Minería a gran escala

Impulsada por una demanda cada vez mayor y por los ciclos de auge y caída de los mercados mundiales de mercancías básicas, la minería a gran escala destruye los bosques y contamina los suelos, el aire y el agua. Conflictos violentos, explotación sexual, criminalización y desplazamiento de comunidades de los bosques son ejemplos de impactos sociales inherentes a la industria minera.

La mayoría de las causas de la deforestación que se identificaron en un análisis mundial liderado por la ONU en 1999 aún siguen vigentes. No obstante, las ‘soluciones’ propuestas desde entonces se han convertido en nuevas causas subyacentes de la deforestación. En este escenario, los proyectos que destruyen el bosque y los proyectos ‘verdes’ dependen uno del otro para ser viables.
El río Beni, en la Amazonía boliviana, está amenazado. Mientras el gobierno busca instaurar mega-represas que inundarían una área mucho mayor a la cobertura urbana de La Paz, la capital, la minería y su contaminación con mercurio siguen enfermando la vida en esos territorios.
El discurso de la 'transición energética' se ha utilizado para justificar la expansión de la frontera extractiva minera. Sin embargo, además de la contaminación local y de los impactos sobre los bosques y pueblos, la extracción y el procesamiento de minerales requieren grandes cantidades de agua, con efectos duraderos y de gran alcance en los territorios.
La expansión de los impuestos al carbono con REDD acentúa el fracaso de ponerle precio al carbono.

Este boletín busca reflexionar sobre la extracción, la violencia y la opresión relacionadas con la llamada ‘transición’ energética y su camuflaje ‘verde’. ¿Una transición de qué? ¿Y hacia qué?

Los autos eléctricos se han convertido en el símbolo de la economía ‘baja en carbono’. Con frecuencia se minimizan los impactos negativos de la extracción de minerales y metales que requieren, a pesar que son miles de lugares de extracción y una infraestructura muy dañina.

Este artículo resalta voces de Justiça Ambental! (JA!), Mozambique, y la alianza ecofeminista africana WoMIN.

La denominada ‘economía digital’ suele promoverse como una economía que tiene un impacto relativamente bajo en el ambiente; y que en gran medida no necesita de recursos materiales. Pero, ¿qué (y quién) se esconde detrás de esas imágenes de una economía más limpia?

El sector de la minería busca legitimarse y expandir sus fronteras de acumulación y control territorial con un discurso de sostenibilidad, invirtiendo en supuestas "Soluciones basadas en la naturaleza" para aludir que su perenne extracción es "compensada".