios y la exenciones impositivas son dos vías por las cuales las empresas madereras normalmente pagan menos impuestos y reducen las cifras de las ganancias obtenidas en el país. En 1993 se estimó que las pérdidas para las Islas Salomón debido a una declaración de precios inferiores y al subpago de obligaciones fue de U$S 40 millones, lo que equivale a aproximadamente la tercera parte del valor total de las exportaciones.

El maderero realizado por las empresas malasias ha sido descrito como el peor que haya sido visto en cualquier selva tropical. Los sedimentos provenientes de caminos para bulldozers no planificados y de la pobre caminería de las explotaciones están destruyendo los frágiles arrecifes de coral de la isla. Estos ricos ecosistemas albergan a una miríada de diferentes tipos de vida marina, que constituyen la principal fuente de proteína para la población local. Estos arrecifes contienen el mayor sistema cerrado lacunar del Hemisferio Sur -la Laguna Marovo- cuya área fue propuesta como Patrimonio de la Humanidad, y que hoy se vé amenazada por los sedimentos provenientes de la explotación forestal de Sylvania, subsidiaria de la empresa malasia Kumpulan Emas. Sus operaciones "se parecen más a una talarrasa", que no considera para nada la protección y regeneración de la selva a futuro.

Esos impactos tomaron a las comunidades locales completamente por sorpresa y ahora están viendo cómo las empresas ignoran la mayor parte de las exigencias legales. Como respuesta, en varias oportunidades enojados dueños de predios han quemado bulldozers propiedad de la empresa -como en el caso de la Isla Pavuvu en julio de 1995-, decomisado motosierras de la empresa y, tal como sucedió en enero de 1997, quemado las oficinas de Golden Springs International. Los trastornos a nivel social posiblemente constituyen el peor impacto provocado por las madereras. En octubre de 1995 fue asesinado Martin Apa, líder comunitario local que se oponía a las actividades de la empresa maderera malasia Marving Brothers Ltd. en la Isla Pavuvu. Su muerte aún espera ser investigada.

Artículo reproducido de: Greenpeace International Forest Campaign.