Ghana: antigua tradición de manejo comunitario de bosques

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A pesar de ser un país con una tasa de deforestación anual de 1,71%, que en 17 años (1955-1972) perdió un tercio de sus bosques y además 5,6 millones de hectáreas desde 1977 a 1997, Ghana también conserva antiguas tradiciones para lograr un modelo coherente de conservación de bosques.

Sin embargo, en sus intentos de abordar la pérdida de biodiversidad, el gobierno ha aplicado un enfoque reduccionista que ha implicado el establecimiento de áreas protegidas a expensas de los pueblos locales. La experiencia demuestra que este tipo de enfoque finalmente no logra alcanzar el objetivo propuesto.

Y la solución está allí, en los antiguos sistemas que hasta no hace mucho tiempo seguían siendo extremadamente efectivos. Mucho antes de que se establecieran organismos oficiales para llevar a cabo el manejo sustentable y la conservación de los bosques, existían sistemas tradicionales de manejo comunitario de los recursos. Una característica saliente de estos sistemas era que las autoridades tradicionales reservaban parcelas de bosque para el uso sustentable de los recursos y la preservación de la biodiversidad vital. Estas áreas reciben nombres diferentes en las distintas culturas, pero a menudo se conocen como arboledas sagradas, arboledas de culto, bosques locales o bosques comunitarios. Algunos de esos bosques son dedicados a cementerio para los jefes o como hogar de las deidades locales. Pero en la mayoría de los casos están destinadas a la protección de cuencas, ecosistemas frágiles, y a la conservación de plantas y animales de importancia para las comunidades locales.

Las autoridades tradicionales habitualmente son los titulares de los derechos sobre esas áreas y ejercen funciones administrativas generales sobre las mismas. Pero el manejo, la defensa y la preservación de estos territorios es responsabilidad de la comunidad en su conjunto.

Las sociedades han estipulado controles y sanciones para proteger estos territorios, y estas reservas hoy están intactas en los lugares donde la cultura y las religiones tradicionales siguen siendo fuertes. En estas reservas, los bosques comunitarios o arboledas sagradas albergan hoy una variedad mucho mayor de animales y plantas que las áreas circundantes, y suministran productos y servicios vitales, como materiales de construcción, productos de madera, leña, frutas y nueces, carne de animales silvestres, caracoles, hongos y lo que es más importante, plantas que se usan como medicinas tradicionales. Allí la cosecha es estrictamente selectiva y controlada, y se permite sólo en determinados períodos y de forma tal que beneficie y satisfaga a toda la comunidad.

Por su parte, la comunidad cumple con las normas y reglamentaciones tradicionales que rigen el manejo de estos bosques, así como con las normas y creencias locales que rigen las arboledas sagradas o de culto, que prohíben cosechar productos del bosque. El ingreso sólo se permite en días o períodos específicos para la realización de rituales. En la mayoría de estas arboledas se cree que viven el "dios de la tierra" o seres espirituales que promueven la paz y la prosperidad y controlan el comportamiento antisocial, y esto ha dado como resultado que siga habiendo parcelas de bosque primigenio incluso en áreas con gran densidad de población.

Sin embargo la modernización, la urbanización y la difusión del Cristianismo y el Islam han debilitado las culturas y religiones tradicionales antes veneradas, cambiando los sistemas de creencias de la mayor parte de las comunidades. Muchas de estas arboledas sagradas están siendo invadidas y destruidas, y esto lleva a una pérdida de sustento de las comunidades locales que dependen de los recursos de los bosques para su supervivencia.

En Ghana, los bosques sagrados y comunitarios que contribuyeron inmensamente a la conservación de la biodiversidad están sometidos hoy a una grave amenaza. Antiguamente estaban distribuidos por todas las distintas zonas de vegetación del país, y su presencia aseguraba la protección de las especies endémicas restringidas a esas zonas contra su extinción. Las reservas que aun quedan incluyen, por nombrar algunas, el Santuario de monos Buabeng-Fiema, el Bosque comunitario Aketenchie y el Bosque comunitario de Akyem Takyiman. El Santuario de monos Buabeng-Fiema es un bosque ghanés de importancia mundial, hogar de la especie amenazada de mono Mona y de otras especies animales y vegetales en peligro de extinción. También se ha convertido en una importante atracción turística, generando ingresos para las comunidades locales y la nación.

Artículo basado en información obtenida de: "The timeless eco-logic of community forest management", Abraham Baffoe, FOE Ghana, Link No.100 (Amigos de la Tierra Internacional), http://www.foei.org/publications/link/100/1213.html