Laos: represa Nam Theun 2, Banco Mundial y corrupción

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El 31 de marzo de 2005, la Junta de Directores del Banco Mundial decidirá si apoya o no una serie de préstamos y garantías para la represa hidroeléctrica Nam Theun 2 en Laos.

El Banco Mundial ha estado involucrado con la represa Nam Theun 2 desde 1989, cuando financió un estudio de factibilidad. Sin las garantías del Banco Mundial para cubrir los riesgos de los inversionistas, los bancos comerciales no financiarán el proyecto. A cualquier altura de los últimos 16 años el Banco Mundial podría haber decidido no apoyar este proyecto y el proyecto hubiera muerto. El Banco Mundial, por lo tanto, es por lo menos en parte responsable de lo que ha ocurrido en el proyecto durante este tiempo.

El Banco Mundial argumenta que su participación en el proyecto Nam Theun 2 es importante para que el proyecto sea un medio de reducir la pobreza en Laos. En noviembre de 2004, Ian Porter, el director regional del Banco Mundial para Laos, dijo en una reunión de los Directores Ejecutivos del Banco que “el argumento del proyecto descansa en la utilización adecuada de los ingresos para la reducción de la pobreza y la gestión ambiental”.

Desde 1989 se ha venido talando el área del embalse de 450 km2 y se han devastado las formas de sustento de los 6.000 integrantes de pueblos indígenas que viven en la Meseta Nakai. De continuar el proyecto, la pesca y el sustento de 130.000 personas más que viven río abajo de la represa quedarán destruidas. “Además, tendrá un grave impacto en la flora y fauna de la Meseta Nakai, poniendo incluso en peligro la supervivencia de elefantes asiáticos y patos de ala blanca. El 11 de marzo de 2005, ONGs y académicos tailandeses escribieron a Ian Porter, del Banco Mundial, explicándole el impacto que han tenido las represas en los elefantes de Tailandia, y ahora Nam Theun 2 inevitablemente provocará un aumento del conflicto entre la gente del lugar y los elefantes” (ver la carta --en inglés-- al final de este artículo).

La compañía maderera Bholisat Pattana Khed Phoudoi (BPKP), dirigida por el ejército lao, comenzó a talar la zona del embalse a principios de la década de 1990. La compañía taló dentro de áreas protegidas e incluso una zona del bosque que se suponía era un bosque comunitario para la gente que sería desalojada de la zona del embalse.

En 2002, Supalak Ganjanakhundee, un periodista del periódico tailandés The Nation, estimó que BPKP había ganado aproximadamente 70 millones de dólares anuales por las actividades de madereo. Un año después, BPKP quedó prácticamente en bancarrota y solo sobrevivió merced a donaciones del gobierno.

Hace cuatro años escribí a Helmut Schaffer, el entonces Director Ejecutivo alemán en el Banco Mundial, para preguntarle qué había hecho BPKP con el dinero que había ganado del madereo de la zona de embalse. Ni Schaffer ni el personal del Banco al que Schaffer pidió se encargaran de mis preguntas, las respondieron.

Parece que nadie en el Banco Mundial se preocupa particularmente por el destino de los dineros de BPKP. En respuesta a mi pregunta sobre BPKP, Ian Porter me dijo en febrero de 2005, “No tenemos información específica sobre la recaudación y uso de los ingresos por concepto de madereo que usted menciona”.

La compañía Italian-Thai Development Public Company comenzó a perforar túneles asociados con la represa, anticipando la decisión del Banco Mundial de apoyar el proyecto. La compañía eléctrica Nam Theun 2 Power Company (NTPC), los ejecutores del proyecto, obtuvieron el contrato de construcción de la represa para la empresa Italian-Thai sin que se hubiera llamado a licitación pública. Italian-Thai es parte de NTPC. Otro miembro de NTPC, Electricité de France, ganó el contrato de dirección de la construcción, también sin haber licitado.

El 15 de febrero de 2005, Christian Delvoie, director de infraestructura regional para el Banco Mundial, dijo a Radio Free Asia, “En todos los proyectos financiados por el Banco, apenas se detecta algún caso de corrupción, vamos al gobierno y cancelamos el contrato inmediatamente”.

Le pedí a Delvoie que explicara exactamente lo que el Banco está haciendo para detectar corrupción en el proyecto. Le pregunté si el Banco había encomendado evaluaciones independientes, de dominio público, que investigaran la forma en que los ejecutores de la represa se habían concedido a sí mismos los contratos sobre el proyecto, así como las actividades de BPKP en el proyecto. Y le pregunté a Delvoie cómo podría obtener copias de esos documentos.

Once minutos después de haber enviado mi mensaje electrónico, Delvoie me respondió. No contestó ninguna de las preguntas ni me dijo cómo podía obtener copias de los documentos. “Hemos investigado la mayoría de los puntos que usted plantea”, escribió. Cuando le pregunté que quería decir con la palabra “la mayoría”, me pidió que no leyera entre líneas. “Investigamos, y documentamos debidamente, todos los contratos de compra, y estamos conformes porque cumplen nuestras directrices”, escribió. No me dijo cómo podría obtener copias de los documentos que el Banco había elaborado para llegar a esta conclusión.

En 1999, James Wolfensohn, Presidente del Banco Mundial, dijo, “La libertad de prensa no es un lujo. La libertad de prensa está en el corazón mismo de un desarrollo equitativo”. Describió la libertad de prensa como un “faro en busca de la corrupción y prácticas desleales”. Lamentablemente, no hay libertad de prensa en Laos.

En Laos el estado controla todos los periódicos. Bajo el decreto gubernamental anti corrupción, los periodistas deben procurar la autorización del Estado antes de informar sobre prácticas corruptas. El decreto prohíbe a los periodistas revelar documentos oficiales secretos. No es de sorprender que la corrupción no figure en los titulares de prensa en Laos.

Hace un tiempo un empleado del Banco Mundial me llamó por teléfono. Quería hablar sobre la represa Nam Theun 2 en Laos pero con la condición de que guardara el anonimato. Mencionó algo que había oído la última vez que estuvo en Vientiane: el sonido que hacían los funcionarios gubernamentales de Laos hojeando los nuevos catálogos de Mercedes-Benz. El suave, palpitante sonido de la corrupción.

Por Chris Lang, correo electrónico: http://chrislang.org

La carta al Banco Mundial está disponible en: http://www.wrm.org.uy/countries/Laos/NamTheundam.html