Carta abierta a la Convención sobre el Cambio Climático

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Dado que la Convención sobre el Cambio Climático se reunirá a fin de mes en Cancún, México, el WRM está difundiendo una carta abierta a los delegados gubernamentales. Con ella apuntamos no solo a denunciar la inacción criminal de los gobiernos, sino –más importante aún- a promover una mayor presión de la gente sobre los gobiernos, para forzarlos a adoptar las medidas necesarias para evitar el inminente desastre climático. La carta abierta dice:

Señoras y señores representantes de gobiernos, Conferencia de las Partes, Convención sobre el Cambio Climático

De nuestra consideración:

Como ustedes bien saben, el cambio climático está ocurriendo y sus consecuencias ya están siendo sufridas por millones de personas -en particular las más vulnerables- y todo indica que el problema se está agravando a pasos agigantados. Las causas del calentamiento global son perfectamente conocidas, como también lo son las medidas necesarias para evitar que se profundice y termine afectando a la humanidad en su conjunto. Sin embargo, tanto ustedes como nosotros sabemos que los gobiernos que representan siguen negándose a hacer lo que es su obligación hacer para enfrentar seriamente el problema.

Es bueno recordar que en 1992 todos los gobiernos del mundo se comprometieron, en un convenio internacional, a adoptar medidas para evitar el desastre climático. Surgió así la Convención sobre el Cambio Climático, que casi todos los gobiernos firmaron y ratificaron. Desde entonces han pasado 18 años durante los cuales los gobiernos han hecho poco y nada para enfrentar el problema. Es decir, que durante casi dos décadas se ha estado violando el espíritu de la Convención, que apuntaba a evitar que el cambio climático ocurriese. Dadas sus posibles consecuencias para la supervivencia de la humanidad, dicha violación puede ser catalogada de crimen de lesa humanidad.

Por supuesto que somos concientes de que los gobiernos no actúan solos y que a su amparo operan grandes empresas –estatales y privadas- que lucran con la explotación y venta de combustibles fósiles, que todos sabemos son la principal causa del cambio climático. También somos concientes del poder de dichas empresas sobre muchos de los gobiernos que ustedes representan. Sin embargo, ello no exime a sus gobiernos de la responsabilidad –asumida al firmar esta Convención- de proteger ese bien común de la humanidad que es el clima del planeta.

Por decimosexta vez, ustedes van a participar en la Conferencia de las Partes de la Convención sobre el Cambio Climático. Las últimas reuniones de este proceso no han ido más allá de negociar –sin mayor éxito- sobre aspectos secundarios, sin decidirse a enfrentar el meollo del problema: la eliminación total de las emisiones de combustibles fósiles en el menor plazo de tiempo posible. Todo parece indicar que la próxima reunión en Cancún seguirá los mismos pasos.

Sin embargo, el mundo aún tiene la esperanza de que los gobiernos adopten las decisiones necesarias para evitar el desastre climático y está dispuesto a apoyarlos. Para que esa esperanza pueda concitar su apoyo, se requieren señales claras de un cambio total de actitud. En ese sentido, la principal señal debería ser la de poner a los combustibles fósiles en el centro del debate. Que se deje de lado la discusión de las falsas soluciones a las que se han vuelto tan adeptos (“sumideros de carbono”, “deforestación evitada-REDD”, “Mecanismo de Desarrollo Limpio”, “compensación de emisiones de carbono”, etc.) y que se centren en el verdadero problema: en cómo salir rápidamente de la era de los combustibles fósiles.

Como forma de empezar a recuperar la credibilidad perdida, sus gobiernos deberían comenzar por comprometerse en Cancún a un cese inmediato y permanente de la búsqueda de nuevos yacimientos de combustibles fósiles en sus territorios. Al mismo tiempo, deberían abocarse a la búsqueda de mecanismos compensatorios para asegurar la no explotación de yacimientos ya identificados pero aún no explotados. Finalmente, que establezcan fechas concretas para la total erradicación de dichos combustibles.

Somos concientes de que lo anterior es un enorme reto, pero ¿es mucho pedir cuando lo que está en juego es nada menos que la supervivencia de la vida sobre la Tierra?

Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales
Noviembre 2010