Profesionales forestales y académicos: el cambio necesario

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La moderna ciencia forestal -la silvicultura- se originó en el Norte como consecuencia de la Revolución Industrial: el manejo forestal fue separado de la agricultura y la ganadería y se centró exclusivamente en la producción de madera, despreciando como "productos menores" otros bienes vitales obtenidos de los bosques. Las plantaciones constituyen el último paso en esa dirección, arribando a la completa simplificación de la naturaleza, con la finalidad de obtener un único producto destinado a abastecer a la industria. Tal enfoque estrecho, que ve a los bosques como formados meramente de madera para la industria, ha sido adoptado por la mayoría de las escuelas técnicas forestales y universidades, en las que se forman las profesionales. Esta es una de las razones que explican porqué los profesionales forestales son generalmente incapaces de ver a los bosques en su integridad y de entender porqué una plantación no es un bosque.

Lo que es peor, muchos profesionales forestales juegan el triste papel de expertos "rentados" que justifican "científicamente" todo lo que deba ser justificado en favor tanto de los intereses corporativos de la profesión forestal, como de las grandes empresas forestadoras, más allá de su relación con la realidad y, a veces, incluso en abierta oposición a ella. Desde su punto de vista, el conocimiento y las conclusiones de las comunidades rurales y los pueblos indígenas, que sufren las consecuencias de la expansión de las plantaciones en sus tierras, sobre el agua, la biodiversidad, los suelos, etc., no deben ser tenidos en cuenta, dado que no están "científicamente comprobados".

Afortunadamente, la situación parece estar empezando a cambiar, lentamente, y cada vez son más los académicos e incluso los forestales que comienzan a darse cuenta de que el enfoque de la ciencia forestal es demasiado estrecho y que la conservación de los bosques requiere de una perspectiva holística, completamente diferente a la actual, que tenga en cuenta -para empezar- a la sociedad y al ambiente. Tal cambio de punto de vista debe sin embargo ser promovido mucho más, de modo de propiciar que los actuales y futuros profesionales jueguen un rol positivo en la conservación de los bosques. Los forestales deben decidir si quieren ser expertos en madereo y plantaciones, al servicio del estado y de las empresas, o agentes de la conservación de los bosques, al servicio de las comunidades locales y sus bosques.

SU PARTICIPACION ES VITAL:
- Revalorizar el conocimiento tradicional respecto del manejo forestal
- Identificar tipos de manejo forestal sustentables desde el punto de vista social y ambiental
- Promover cambios en los programas de estudio de las escuelas forestales, que tengan en cuenta las consideraciones anteriores. Estos cambios deben ser promovidos tanto desde dentro como desde fuera de las instituciones educativas. Las asociaciones de estudiantes pueden jugar un importante papel en este sentido
- A nivel individual, los forestales y otros académicos deberían poner sus capacidades al servicio de las comunidades locales, que luchan contra las plantaciones.