Ecuador: fiebre del palmito provoca deforestación

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El cultivo comercial de palmito se inició en el Ecuador en 1987 y desde entonces, su expansión ha sido constante, convirtiéndose en un nuevo producto de exportación. El palmito se obtiene de la parte central y tierna de varias palmas. El "chontaduro" (Bactris gasipaes), especie nativa del Ecuador, es la más cultivada en el país para este fin.

La fiebre del palmito está provocando la deforestación de amplias zonas de bosque tropical en varias provincias amazónicas (Napo, Sucumbíos, Morona Santiago, Pastaza), así como la desaparición de gran cantidad de remanentes de bosque en el Occidente del país. Este cultivo ha encontrado en las zonas tropicales y sub-tropicales del Ecuador, las óptimas condiciones agroambientales para su desarrollo: luminosidad, humedad y temperatura estables, un nivel de precipitación regular durante todo el año y muy buenas condiciones de riego y suelo.

Pero los impactos de la producción del palmito aumentan a medida que se incrementa la superficie cultivada. Entre los mismos se destacan el reemplazo de la vegetación original (en particular bosques primarios y secundarios), pérdida de biodiversidad y erosión de los suelos. Muchos cultivadores ni siquiera han respetado las franjas de vegetación de rigor que protegen los cursos hídricos, y han extendido sus plantaciones hasta los bordes ribereños, dando paso a la caída de materiales sólidos en el agua, lo cual a su vez causa problemas a quienes utilizan estas fuentes de agua. Menos aún, se han planteado la necesidad de dejar corredores de vegetación que permitan un mínimo fluido de la biodiversidad local.

Si bien hasta ahora las plantaciones de palmito no han alcanzado las dimensiones de los monocultivos de palma africana en el país, desde ya se puede percibir un cambio en el paisaje y notar la desaparición de gran parte de remanentes de bosque, especialmente de las estribaciones occidentales de los Andes. El cultivo de esta especie está en constante crecimiento debido al incremento de la demanda mundial de palmito ecuatoriano y hay muchas posibilidades de que las plantaciones se expandan y con ellas desaparezcan los últimos remanentes de biodiversidad en el Occidente.

En muchos ámbitos aún prevalece el mito de que los monocultivos de especies nativas no son "tan malos" como aquellas plantaciones de especies exóticas, como la palma africana, el pino o el eucalipto. Sin embargo, es tiempo ya de reconocer que los modelos de producción vigentes -en particular los monocultivos a gran escala destinados a la exportación- son ecológicamente insostenibles y no apuntan a cubrir las necesidades humanas más urgentes, como es la seguridad alimentaria. Al contrario, este modelo está provocando impactos tales como la pérdida de diversidad genética y con ello, mermando las posibilidades de sobrevivencia del ser humano. Es hora de exigir a los gobiernos que asuman sus responsabilidades con respecto al medio ambiente local y global. Es hora de entender que la diversidad tiene mayores ventajas y valor que los monocultivos a gran escala -sean de especies nativas o exóticas- que son y serán siempre social y ambientalmente insustentables.

Por: Lorena Gamboa, Fundación Rainforest Rescue.