Bangladesh: el Sundarban sitiado por el megaturismo

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Un proyecto turístico destinado al Sundarban, sitio rico en biodiversidad, ha generado la firme oposición de ambientalistas y de pobladores locales, quienes temen que este proyecto dañe el manglar más grande del mundo.

El grupo Sahara, con sede en Lucknow, está estableciendo, en asociación con el Estado, un enorme y controvertido proyecto de “ecoturismo” en el Sundarban, que según los expertos hará más daño que bien a esta región frágil ecológicamente.

La corporación Sahara India para el desarrollo del turismo [Sahara India Tourism Development Corporation], un emprendimiento en conjunto con la corporación Bengala Occidental para el desarrollo del turismo [West Bengal Tourism Development Corporation], propone construir cuatro establecimientos en tierra y tres flotantes, principalmente para atraer al Sundarban turistas ricos, tanto del país como extranjeros. Mientras que en cuatro islas -Sagar, Frazerganj, Plot y Kaikhali- se construirían complejos de cabañas con aire acondicionado; los hoteles flotantes de cinco estrellas atracarían en tres calas, una de ellas cerca de la confluencia de los ríos Muriganga y Hooghly. La empresa piensa llevar por día 1.500 turistas en catamarán al Sundarban, ofreciendo excursiones de cuatro días saliendo del Prinsep Ghat [monumento histórico] en Calcuta. La empresa promete gastar cada año entre cuatro y cinco por ciento de las ganancias del proyecto en el desarrollo social de la región. “Ninguna empresa ha hecho esto antes”, dice Romi Datta, director del proyecto.

Aunque Sahara diga que el proyecto enriquecerá el medio ambiente, no todos están convencidos. El delta es el acceso de la cuenca Hooghly-Brahmaputra. “Cualquier intereferencia humana importante, como los establecimientos flotantes, afectará no sólo el balance de salinidad y mareas sino también la hidrología de toda la cuenca”, dice Subrata Sinha, quien fuera vice-director del Relevamiento Geológico de India. Esto significa más limo y menos caudal para el Hooghly, obstruyendo aun más el sistema de desagües de Calcuta. “Si se sigue reduciendo el agua del Hooghly, obtener peces como el hilsa será un problema”, dice Sinha. “Un proyecto así en los Sundarbans es absurdo. El proyecto de Sahara no ayudará, sino que perjudicará a Bengala Occidental”, dice Bittu Sahgal, conocido ambientalista y editor de Sanctuary Magazine.

Más de 3,5 millones de personas viven en 54 de las 108 islas que salpican el delta. ¿Qué ocurrirá con esas personas si se lleva a cabo este proyecto, que pretende adquirir un total de 339 hás. de tierra para el complejo turístico y utilizar 250 kilómetros cuadrados del total de 490 kilómetros cuadrados de superficie acuática bajo la reserva de biósfera del Sundarban? Los ambientalistas temen que este megaproyecto provoque la contaminación a gran escala de los ríos que serpentean por el Sundarban y destruya los manglares, que además de albergar flora y fauna de gran riqueza y diversidad protegen las tierras interiores de la furia de los ciclones.

Lentamente se está construyendo un movimiento ambiental contra el proyecto. Altos jerarcas del gobierno admiten que activistas de distintos países ya han inundado el Ministerio de Medio Ambiente de la Unión con mensajes de correo electrónico de protesta. Incluso los escolares se han sumado a la campaña. Rukmini Das, estudiante de noveno grado de la Modern High School, envió un correo electrónico al primer ministro bengalí Buddhadeb Bhattacharya instándolo a desechar el proyecto. “Más que ayudar a la población, el proyecto probablemente destruirá el medio de supervivencia de millones de personas que dependen de la pesca”, explica la estudiante.

El proyecto en sí permanece en secreto, una de las razones por las que los pobladores locales sospechan de sus intenciones. Ni siquiera los representantes públicos del Sundarban fueron informados por el gobierno estatal antes de que éste anunciara el proyecto.

El informe de evaluación del impacto ambiental (EIA) es un documento obligatorio pero no es fácil obtenerlo en bengalí, dice Bonani Kakkar del grupo ambiental PUBLIC, con sede en Calcuta. En la audiencia pública sobre el proyecto, realizada en Parthorprotima en enero y donde, según ella, había más funcionarios del gobierno que pobladores, no había suficientes ejemplares del informe en bengalí para los pobladores. Peor, dice Kakkar, el informe fue preparado por Modular Consultants Pvt. Ltd., una agencia designada por Sahara. “Aquí hay un conflicto de intereses. La evaluación del impacto ambiental tendría que haber sido hecha por una agencia independiente”, dice, y añade: “Fue una farsa”.

“Necesitamos debatir qué desarrollo queremos, y de parte de quién”, dice Porua, director de una escuela secundaria local. “¿Quién debería hacer dinero con el Sundarban, los locales o las grandes empresas?”, pregunta con un dejo de enojo en la voz. Mientras tanto, los murmullos de protesta van creciendo rápidamente al tiempo que los activistas se preparan para su campaña. Un nuevo foro ciudadano, llamado Ciudadanos Preocupados por el Sundarban (Citizens’ Concern for Sundarbans), está listo para enfrentar al gobierno. Diecinueve pequeñas organizaciones que trabajan en el Sundarban también se han unido a la campaña formando un grupo llamado Sundarban Chetna. “En Kaikhali ya hemos arrancado los postes de madera con que la administración marca las tierras que serán adquiridas para el proyecto”, dice Dinesh Das, coordinador de Sundarban Chetna. Según Das, el grupo piensa continuar con las manifestaciones "hasta que el gobierno abandone el proyecto". La batalla recién empieza.

Artículo basado en información tomada de “Taking over tide country”, Debashis Bhattacharyya, distribuido por Praxis News, correo-e: banglapraxis@yahoo.com