Robo legal de tierras

La palma aceitera en Brasil se viene extendiendo sobre todo en el estado amazónico de Pará. BBF (Brasil BioFuels), la mayor empresa en Brasil, tiene acusaciones por crímenes ambientales y violencia contra comunidades, como la comunidad de Virgílio Serrão Sacramento, vinculada al Movimiento de Pequeños Agricultores (MPA).
Actualmente existen en Ecuador 270 000 hectáreas de tierras con plantaciones de palma aceitera, siendo Esmeraldas la región con mayor expansión. Los contantes procesos de resistencia de las comunidades La Chiquita, Guadualito y Barranquilla de San Javier siguen generando indignación y solidaridad entre pueblos e internacional.
Una conversación con el presidente de la Asociación Quilombola de Volta Miúda y de la Cooperativa Quilombola del Extremo Sur de Bahía reveló cómo Suzano, la mayor empresa de papel y celulosa del mundo, sigue operando con graves violaciones e ilegalidades. Las comunidades siguen luchando por recuperar sus tierras.
El modelo de ‘conservación’ en India continúa cercando bosques y expulsando comunidades en un intento deliberado de sabotear la Ley de los Derechos sobre los Bosques, que fortalece la autoridad de las comunidades sobre sus bosques. Mientras tanto, las empresas pueden destruir los bosques, incluso dentro de las áreas de conservación.
Este boletín se centra en una causa central de deforestación y del despojo a gran escala que sufren los pueblos de los bosques: la imposición de concesiones de tierras como instrumento para separar, dividir y cartografiar la tierra en beneficio de intereses económicos y políticos. Este editorial alerta sobre el acaparamiento de grandes cantidades de hectáreas para Concesiones de Carbono.
Las empresas británicas no solo controlaban el 80 por ciento de las ‘tierras madereras’ establecidas en Tailandia, sino que también influyeron en la creación del Departamento Forestal Real, que llegó a tener poder absoluto sobre los bosques de la nación. Los acaparamiento masivos de tierra y varias leyes coloniales convirtieron la mitad del territorio del país en una colonia del estado central.
Lo que la historiografía llama de expansión civilizatoria o del capital es, en realidad, la invasión y desterritorialización de pueblos y comunidades con una gran violencia epistémica y territorial. Las concesiones se están haciendo sobre áreas que no son vacíos demográficos; un concepto colonial que ignora que estas zonas están ocupadas desde hace milenios.
Muchas concesiones para plantaciones de palma aceitera en África Occidental y Central se crearon sobre tierras robadas a las comunidades durante las ocupaciones coloniales. Tal es el caso en la RDC, donde la empresa Unilever inició su imperio de aceite de palma. Hoy estas plantaciones siguen siendo lugares de pobreza y violencia constantes. Es hora de poner fin al modelo colonial de concesiones y devolver la tierra a sus auténticos dueños.
Este artículo sale de conversaciones con mujeres del Vale do Ribeira que libran una lucha contra la concesión de uno de los parques más importantes de la región. Su lucha es fundamental y se suma a las más diversas resistencias contra la corriente privatizadora de crear 'territorios sin gente.' Nos recuerdan que su territorio es y está enraizado en sus historias, sus voces y sus resistencias.
Los movimientos coloniales y anticoloniales han moldeado los modelos e impactos de las concesiones en el sudeste asiático. En algunos casos las comunidades han sufrido despojos disfrazados de concesiones. En otros, las concesiones son parte de una reconcentración de la tenencia de la tierra. De una u otra manera, el modelo de concesión encaja en las ideologías de modernización.
La industria de la conservación ahora promueve la idea de ‘comprar’ las Concesiones de Conservación y reconstituirlas como modelos de negocio con fines de lucro. Un ejemplo de ello es la ‘Red de Parques Africanos’ (African Parks Network), que administra 19 Parques Nacionales y Áreas Protegidas en 11 países de África.
El libro 'Une écologie décoloniale' (una ecología decolonial), escrito por Malcom Ferdinand, presenta un análisis sobre cómo no podemos entender la crisis ambiental actual sin conocer la historia colonial.