Agronegocio

La agricultura industrial de unos pocos productos comercializados a nivel mundial (como la soja, el maíz y el arroz) y la producción de carne, ambas orientadas a la exportación, destruyen los bosques, la diversidad de semillas y los sistemas agrícolas a pequeña escala, destryuen los patrones establecidos de uso de la tierra y amenazan la soberanía alimentaria.

Una publicación reciente de la organización The Oakland Institute revisa 15 proyectos del agronegocio industrial en 11 países africanos, evidenciando cómo la gran pérdida de tierra ha tenido un impacto dramático en el acceso al agua de las comunidades.
Muchas concesiones para plantaciones de palma aceitera en África Occidental y Central se crearon sobre tierras robadas a las comunidades durante las ocupaciones coloniales. Tal es el caso en la RDC, donde la empresa Unilever inició su imperio de aceite de palma. Hoy estas plantaciones siguen siendo lugares de pobreza y violencia constantes. Es hora de poner fin al modelo colonial de concesiones y devolver la tierra a sus auténticos dueños.

Los incendios forestales y la deforestación son instrumentos para la consolidación del acaparamiento de tierras que acompaña la expansión de la frontera agrícola capitalista hacia los territorios de los Pueblos Indígenas y las comunidades tradicionales

La declaración exhorta a los movimientos climáticos, ambientales y de justicia social a rechazar las “Soluciones Basadas en la Naturaleza” y todos los mecanismos de compensación porque no están concebidos para resolver la crisis climática. Permanece abierta para firmar hasta fines de 2021.

Los grandes contaminadores prometen "cero emisiones netas" para complacer a quienes los financian. Las llamadas "soluciones basadas en la naturaleza" -el nuevo nombre de las compensaciones- están al centro de estas promesas. El riesgo es un acaparamiento masivo de tierras.

El WRM habló con aliadas y aliados de Brasil, Gabón, India, México y Mozambique, para escuchar y aprender en conjunto sobre sus entendimientos del desarrollo.

Invitamos a organizaciones de Brasil, y también de otros países, a firmar esta carta -hasta el 21 de septiembre- para fortalecer nuestra lucha y resistencia contra los impactos de las corporaciones en nuestros territorios.

Las comunidades confrontan los desastres impuestos por las corporaciones y las élites desde hace tiempo. Para ellas, la “emergencia” ya era una realidad mucho antes del Covid-19. Sin embargo, aquellos que buscan lucrar abusan de la situación para acaparar más tierras.

Desde su primer día en el poder, el gobierno de Bolsonaro intenta desmantelar los derechos constitucionales de los Pueblos Indígenas y quilombolas en Brasil. La pandemia sirve de cobertura para intensificar aún más estos ataques.

Las industrias del agro y la producción cárnica se sacaron la lotería con la pandemia del Covid-19. Pero mientras los de arriba se benefician, a los de abajo les llega devastación. Las consecuencias son fatales. Se viene una nueva ola de ajuste estructural que se centrará en aumentar la inversión extranjera en el agronegocio y las exportaciones de productos agrícolas.