De la minería de níquel al comercio de carbono: cada vez más amenazas y luchas de resistencia en las comunidades de manglares de Indonesia

El concepto de desarrollo sostenible, creado en 1987, se basa en la idea de que el desarrollo podría satisfacer las necesidades humanas sin poner en riesgo la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer las suyas. Sin embargo, la experiencia de los últimos 40 años ha dejado al descubierto su verdadero carácter antropocéntrico y capitalista. Además, el capitalismo y su necesidad constante de expandirse ha tenido como resultado aún más destrucción. Esto es lo que sucede en Indonesia, un país con una economía basada en el modelo extractivista que pone en riesgo el futuro de muchas comunidades.

En los últimos años, el extractivismo ha avanzado particularmente hacia las áreas costeras, los océanos y las islas pequeñas del archipiélago. Entre las principales amenazas que enfrentan estas áreas vulnerables se encuentran la minería de níquel, minerales de tierras raras, hierro, arena  y estaño; la construcción de hornos de fundición para el procesamiento de minerales y metales; la construcción de nuevos puertos orientados a la exportación; la expansión de la industria 'energética' con centrales  termoeléctricas, centrales de energía hidroeléctrica y geotérmica; la construcción de más obras de infraestructura como carreteras con peajes; la creación de 'nuevas tierras' o el acaparamiento de islas a través de planes de reklamasi, que implica la apropiación de espacios para beneficio de intereses económicos públicos o privados como la industria del turismo; la construcción de un 'dique' gigante a lo largo de la costa septentrional de Java; y la industria acuícola para la pesca y cría de camarones a gran escala. Muchos de estos proyectos, si no todos, son catalogados como 'económicos' y de 'desarrollo sostenible' y algunos, más recientemente, publicitados como proyectos que contribuyen a la 'energía limpia' como la minería de níquel para la producción de baterías para vehículos eléctricos.

Estos proyectos han reducido considerablemente la superficie de manglares en Indonesia, poniendo en peligro los medios de sustento de las comunidades pesqueras tradicionales. Pero estas comunidades enfrentan incluso otra amenaza: la expansión actual de proyectos de carbono en bosques de manglares, supuestamente destinados a restaurar bosques de manglares ya perdidos o con altos niveles de degradación.

Los bosques de manglares en Indonesia

En 2020, según datos de Global Mangrove Watch (GMW), Indonesia contaba con 3.092.376 hectáreas de bosques de manglares, que representan el 21 por ciento de la superficie total de manglares a nivel mundial. El sudeste asiático es la región con más bosques de manglares del mundo (33,6 por ciento), seguido de África Occidental y Central (15,5 por ciento), América del Norte, América Central y el Caribe (14,4 por ciento), y América del Sur (13,2 por ciento).

En muchos sentidos, la vida y los medios de sustento de las comunidades costeras de Indonesia están entrelazados con los bosques de manglares, que garantizan alimentos, medicinas, materiales de construcción y otros beneficios. Esto es particularmente así en el caso de las mujeres. Su carga aumenta desproporcionadamente cuando los manglares se destruyen, una razón importante por la que las mujeres suelen estar al frente tanto de las luchas de resistencia contra el acaparamiento de las áreas costeras, así como de los esfuerzos para restaurar los bosques de manglares. (1)

Los manglares desempeñan un papel muy importante en la protección de las áreas costeras frente a los efectos del cambio climático. Un ejemplo es el tsunami de 2004 que azotó el sudeste asiático. En la zona de Simeulue, en Aceh, Indonesia y el sur de Tailandia, la población logró salvarse gracias a la presencia de los bosques de manglares, que han demostrado ser una barrera natural capaz de reducir eficazmente el impacto de las olas de los tsunamis. (2) El papel que desempeñan los manglares en la protección de las comunidades pesqueras también se volvió evidente en septiembre de 2018, cuando un tsunami azotó la bahía de Palu, en Sulawesi Central. (3)

De todas maneras, los bosques de manglares siguen sin reconocerse plenamente, ni que hablar de los derechos de las comunidades que conviven con ellos. Si bien el Mapa Nacional de Manglares de Indonesia indica que existen manglares en las 38 provincias, de los 28 gobiernos provinciales que han adoptado normas relativas a la zonificación de las áreas costeras, sólo 12 reconocen la existencia de los bosques de manglares, que abarcan una superficie total de 60.670 hectáreas. Mientras tanto, las 16 provincias restantes ni siquiera mencionan a los manglares, lo que los expone aún a mayores riesgos. (4)

Las amenazas de las industrias extractivas: la minería de níquel

En Indonesia, la destrucción de los bosques de manglares se debe principalmente a la expansión de la acuicultura y la agricultura a gran escala, como el cultivo industrial de palma aceitera (5); el desarrollo de obras de infraestructura; y la minería y extracción de minerales y metales, todo con el respaldo pleno del gobierno. Lo que llama la atención es el aumento extremadamente rápido de la minería de níquel en los últimos años.

Las industrias extractivas tienen un largo historial de degradación y destrucción de los bosques de manglares. Por ejemplo, la extracción de petróleo en alta mar, en Indonesia. Durante el derrame de petróleo que tuvo lugar en la bahía de Balikpapan en 2018 en Kalimantan Oriental, el petróleo, arrastrado por el flujo y reflujo de las mareas, se acumuló en las raíces de los manglares, lo que provocó la muerte de incontables árboles. Las raíces de los manglares son extremadamente sensibles a los depósitos de petróleo y es una tarea prácticamente imposible para las comunidades rehabilitar las áreas de manglares contaminadas.

Hoy en día, la minería de níquel, concentrada en la parte oriental de Indonesia, se ha vuelto una amenaza para las comunidades pesqueras. Indonesia se ha convertido en el principal productor de níquel del mundo en tan solo unos pocos años. Mientras que en 2020 el país aportaba el 30,72 por ciento de la producción mundial, en 2024 ya suministraba más de la mitad: 62,26 por ciento. (6) Los impactos devastadores, como la tala de bosques de manglares y la contaminación del agua con materiales tóxicos no se limitan únicamente a las actividades mineras, sino que se ven agravados aún más por el desarrollo de obras de infraestructura e instalaciones asociadas, como la construcción de hornos de fundición para procesar y refinar minerales en bruto, que generan impactos similares. (7)

El propio gobierno sigue impulsando una destrucción a gran escala a través de la llamada política 'hilirisasi'. Esta política busca fomentar el procesamiento nacional de las materias primas extraídas en el país, con el pretexto de generar valor agregado dentro del país, como por ejemplo la construcción de hornos de fundición en el caso de la minería de níquel. (8)

La amenaza de los proyectos de carbono en bosques de manglares

El hecho de que Indonesia concentre el 21 por ciento de la superficie total de manglares del mundo le otorga a su gobierno una responsabilidad especial a la hora de liderar la lucha por la conservación de los manglares y también restaurar lo que ha sido destruido, lo cual es resultado directo de sus propias políticas. Pero tal como se mencionó anteriormente, la tendencia actual es que el acaparamiento masivo de tierras y océanos continúe y se intensifique, en beneficio de los intereses empresariales.

Pero de todas maneras, en los últimos años se ha observado un mayor interés por parte de actores públicos y privados en la conservación de manglares, en particular en Sumatra, Kalimantan y Sulawesi. Estos actores afirman que sus proyectos y programas de 'carbono de manglares' ayudarán a restaurar los manglares destruidos y degradados. Pero más que una preocupación genuina por este tema y por las comunidades que dependen de los manglares, lo que parece impulsar a estos actores es la oportunidad de negocio que representa el comercio de carbono basado en estos bosques. De hecho, en  documentos y declaraciones destacan su capacidad extraordinaria de almacenamiento de carbono , que según distintos estudios es varias veces mayor que la de los bosques terrestres.

Esta tendencia creciente de las iniciativas de carbono en los bosques de manglares pasa por alto el absoluto fracaso de casi 20 años de experiencia con la compensación de carbono forestal a través de los llamados programas y proyectos REDD (9) en términos de la mitigación del cambio climático. Las empresas que compran créditos de carbono de proyectos REDD siguen quemando combustibles fósiles, lo que acelera aún más el cambio climático.  Además, los proyectos REDD nunca  han abordado las causas subyacentes de la deforestación y están plagados de escándalos por calcular de forma fraudulenta las emisiones de carbono y sobreestimar los llamados beneficios de carbono.

Pero los proyectos de carbono de los bosques no han sido un fracaso para todos. A las empresas contaminantes les ofrece una forma económica de afirmar su 'neutralidad de carbono' y las grandes ONG, gobiernos, empresas de consultoría y de carbono obtienen ganancias gracias al negocio del carbono. Por ejemplo, el gobierno de Indonesia obtuvo en 2022 un préstamo del Banco Mundial por 410 millones de dólares para apoyar su plan de restaurar 600 mil hectáreas de bosques de manglares en Indonesia, enfocado en cuatro provincias: Riau, Sumatra Septentrional, Kalimantan Oriental y Septentrional. (10) Una parte significativa de los documentos del proyecto se dedican a los cálculos del carbono. El propio Ministerio de Medioambiente de Indonesia señala que la rehabilitación de manglares es una oportunidad para las iniciativas de compensación y comercio de carbono. (11)

En Kalimantan Oriental, el programa del Banco Mundial quiere restaurar 15.000 hectáreas de manglares. En 2025, el WRM conversó con un criador de peces de estanque (12) que trabajaba para el proyecto en el distrito de Kutai Kartanegara. En 2023, él y otras personas de la aldea aceptaron participar con la esperanza de mejorar su producción pesquera, que ya venía en declive. La actividad principal era plantar un tipo de árbol, el mangle rojo, para crear un supuesto sistema de silvopesca en los estanques de peces. Por plantar y mantener los árboles durante tres años recibió algo de apoyo financiero.

El criador de peces de estanque hizo comentarios críticos sobre el proyecto del Banco Mundial. En primer lugar, denunció que se trataba de un proyecto impuesto de arriba hacia abajo. Por ejemplo, la población de la aldea no fue consultada sobre las actividades del proyecto. Además mencionó que él hubiera propuesto otro método para restaurar el bosque de manglares, dada su preocupación por la necesidad de restaurar la función de barrera protectora de los manglares frente a la contaminación del agua provocada por las industrias extractivas, en particular la extracción de petróleo y el transporte del carbón a través del río y mar cercanos. También hubiera plantado más tipos de árboles, no sólo uno, e indicó que varios árboles murieron a causa de una enfermedad.

La muerte de los árboles de manglares plantados es también lo que aparentemente sucedió en uno de los primeros proyectos privados y voluntarios de carbono de los manglares de Indonesia: el Livelihoods Fund Project, ubicado en la costa oriental de las provincias de Aceh y Sumatra Septentrional. El proyecto afirma haber reconstruido una barrera natural de manglares de 5000 hectáreas tras plantar 18 millones de plántulas de manglares en el período entre 2011 y 2014. (13) Desarrollado por la Fundación Yagasu, lo que llama la atención en la propaganda del proyecto, más allá de frases llamativas como '20.000 personas beneficiadas', es la probable sobreestimación de los créditos de carbono que ha generado el proyecto. Una comparación de imágenes satelitales de 2009 y 2024 en más de 450 'parcelas' del proyecto, demostró que menos del 30 por ciento del área del proyecto contaba con árboles de manglares en 2024. (14)

Además de enfrentar los impactos de la extracción de petróleo fósil y la oleada actual de proyectos de carbono en los bosques de manglares, las comunidades costeras de Indonesia también se encuentran entre las que soportan las cargas más pesadas del cambio climático. Por ejemplo, la reducción de los períodos de pesca y el aumento de la frecuencia de las catástrofes naturales. (15) Y lo que es incluso peor, los proyectos de carbono en bosques de manglares no sirven para mitigar el cambio climático, ya que las empresas que los apoyan los usan para declarar su 'neutralidad de carbono' al tiempo que siguen quemando petróleo fósil y emitiendo más dióxido de carbono a la atmósfera. La disparidad entre esas afirmaciones falsas sobre la capacidad de los árboles plantados para mitigar la crisis climática y la realidad se ve agravada aún más cuando los árboles plantados para almacenar carbono mueren. (16)

La experiencia de la comunidad Tiwoho: recuperar manglares sin plantar

La aldea de Tiwoho está ubicada en el Parque Nacional Marino de Bunaken, en la provincia de Sulawesi Septentrional. Los manglares de esta zona fueron destruidos en 1991 a causa de los estanques comerciales de camarones. La Agencia para la Mejora del Suelo (BRLKT), una entidad bajo la autoridad del Ministerio de Silvicultura en esa época, facilitó la tala de alrededor de 20 hectáreas de manglares, a pesar del hecho de que supuestamente la zona debía conservarse por su gran  biodiversidad. (17)

Pero la empresa solo gestionó la instalación acuícola durante seis meses antes de quebrar. Tras el quiebre, abandonó la infraestructura de las granjas de camarones, dejando atrás un entorno acuático degradado, con diques que habían interrumpido la conexión natural entre tierra y mar, impidiendo así el recambio de aguas por las mareas.

Entre 1995 y 2004, el Ministerio de Silvicultura intentó reforestar la zona abandonada de estanques de 20 hectáreas. Su enfoque fue un ejemplo clásico de la silvicultura convencional, con entre seis y siete intentos de cultivo independientes en un período de nueve años. La causa principal del fracaso fue no tener en cuenta la importancia del recambio de aguas por las mareas y no realizar ningún tipo de esfuerzo por resolverlo mediante la destrucción de los diques o la reparación del sistema de drenaje obstruido.

En octubre de 2003 se dio un punto de inflexión cuando la población de la aldea se dirigió en masa hacia las planicies de lodo del ecosistema que había quedado tras el abandono de la granja de camarones. (18) En primer lugar, destruyeron los diques que impedían la circulación del agua de mar en la zona. Como resultado, las olas del mar cubrieron periódicamente la tierra, trayendo consigo semillas y plántulas de manglares, nutrientes disueltos y materiales de sedimentos en suspensión que son esenciales para la recuperación de la tierra. En segundo lugar, rehabilitaron los canales de drenaje construidos anteriormente para drenar el estanque y restaurar el tiempo natural de retención de agua en la zona e impedir así que el ecosistema experimentara una sequía extrema durante el ciclo de mareas más bajas (marea muerta).

Luego se excavó una red de pequeños canales sinuosos para simular un estuario natural. Esta red de canales distribuye el caudal de agua tierra adentro. Luego se volvió a llenar el estanque con agua para facilitar la colonización del manglar y evitar que las plántulas queden sumergidas por debajo de determinado nivel durante la marea alta. (19). Además, la comunidad acordó volver a plantar de forma periódica los propágulos de manglares costeros que recogen cuando recorren el 'suelo' de los bosques de manglares.

Como resultado, cientos de familias de la aldea de Tiwoho pueden cosechar ahora productos de la pesca marina de poca profundidad, como cangrejos, y obtener materiales para elaborar medicinas herbales. También convirtieron la zona recuperada del manglar en un centro de ecoturismo (KGK).

La experiencia de la comunidad de Kinamang: recuperar la soberanía a través de la restauración de los arrecifes de coral y los manglares

Para las pescadoras y pescadores de la aldea de Kinamang, Manado, en Sulawesi Septentrional, plantar manglares es mucho más que una cuestión de conservación, es su medio de supervivencia. En medio de la avalancha de proyectos de desarrollo que fueron acaparando y destruyendo gradualmente los arrecifes de coral y sus zonas de pesca, la comunidad opuso resistencia y reestableció su espacio de vida.

Su experiencia de restauración comunitaria comenzó en el año 2019, cuando el gobierno planteó la construcción de una obra de infraestructura de protección costera para 'romper' las olas fuertes antes de que llegaran a la costa. Pero la comunidad protestó porque la infraestructura amenazaba con desplazar los amarres de sus botes. Las y los habitantes presionaron al gobierno para que traslade la obra de infraestructura más hacia mar adentro.

Su estrategia funcionó y el gobierno construyó el 'rompeolas' más hacia adentro en el mar. Como resultado, se creó una zona de agua 'calma' entre el 'rompeolas' y la costa. Además de garantizar una zona segura para amarrar sus botes, la comunidad de Kinamang, a través del Foro de Pescadoras/es Costeras/os de Kinamang debatió y organizó una estrategia de doble vía (20). En primer lugar, se 'vincularon con el mar', restaurando los arrecifes de coral y creando una 'línea de defensa', conscientes de que los corales son el lhogar' de los peces, la base de su economía. Al restaurar los arrecifes, las especies de peces, muchas de las cuales se habían perdido, 'regresaron a casa' y la gente también se dio cuenta de que indirectamente estaban reivindicando sus zonas de pesca tradicionales. Luego, la comunidad de Kinamang se 'vinculó con la costa', el área justo detrás de los arrecifes de coral. Restauraron los bosques de manglares plantando especies de manglares de raíces profundas como escudo contra la erosión.

Aunque en más de una ocasión las tormentas destruyeron las estructuras de arrecifes y las olas arrastraron las plantas jóvenes de manglares, rendirse nunca fue una opción para el pueblo de Kinamang. Inventaron y construyeron estructuras adicionales de protección para darle tiempo de crecer a los manglares y corales y permitirles arraigarse al lecho marino. Tras seis años, sus esfuerzos finalmente rindieron frutos. Los manglares que inicialmente eran frágiles se transformaron en un fuerte y frondoso cinturón verde. Las raíces entrelazadas protegieron y fortalecieron la soberanía de Kinamang contra las amenazas de la erosión y la invasión. Y debajo del mar, los arrecifes de coral prosperan y vuelven a entretejer un espacio de vida que había sido destruido, pero que ahora invita a varias especies marinas a volver a casa.

Isla de Parí: las mujeres al frente de la lucha por la justicia climática y la conservación de los manglares

La población de la Isla de Pari, al norte de la capital de Indonesia, Yakarta, se encuentra entre los cuatro millones de personas de Indonesia que enfrentan cada vez más inundaciones, en particular como resultado del aumento del nivel del mar a causa del cambio climático. Es por esto que en 2022, cuatro habitantes de la aldea iniciaron acciones judiciales contra uno de las mayores emisores de dióxido de carbono del mundo, y por lo tanto, uno de los principales responsables del aumento de las inundaciones que enfrenta la comunidad: la cementera suiza Holcim. (21) En diciembre de 2025, en una decisión sin precedentes, un tribunal suizo declaró que el caso era admisible, allanando el camino para una evaluación del asunto de fondo. (22)

Además de la inundación, a lo largo de los años las y los habitantes de Pari han estado enfrentando muchas otras amenazas, como la minería de arena y los proyectos reklamasi, que afectan en gran medida a la isla y sus bosques de manglares. El último de estos tuvo lugar en 2015, cuando la mayor parte de su isla fue privatizada para desarrollar un gran emprendimiento turístico a través de una empresa llamada PT Bumi Pari Asri, subsidiaria del grupo Bumi Raya Utama. Como resultado, la comunidad ha estado enfrentando violencia, criminalización y encarcelamiento.

Lo que llama la atención, en Pari y muchas comunidades de Indonesia, es que las mujeres han estado al frente de la resistencia. Parte de esa resistencia consiste en volver a plantar manglares y algas marinas de acuerdo con sus prácticas tradicionales de conservación, transformando el área en un nuevo sitio de 'ecoturismo' en la Isla de Pari llamado 'Pantai Rengge' como homenaje a su amiga Rengge. (23). Cada viernes por la tarde, las mujeres de la Isla de Pari acuden de forma colectiva a las parcelas donde cultivan vegetales y limpian la playa y plantan nuevas plántulas de manglares. Las ganancias obtenidas por la cosecha de vegetales y las actividades de ecoturismo se distribuyen de forma equitativa entre todas las integrantes del grupo de Mujeres de la Isla de Pari. Una de ellas expresó lo que quieren de la siguiente manera: “Las mujeres pescadoras no esperamos nada lujoso, nada de marca. Sólo queremos vivir aquí como pueblos costeros, como pueblos isleños, en armonía con el mar y todo el ecosistema”. (24)

Secretariado Nacional de la Coalición Popular para la Justicia en la Pesca (KIARA) y Secretariado Internacional de WRM
 

References:
    (1) WRM, 2022. Luchando por mantenerse a flote: el pueblo de la Isla Pari, Indonesia, contra la injusticia
    (2) Djamaluddin Rignolda, 2018. Mangrove: Biologi, Ekologi, Rehabilitasi, dan Konservasi. Manado: Unsrat Press. Pg. 160.
    (3) Arif Ahmad, 2018. Mangrove Efektif Redam Tsunami di Teluk Palu. Kompas.id.
    (4) Ridwanuddin Parid, Saragih Fikerman, 2023. Negara Melayani Siapa? Potret Ocean Grabbing di Pesisir, Laut, dan Pulau Kecil Dalam 28 RZWP3K di Indonesia. Pg.. 17.
    (5) Cahyaningsih A. P., Deanova A. K., Pristiawati C. M., Ulumuddin Y. I., Kusumaningrum L., Setyawan A. D., 2022. Review: Causes and impacts of anthropogenic activities on mangrove deforestation and degradation in Indonesia. International Journal of Bonoworo Wetlands, Vol. 12 No. 1.
    (6) National Minerals Information Center, Nickel Statistics and Information.
    (7) Kementerian Energi dan Sumber Daya Mineral, 2021. Rencana Strategis Direktorat Jenderal Mineral dan Batubara Tahun 2020-2024. Hlm. 6.
    (8) Ibid, pg. 23
    (9) WRM, 2022. REDD significa “Reducción de Emisiones derivadas de la Deforestación y la Degradación de los Bosques” por su sigla en inglés. En esta publicación se puede encontrar una evaluación de los 15 años de REDD.
    (10) World Bank Group. Critical role of mangroves for livelihoods, resilience, and climate
    (11) TV Brics, 2025. Indonesia to restore peatlands and mangroves for major economic potential
    (12) Mantenemos su nombre en el anonimato por motivos de seguridad.
    (13) Livelihoods. INDONESIA: mangroves revitalizing coastal villages with fishery & new businesses
    (14) This analysis was made by WRM
    (15) WRM, 2019. Indonesia: el destino de las aldeas pesqueras en la crisis climática y el fracaso del ‘Carbono Azul’
    (16) Además de contar con proyectos de carbono de bosques de manglares en Senegal e India, las siguientes empresas han usado el proyecto para afirmar su “neutralidad de carbono”: la empresa del agronegocio Danone, la multinacional francesa Schneider Electric; el grupo bancario francés Credit Agricole; el fabricante francés de artículos de lujo Hermés International; el grupo francés de viajes Voyageurs du Monde; la empresa francesa de servicios postales La Poste Grooup; la fabricante de neumáticos Michelin; la compañía de fragancias y sabores Firmenich; la entidad financiera pública francesa Caisse des dépôts et consignations y la empresa alemana de software y tecnología SAP. WRM, 2019. Indonesia: el destino de las aldeas pesqueras en la crisis climática y el fracaso del ‘Carbono Azul’
    (17) The dynamics of mangrove forests in relation to die-back and human use in Bunaken National Park, North Sulawesi, Indonesia - UQ eSpace - The University of Queensland
    (18) Fue cuando cambió la metodología. El conocimiento de la comunidad local acerca de los manglares y la gestión costera, basado en la sabiduría local, se combinó con el conocimiento de científicas/os comprometidas/os con la comunidad, mediante el uso de los principios de la Rehabilitación Ecológica de Manglares (EMR), incluida la Universidad de Sam Ratulangi (UNSRAT), organizaciones no gubernamentales como la Fundación Kelola, el Mangrove Action Project (MAP) - Indonesia y Blue Forests; y ecologistas como Ben Brown y Rignolda Djamaluddin y el especialista en restauración R.R. Lewis.
    (19) Blue Restoration – Building Confidence and Overcoming Barriers Frontiers.
    (20) La comunidad recibió apoyo de la fundación KELOLA y otras, destacando los aportes de Rignolda Djamaluddin, que defendió firmemente que el mar no es algo separado de los pueblos, sino parte de su “hogar”, su “patio delantero” y que restaurar la naturaleza es sinónimo de defender la soberanía popular.
    (21) Luchando por mantenerse a flote: el pueblo de la Isla Pari, Indonesia, contra la injusticia
    (22) Swiss court accepts climate lawsuit against Holcim
    (23) Quien las/os alentó y apoyó a dar inicio a la experiencia. 
    (24) Land Right Now. Save Pulau Pari!

India: la palma aceitera individualiza el uso de la tierra colectiva en Manipur

La introducción de la palma aceitera en nuevas zonas supone cambios en el uso de la tierra, lo que genera a su vez alteraciones a largo plazo. No se trata sólo de cambios en la salud de la tierra, en lo que se cultiva o en su diversidad, sino también en la propiedad y el control de la tierra. En este artículo analizaremos la realidad que se vive en el estado de Manipur, en el noreste de India, donde la palma aceitera se está introduciendo como parte de los esfuerzos del país por  reducir su dependencia de las importaciones de aceite de palma provenientes de Indonesia y Malasia.

Esta realidad ya había sido descrita en un artículo anterior del boletín de WRM, titulado: “Plantaciones de palma aceitera mediante agricultura por contrato y una nueva Enmienda a la Ley sobre Bosques amenazan territorios de la India”. (1) Escrito tres años después de que el Estado de Manipur lanzara el proyecto Oil Palm Mission Manipur (OPMM) en 2020, el texto  explica: “ (El proyecto)...pretende convertir más de 66.500 hectáreas en plantaciones de palma aceitera. Teniendo en cuenta que casi el 70 por ciento del territorio de Manipur todavía está cubierto de bosques, esto representa una gran amenaza para los sistemas de los Pueblos Indígenas”.

Tal como describe el artículo, lo que sucede en Manipur es parte del rumbo de la política nacional: “India es un importador neto de aceite de palma, principalmente proveniente de Malasia e Indonesia – un estimado de 9 millones de toneladas por año. Por tanto, en agosto de 2021, el gobierno anunció la Misión Nacional sobre Semillas Oleaginosas y Palma Aceitera con el objetivo de aumentar la producción nacional de aceite de palma.  El objetivo de esta Misión es expandir las plantaciones a 1 millón de hectáreas para 2025-26 y a 1,65 millones de hectáreas para 2029-30, con especial foco en el noreste y las islas Andaman y Nicobar”.

El presente artículo se basa en una visita a tres aldeas del estado de Manipur en las que recientemente se introdujo el cultivo de palma aceitera: Chadong, Ramrei y Saram Tangkhul.

Aldea de Chadong: Entre la tradición y el capitalismo

Chadong, en el distrito de Kamjong, es una aldea del Pueblo Tangkhul. (2) Al igual que la mayoría de las aldeas Tangkhul, Chadong está ubicada en un amplio y frondoso bosque. Cuenta con una población total de aproximadamente 1200 personas. Dado que los límites de la aldea no fueron demarcados por agrimensores ni inscriptos en el catastro del gobierno, los límites tradicionales de la comunidad son de gran importancia. El área limítrofe de la aldea está definida por arroyos, piedras y otros puntos de referencia naturales que la comunidad defiende con firmeza si percibe alguna amenaza.

Cuando funcionarios del gobierno se acercaron a la comunidad con la propuesta de instalar una plantación de palma aceitera , en agosto de 2025, se convocó a una sesión de emergencia de la Asamblea de la Aldea. La resolución escrita establece: “La presente Asamblea, tras un debate en profundidad, acordó por unanimidad no llevar adelante el proyecto de plantación de palma aceitera”.

La Asamblea de la Aldea es el órgano principal de toma de decisiones relativas a la gobernanza de la aldea en Chadong. A las personas que integran la Autoridad de la Aldea se les asignan responsabilidades específicas sobre diferentes cuestiones. Por ejemplo, una de las personas está encargada del cuidado del bosque, otra trata cuestiones relacionadas con la educación, etc. Sin embargo, es la Asamblea de la Aldea en su conjunto quien decide de forma colectiva sobre estos temas específicos.

La persona de la Autoridad de la Aldea responsable de las cuestiones forestales afirma que su postura en contra del proyecto de plantación de palma aceitera se basa en que, al no existir tierras privadas en Chadong, no puede haber plantaciones. Las únicas tierras privadas que tenía la aldea eran las tierras agrícolas fértiles ubicadas junto al río Thoubal. Estas tierras fértiles se encuentran bajo agua desde el año 2015, cuando a pesar de décadas de resistencia comunitaria, se construyó la represa de Mapithel del Proyecto Multipropósito de Thoubal. Todas las demás tierras, montañas, arroyos, árboles, etc., de Chadong son públicos, excepto por las parcelas asignadas a cada hogar. Esto significa que no puede haber ninguna plantación privada o cualquier otra actividad que pueda poner en peligro la vida colectiva. La Autoridad de la Aldea decide lo que cada familia puede tomar del frondoso bosque , pero ese límite no se puede superar.

Este modo de vida enfrenta presiones constantes. La construcción de la Represa de Mapithel, por ejemplo, provocó el desplazamiento forzado de parte de la población Chadong, (3) así como de personas de otras aldeas cercanas. Desde entonces, la aldea principal de Chadong se encuentra sumergida y la comunidad ahora se divide en dos zonas separadas por el embalse. Sin medidas adecuadas de rehabilitación y reasentamiento, ni tampoco fuentes alternativas de ingresos, los productos de las montañas siguen siendo la única fuente clave de sustento.

Fue en este período posterior a la construcción de la represa que la Dirección de Agricultura del gobierno de Manipur, en el marco de la Misión Nacional de Aceites Comestibles y Palma Aceitera (NMEO-OP), se acercó a la Autoridad de la Aldea de Chadong. (4) Tal como se mencionó anteriormente, la Autoridad de la Aldea rechazó la plantación de palma aceitera en Chadong ya que todas las tierras son públicas. Pero aunque no conste en la resolución escrita, también se acordó que las personas de Chadong podrían dedicarse a las plantaciones en caso de poseer tierras privadas en otra parte. Aquí es donde aparecieron dos personas, ambas de Chadong, que habían comprado tierras anteriormente a la aldea vecina de Ramrei y aceptaron la propuesta de planta palma aceitera

De todas maneras, es importante destacar que las tierras privadas siguen estando sujetas a las leyes de la aldea y no pueden transferirse fuera de la tribu ni usarse en contra de los intereses de la aldea. (5)

Aldea de Ramrei: La palma aceitera beneficia los intereses individuales a la vez que destruye el bosque y la vida comunitaria

Al igual que Chadong, Ramrei también es una aldea habitada exclusivamente por el Pueblo Tangkhul y desplazada por la misma Represa de Mapithel. Las tierras que estas personas de Chadong compraron en Ramrei son zonas cubiertas por bosques. Tras reunirse con el representante del gobierno encargado de promover las plantaciones de palma aceitera, en octubre de 2025 se firmó un acuerdo y un mes después se proporcionaron los semilleros. Una de las personas recibió Rs 180.000 (casi USD 2000) por talar el bosque. También se hicieron varias promesas. Por ejemplo, se prometieron fondos para excavar cuatro estanques, adquirir equipos de bombeo y que el gobierno proporcionaría Rs 10.000 (alrededor de USD 110) por hectárea después de la siembra, además de Rs 12.000 (alrededor de USD 132) por hectárea para supervisar las plantaciones durante cuatro años. Se espera que para el quinto año haya frutos y que entonces el departamento del gobierno estatal los compre a alrededor de Rs 25 (USD 0,27) por kilo. A las dos personas de la aldea se les dijo que cada planta produciría alrededor de 70 a 200 kilogramos de frutos. A febrero de 2026, una de ellas ya había plantado 950 de las 1300 plántulas proporcionadas. La otra había plantado 500 plántulas. Ambas plantaciones se encuentran en una colina y una de las personas afirmó haber plantado al menos 9 hectáreas a la fecha.

Según nuestra investigación, las tierras destinadas a plantaciones en Ramrei estaban cubiertas por bosques que ahora fueron talados por completo: en la zona ya están brotando plantas de palma aceitera (de un metro de altura). Acuerdos como estos no parecen ser exclusivos de Ramrei, sino que también se han puesto en práctica en varias áreas forestales de Manipur. Esto a pesar del hecho de que el folleto proporcionado por la Dirección de Agricultura del Gobierno de Manipur sobre la Misión de la Palma Aceitera establece claramente que: “La palma aceitera no debería plantarse nunca en los bosques o en tierras en las que actualmente estén creciendo árboles de interés económico”.

Los bosques y la cobertura forestal de Manipur abarcan el 77 por ciento del área geográfica total del estado según datos oficiales. Esta  se divide en territorios de bosques estatales (como los Bosques de Reserva, Parques Nacionales, Bosques Protegidos, etc.) y bosques sin clasificar. Alrededor del 8 por ciento  está ocupada por 'Bosques de Reserva', que incluyen a la Red de Áreas Protegidas de Vida Silvestre; el 24 por ciento son Bosques Protegidos; y el resto, el 68 por ciento, pertenecen a la categoría de bosques sin clasificar. (6) Los bosques sin clasificar se encuentran bajo diferentes regímenes de propiedad y control por parte de las tribus que habitan el estado. La parte del bosque de Ramrei podría encontrarse dentro del área de bosques sin clasificar y sus usos los decidirá en gran medida la Autoridad de la Aldea y/o la persona 'propietaria' de esa parte del bosque.

Cabe preguntar entonces: ¿las personas de la comunidad Tangkhul pueden hacer uso de sus tierras 'privadas', compradas en otra aldea Tangkhul, de cualquier forma que quieran? ¿Pueden firmar acuerdos con el gobierno y/o grandes empresas, particularmente en el caso de la palma aceitera, en los que las tierras quedarán sujetas por décadas a plantaciones de monocultivos?

Aunque las plantas siguen siendo jóvenes y la mayoría de las promesas y problemas aún no se han manifestado, la llegada de la palma aceitera ya ha producido algunos cambios. Estas tierras convertidas en plantaciones quedarán inaccesibles para otras personas y actividades de la aldea, ya que están diseñadas exclusivamente para servir los intereses de las partes involucradas. Además de socavar las leyes e instituciones de gobernanza de la aldea, también supone un precedente peligroso ya que permite el acceso de las grandes empresas a los bienes comunes Tangkhul. (7)

Un motivo de preocupación que expresan las aldeas de la región es que la expansión de la palma aceitera avanzará sobre las áreas de bosques. Informantes locales afirman que en muchos distritos de Manipur, las tierras convertidas en plantaciones de palma aceitera solían ser bosques. Como vimos en Ramrei, se otorgan pagos por 'talar el bosque antes de la siembra'.

La pérdida de los bosques sin clasificar no sólo se limita a la deforestación para plantar palma aceitera, sino que también se vincula a otros proyectos de desarrollo como la expansión de carreteras, el aumento de la conversión a plantaciones de amapola, entre otras actividades. (8) Esta pérdida tiene grandes implicancias, como, por ejemplo, impactos sobre los medios de sustento de las aldeas, la desaparición de manantiales y la pérdida gradual de acceso a los propios bosques, todo lo que apunta a la necesidad de replantearse la adopción de la palma aceitera.

Además, según el folleto titulado “Sistema patrocinado a nivel central para la Misión Nacional de Aceites Comestibles y Palma Aceitera (NMEO-OP)” que la Dirección de Agricultura del Gobierno de Manipur distribuyó en las aldeas, en marzo de 2025 se firmó un memorando de entendimiento entre el gobierno y Patanjali Foods Ltd para comenzar actividades en los distritos de Imphal East, Thoubal, Kakching, Ukhrul, Kamjong, Tengnoupal y Chandel. (9) Si bien este memorando no está disponible al público, las plantaciones de Ramrei están vinculadas a la empresa de aceite de palma Patanjali Foods. Esto también significa que las tierras con plantaciones quedan indirectamente bajo control de la empresa, mientras que el gobierno se convierte en intermediario y facilitador para este tipo de empresas.

Las tierras convertidas en plantaciones de palma aceitera quedan comprometidas por hasta tres décadas, dado el ciclo de vida de la planta. Y ya se están comenzando a ver algunos impactos negativos. La escasez de agua ya es evidente en el sitio de la plantación de Ramrei. Los dos estanques excavados específicamente para el riego de la palma aceitera están completamente secos: quienes instalaron las plantaciones no sabían que la palma aceitera requiere enormes cantidades de agua para su crecimiento y productividad. Es muy preocupante que quienes emprenden proyectos de plantaciones no sean informadas/os acerca de las posibles implicancias negativas y que el folleto sólo mencione los beneficios monetarios y usos de la palma aceitera en los Productos de Consumo Rápido, sin siquiera mencionar las precauciones que deben tomar las/os agricultoras/es.

Aldea de Saram Tangkhul: las plantaciones de palma aceitera cada vez más cerca

La aldea de Saram Tangkhul es una pequeña población ubicada en el distrito de Thoubal, Manipur. (10) Al igual que Ramrei y Chadong, se trata de un asentamiento del Pueblo Tangkhul. La aldea cuenta con aproximadamente 25 hogares, con una población total de alrededor de 150 personas. Su medio de sustento principal es la agricultura. Recientemente, su población ha sido testigo de la instalación de plantaciones de palma aceitera.

A diferencia de Chadong, según un agricultor, la Agencia de la Misión Orgánica de Manipur (MOMA), que depende el Departamento de Horticultura y Conservación de Suelos, introdujo el proyecto de plantación de palma aceitera en la aldea en 2025. En este caso no estuvo involucrada una Autoridad de la Aldea. Las personas tomaron la decisión basándose en sus interacciones con la autoridad gubernamental para dar paso a la palma . 

Si bien no existe ningún documento o acuerdo por escrito en la aldea, entendemos que se propuso destinar aproximadamente 200 acres de tierras (81 hectáreas) para su cultivo  y que alrededor de mil plántulas de palma aceitera fueron sembradas en 2025 por parte de terratenientes privados en sus respectivas parcelas. Además, mencionaron que los costos iniciales de mano de obra fueron cubiertos por el departamento gubernamental correspondiente, y que se les había asegurado que el financiamiento y la asistencia continuarían hasta la madurez de las plantas. También relataron que se había prometido el establecimiento de unidades de procesamiento en el futuro. Sin embargo, habitantes de la aldea denunciaron que el apoyo se interrumpió a mitad de camino, supuestamente debido al surgimiento de conflictos y objeciones.

Es sabido que la palma aceitera consume enormes cantidades de agua y si las plantas actuales crecen hasta su madurez y las plantaciones se siguen expandiendo, podría tener consecuencias catastróficas, no sólo para la aldea de Saram Tangkhul, sino para todas las aldeas a su alrededor. Esto se debe a que ya se ha reportado una grave escasez de agua potable en la aldea. El camión cisterna privado que reparte agua en pequeñas camionetas abiertas cobra Rs 250 (USD 2,75) por 500 litros y todas las familias de la aldea dependen de este suministro. 

Desde su introducción en el estado de Manipur en 2025, las plantaciones de palma aceitera en la aldea de Saram Tangkhul han enfrentado la oposición de dos importantes frentes: la aldea de Langmeithet y el Departamento Forestal de Manipur. 

En primer lugar, la objeción provino de la aldea vecina de Langmeithet, una comunidad del pueblo Meitei ubicada al pie de la colina de la aldea de Saram Tangkhul. El conflicto surgió después de que la aldea de Langmeithet se opusiera a la plantación de palma aceitera. (11) Esto se hizo evidente a partir de un comunicado de prensa que publicó la aldea en julio de 2025. Sin embargo, en el comunicado de prensa no se menciona por qué se opusieron a la plantación. Esta es la primera vez en Manipur que surge un conflicto territorial como resultado de lo que se cultiva en una aldea vecina. Es de esperarse que si las plantaciones de palma aceitera se expanden en el estado, a la larga, se contaminará el agua y surgirán conflictos por la tierra y por el agua. 

La segunda gran objeción provino del Departamento Forestal del Gobierno de Manipur, que afirmó que la aldea y la zona de la plantación son parte del Bosque de Reserva de Gwarok. (12) A las/os habitantes de la aldea se les ordenó cesar las actividades relacionadas con la plantación y algunas cabañas agrícolas construidas en las laderas de la colina también fueron desmanteladas por el Departamento Forestal. Si sumamos esto a lo que sucede en las tierras privadas o de bosques sin clasificar en la aldea de Ramrei, queda claro que las plantaciones de palma aceitera podrían estar expandiéndose tanto en áreas forestales estatales como no estatales.  

Conclusión

La introducción de las plantaciones de palma aceitera en Manipur revela cómo estas plantaciones pueden socavar los sistemas colectivos de tierras, provocar pérdida forestal, satisfacer los intereses de las grandes empresas y erosionar las relaciones y la gobernanza indígena de la tierra. En las aldeas de Chadong, Ramrei y Saram Tangkhul, el avance de la palma aceitera ya ha provocado deforestación y conflictos. Lo que el gobierno y las grandes empresas presentan agresivamente como el camino a seguir para obtener ganancias económicas, en la práctica socava los Bienes Comunes y amenaza las bases mismas de la vida en comunidad.

Las experiencias de estas aldeas dejan ver una verdad ampliamente conocida: las plantaciones de monocultivos condicionan  las tierras a décadas de uso extractivo, destruyendo la biodiversidad y debilitando las salvaguardas tradicionales. La resistencia de las Autoridades de las Aldeas y las comunidades vecinas subraya la importancia de proteger la gobernanza colectiva de la tierra y los ecosistemas forestales. Si no se controla, la expansión de la palma aceitera no sólo amenaza con provocar un colapso ecológico, sino también con desintegrar los sistemas sociales y culturales indígenas a largo plazo.

Lo que vemos en estas aldeas de Manipur no tiene que ver sólo con la palma aceitera, sino con la defensa de los Bienes Comunes, la preservación del agua y los bosques y los medios de sustento, y la defensa de un futuro que no esté dictado por los intereses empresariales y estatales.

Ram Wangkheirakpam, de Indigenous Perspectives (IP). 
IP es una organización no gubernamental ubicada en Imphal. Su objetivo es comprender y ofrecer perspectivas locales sobre la globalización. 


Referencias:
    (1) WRM, 2023. Oil palm plantations through contract farming and a new Forest Amendment Law threaten India’s North-East forests
    (2) About Tangkhul Naga
    (3) Nei Water Talks, 2021. Tales of Two Villages: Upstream-Downstream
    (4) Home | National Mission on Edible Oils (NMEO)
    (5) The issue of private land or of land governance in general is dealt more elaborately in “The Different Existing Patterns of Landholding System that Determine the Mode of Agrarian Change: A Case Study of Tangkhul Nagas” by W. S. Machutmi.
    (6) Forest Department | Government of Manipur
    (7) For further readings on Tangkhul Land Governance, see:  The Different Existing Patterns of Landholding System that Determine the Mode of Agrarian Change: A Case Study of Tangkhul Nagas  
    (8) As per government figures the highest poppy plantation expansion is in this category of 20.40 Km² in 2023-2024 alone. 
    (9) The Economic Times, 2025. Patanjali Foods partners with Manipur Government for oil palm plantation initiative  
See also: Patanjali website
    (10) It is called Saram Tangkhul village as there is another village known by the same name but inhabited by another tribe.
    (11) This issue was reported in local newspapers.  
    (12) Reserve Forest is an Indian legal category of forest protected by the government from minimal human interference and for biodiversity conservation unless allowed by the government. 

Las inversiones actuales y la expansión de los monocultivos de árboles en África

En 2020, WRM denunció y advirtió sobre un informe del Banco Africano de Desarrollo (AfDB) y WWF Kenia. El informe invitaba a las instituciones financieras a apoyar el establecimiento de 500.000 hectáreas de nuevos monocultivos de árboles en África subsahariana, haciendo caso omiso de los impactos perjudiciales, y a menudo violentos, que estas plantaciones tienen para las comunidades de base. (1) El informe también recomendaba la creación de nuevos mecanismos de financiamiento para generar más ganancias para los inversionistas. El presente artículo analiza en qué medida se han llevado a cabo estas recomendaciones desde entonces e informa sobre las inversiones recientes que han surgido en plantaciones industriales de árboles y la expansión de esta actividad en África. 

Inversiones recientes y mecanismos financieros que impulsan la expansión de los monocultivos de árboles

En los últimos años, instituciones públicas y privadas han invertido en la expansión de las plantaciones industriales de árboles en África para aumentar sus ganancias. Las siguientes tres iniciativas ofrecen algunas perspectivas sobre cómo funciona el negocio, es decir, quién pone el dinero, dónde, cómo y con qué fin.

Fondo para la Gestión Sostenible de Bosques en África - ASFF (Africa Sustainable Forestry Fund) (gestionado por Criterion African Partners)

En 2019, cuando se publicó el mencionado informe del AfDB y WWF Kenia, la empresa privada estadounidense Criterion Africa Partners (CAP), se describió a sí misma como “la mayor inversionista privada del sector forestal sostenible de África”. (2) Desde entonces, a través de su Fondo para la Gestión Sostenible de Bosques en África (ASFF II), CAP ha administrado 150 millones en inversiones. Algunas de estas inversiones han surgido del AfDB, mientras que la mayor parte ha sido provista por gobiernos del Norte Global a través de sus instituciones financieras, como el Banco Europeo de Inversiones (EIB), FMO (Países Bajos), BIO (Bélgica) y FinDev Canada (Canadá). (3)

Los datos disponibles indican que CAP controla actualmente al menos 135.000 hectáreas de plantaciones industriales de eucalipto, pino y teca en varios países de África, como Sudáfrica, Tanzania, Mozambique, Uganda, Ghana, Gabón y Namibia. (4) Más recientemente, en 2025, CAP anunció una nueva ronda de financiamiento para establecer un nuevo instrumento de inversiones, el AFSS III, (5) que tiene por objetivo recaudar 180 millones de dólares estadounidenses. Este nuevo instrumento ya tiene asegurados 30 millones de dólares estadounidenses del banco de desarrollo neerlandés FMO. (6)

Plataforma Africana de Impacto Forestal - AFIP (African Forestry Impact Platform) (gestionada por el grupo New Forests)

Otra importante iniciativa reciente fue la creación de la Plataforma Africana de Impacto Forestal (AFIP) en 2022. La AFIP tiene el respaldo de una inversión de 200 millones de dólares provenientes de los gobiernos de Noruega, Finlandia y el Reino Unido a través de sus instituciones financieras de desarrollo. La AFIP es gestionada por New Forests, una de las principales gestoras privadas de tierras y plantaciones industriales de árboles del mundo, que controla más de 8 mil millones de dólares en activos y más de 4 millones de hectáreas a nivel mundial. (7) 

La primera medida de la AFIP fue la adquisición de Green Resources, una empresa que se proclama a sí misma como la “mayor empresa de procesamiento de madera y desarrollo ‘forestal’ de África Oriental”. (8) El largo historial de violaciones de Green Resources contra las comunidades rurales de Tanzania, (9) Uganda (10) y Mozambique (11) parece ser irrelevante para los nuevos propietarios e inversionistas del Norte. Más recientemente, en 2025, la AFIP adquirió otra empresa de plantaciones de árboles, Rance, expandiendo así sus operaciones en Sudáfrica (12) y aumentando su rango de control a más de 50.000 hectáreas de monocultivos de eucalipto y pino.  

Fondo Forestal de ASC Impact (gestionado por Nixdorf Impact Movement Management)

Una tercera iniciativa relevante y reciente fue el lanzamiento del Fondo Forestal de ASC Impact en 2022 por parte de la familia austríaca Kirchmayer. Este Fondo ya ha recaudado más de 40 millones de dólares y actualmente controla más de 60.000 hectáreas de monocultivos de árboles en Etiopía, la República del Congo y Angola. (13) Tiene previsto incrementar su fondo hasta los 200 millones de dólares y ampliar su superficie de plantaciones hasta las 150.000 hectáreas. (14) ASC ha prometido a los inversionistas un retorno anual del 20 por ciento. Parece ser una apuesta riesgosa, dado que ASC ya ha comenzado a generar desconfianza entre las comunidades indígenas de Etiopía debido a la falta de transparencia y sus procesos de consentimiento poco claros. Las comunidades temen que la iniciativa provoque despojos y la pérdida de sus medios de sustento. (15)

¿Qué tienen en común estas propuestas empresariales?

Ninguna de las iniciativas mencionadas anteriormente u otras que hemos encontrado al escribir el presente artículo se corresponden exactamente con el modelo de financiamiento que propusieron WWF Kenia y el AfDB en 2019. De todas maneras, al comparar la arquitectura financiera de las tres propuestas se puede ver que sí tienen algunos aspectos en común. Lo que llama la atención, por ejemplo, es el hecho de que las tres iniciativas de inversiones están registradas en paraísos fiscales: ASFF, que se registró inicialmente en Canadá, ahora está registrada en Mauricio; (16) la AFIP está registrada en Singapur; (17) y ASC está registrada en Suiza. (18) Estos tres paraísos fiscales ofrecen condiciones extremadamente favorables para facilitar el abuso fiscal de las empresas: la reducción artificial de las ganancias imponibles de las grandes empresas con el fin de que paguen impuestos muy bajos, o nulos. (19) Esto significa que los gobiernos pierden ingresos que podrían destinarse a financiar servicios públicos, en particular en los países en los que realmente se desarrolla la actividad económica.

Otro aspecto que estas tres iniciativas tienen en común, y que también lo comparten WWF Kenia y el AfDB, es su visión sobre las plantaciones de árboles en África. Sus argumentos son los siguientes: las oportunidades de mercado para los productos madereros son inmensas porque la demanda mundial está en aumento (una demanda que en realidad es propiciada, al menos en parte, por un permanente cabildeo empresarial, tal como ha alertado WRM en un informe reciente); (20) las vastas 'tierras vacías' de bajo costo de África son un terreno prometedor para inversiones redituables a largo plazo; “cualquier expansión de la producción nacional sería beneficiosa” para África; (21) y, finalmente, la crisis climática presenta la oportunidad de multiplicar las inversiones y aumentar las ganancias a través de créditos de carbono y biodiversidad. Los documentos de los proyectos de las empresas involucradas se parecen más a folletos de propaganda destinados a atraer o justificar las inversiones que a fuentes serias de información relativa al contexto de la expansión de las plantaciones industriales en África. De todas maneras su estrategia ha logrado movilizar dinero desde el Norte Global para invertir en plantaciones industriales de África, y los tres fondos de inversiones mencionados anteriormente han recaudado a la fecha casi 500 millones de dólares.

Dadas las enormes cantidades de dinero que fluyen desde el Norte Global hacia la expansión de los monocultivos de árboles en África, ¿la superficie de estas plantaciones industriales ha aumentado al ritmo esperado? 

¿Qué se ha expandido realmente?

Una forma de describir la expansión de las plantaciones industriales de árboles es aquella que suelen emplear instituciones internacionales como la FAO: en términos de las hectáreas. Otra forma de hablar sobre la expansión de las plantaciones industriales es mencionar cómo se multiplican los conflictos y la violencia contra las comunidades que enfrentan la invasión de los monocultivos en sus territorios. Profundizaremos en este asunto más adelante en el artículo.

En términos de la superficie, cifras de la FAO indican que entre el año 2020 y 2025, la superficie de las plantaciones comerciales de árboles en África aumentó aproximadamente 600.000 hectáreas. (22) África alberga la segunda mayor expansión después de Asia. Si lo dividimos por región, el aumento se dio principalmente en África subsahariana, particularmente en países de África Occidental y Central, en los que la superficie total de las plantaciones de árboles superó la de África del Sur y Oriental. Tal como se muestra en el gráfico, ambas regiones superaron las 5 millones de hectáreas, mientras que la superficie total en el continente ascendió a los 11,8 millones de hectáreas en 2025, según cifras de la FAO.

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Preparado por WRM a partir de la combinación de datos nacionales
Fuente: Preparado por WRM a partir de la combinación de datos nacionales disponibles en https://fra-data.fao.org/.

A nivel nacional (ver mapa), los datos demuestran que la considerable expansión de las plantaciones industriales en África Occidental y Central no ha sido impulsada por un sólo país o unos pocos países específicos; por el contrario, parece ser un fenómeno generalizado. Mientras tanto, en África Oriental y del Sur, el aumento se concentró en Mozambique, Etiopía y Uganda.

Mapa - Dinámicas de las plantaciones comerciales de árboles por país entre 2020 y 2025:*

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* Solo se colorearon los países con un área de plantaciones superior a 15.000 hectáreas. Para los países con una variación del área menor al 1%, se consideró que el área permaneció igual (amarillo).
* Solo se colorearon los países con un área de plantaciones superior a 15.000 hectáreas. Para los países con una variación del área menor al 1 por ciento, se consideró que el área permaneció igual (amarillo).

Una narrativa violenta con consecuencias violentas

Los datos de la FAO indican que la expansión de 500.000 hectáreas que el AfDB y WWF Kenia predijeron en 2019 para los países de África subsahariana básicamente se materializó. Si bien la fiabilidad de los datos es incierta, lo que ‘sí’ es seguro es que las tierras en las que se plantaron los árboles no eran de 'fácil acceso' tal como afirman WWF Kenia y el AfDB. Después de todo, el 'mito de la abundancia de tierras' no tiene en cuenta el hecho de que las áreas a menudo categorizadas como 'vacías' suelen servir para el pastoreo, la agricultura itinerante, la búsqueda de alimento, las prácticas culturales y otros aspectos fundamentales de las comunidades rurales tradicionales. (23) En otras palabras, estas tierras están lejos de estar vacías, entre otras razones porque son fértiles, y por lo tanto de interés para quienes invierten en las plantaciones.

Esta forma corporativa de referirse a la tierra en África, que irónicamente es el continente en el que la mayor proporción de su población vive y depende de las áreas rurales (casi el 80 por ciento en varios países) refleja el mismo espíritu y las mismas intenciones de las iniciativas de inversiones mencionadas al comienzo de este artículo. Es una forma de ver un territorio determinado mediante la cual, si aún no produce commodities vinculadas a los mercados capitalistas, se considera 'de fácil acceso' para las iniciativas capitalistas. En los cálculos no divulgados de los inversionistas, bien puede ser que los conflictos que surgen a partir de las iniciativas de plantaciones, además de las propias comunidades, simplemente se omitan o se incluyan en la matriz de inversión como 'riesgos' o 'costos'.

Las luchas y la resistencia de las comunidades

La consecuencia práctica de adoptar tal visión es que las plantaciones industriales no pueden expandirse sin generar conflictos. No es coincidencia que el aumento reciente de la superficie de los monocultivos de árboles en África se relacione directamente con varias luchas comunitarias que se han dado en los últimos cinco años.

En Tanzania, en los distritos de Iringa, Mufindi y Kilombero, las plantaciones de pino y eucalipto que se han promovido como 'solución' climática y son gestionadas por Green Resources (ahora de propiedad de la Plataforma Africana de Impacto Forestal (AFIP)), continúan estando asociadas a la apropiación ilegítima de tierras, la deforestación, la destrucción de tierras de pastoreo, los conflictos por la tierra, la inseguridad alimentaria y promesas sin cumplir. Estos impactos profundizan el empobrecimiento y la fragmentación social de las comunidades afectadas. (24) 

En Gabón, en la provincia de Haut-Ogooué, la empresa Sequoia anunció haber obtenido 60.000 hectáreas para establecer un proyecto de monocultivos de eucalipto destinado a la venta de créditos de carbono. A pesar de que las comunidades locales han rechazado el proyecto y no se ha llevado a cabo una consulta libre, previa e informada, los desarrolladores del proyecto siguen avanzando. (25)

En Sierra Leona, en el distrito de Port Loko, la empresa Carbon Done Right, que tiene previsto establecer 25.000 hectáreas de plantaciones industriales de árboles para el mercado de carbono, ha violado los derechos consuetudinarios a la tierra y desestimado el derecho de los pueblos al consentimiento libre, previo e informado, según una investigación llevada a cabo con habitantes de 25 aldeas de la zona. (26)

En Mozambique, en las provincias de Zambézia y Manica, persisten problemas como el acaparamiento de tierras, el agotamiento de fuentes de agua, condiciones laborales precarias y promesas sin cumplir por parte de Portucel (subsidiaria de la empresa europea de pulpa de celulosa The Navigator Company). (27) Cansadas de vivir rodeadas y encerradas por árboles de eucalipto, las comunidades se unieron para luchar en contra de los impactos de las plantaciones de monocultivo. (28) Las mujeres de estas comunidades han tomado la delantera y comenzaron a recuperar tierras que anteriormente estaban cubiertas por eucaliptos para comenzar a cultivar alimentos.

Ejemplos como los anteriores demuestran la forma en la que las plantaciones introducen distintas formas de violencia, que las comunidades siguen enfrentando a medida que estos monocultivos invaden cada vez más sus territorios. Pero estos ejemplos también revelan que en muchos lugares, las comunidades están luchando por defender y recuperar sus tierras.

'Restauración de tierras degradadas': una idea engañosa que se aprovecha para promover los monocultivos de árboles

Finalmente, es importante resaltar un argumento engañoso que se aprovecha para justificar la expansión de los monocultivos de árboles, en particular en África: la idea de que estas plantaciones contribuyen a la 'restauración de tierras degradadas'. En primer lugar, no existe una única definición para el concepto de 'tierra degradada'; varía no sólo en términos biofísicos, sino también en términos de la percepción, los valores y los objetivos de la persona que hable. Para una comunidad que ha forjado una relación con la tierra a lo largo de generaciones (a través de un sistema que, en algún momento, personas ajenas a la comunidad denominaron agricultura itinerante o de barbecho), no tiene sentido evaluar sus tierras únicamente según los parámetros de la 'agricultura moderna'. Especialmente cuando la 'agricultura moderna' significa depender en gran medida de insumos químicos sintéticos, maquinaria pesada y semillas modificadas.

Dentro de la lógica de la agricultura empresarial, el único parámetro que importa al evaluar la tierra es cuánta riqueza monetaria produce o podría producir. Por lo tanto, para acceder a las áreas en las que quieren establecer sus monocultivos, las empresas de plantaciones de árboles analizan la fertilidad del suelo, las fuentes de agua y la cercanía a obras de infraestructura como carreteras y puertos. Al mismo tiempo, buscan ejercer influencia sobre las políticas relativas al uso de la tierra y los planes del gobierno. A menudo buscan tierras catalogadas como 'subutilizadas', que por lo general pertenecen a las comunidades. Estas tierras no están totalmente cultivadas, ya que a parte de ellas se les da tiempo para que recuperen su fertilidad, o quizás se usan para la caza, la pesca, la recolección de alimentos o plantas medicinales y para prácticas culturales y espirituales. Sin embargo, las empresas y gobiernos tienden a considerar tales sistemas de uso de la tierra como improductivos y afirman que “la silvicultura sostenible hoy en día significa cultivar árboles (monocultivos) en tierras previamente degradadas”, tal como se afirma repetidas veces en el informe de British International Investment. (29)

En otras palabras, estas empresas están interesadas principalmente en obtener ganancias, lo que requiere de la mayor producción posible a través de monocultivos que, a su vez, dependen de tierras fértiles. Es verdad que hay tierras que son naturalmente menos adecuadas para la agricultura (por ejemplo, tierras que han pasado por procesos de salinización o acidificación, suelos con mal drenaje o regiones con limitada disponibilidad de agua), pero estas no son las 'tierras degradadas' que las empresas buscan. En la práctica, el objetivo principal del argumento a favor de restaurar las tierras degradadas es ocultar el acaparamiento de tierras y el desplazamiento de comunidades. Además, la mera idea de restaurar suelos degradados a través de monocultivos de gran escala que inevitablemente reducen la biodiversidad y secan manantiales y arroyos debería, en sí misma, considerarse una contradicción.

Comentarios finales

La expansión de los monocultivos industriales de árboles en África subsahariana debe entenderse como parte de una dinámica más amplia de control de la tierra y extracción de recursos en el Sur Global, impulsada por actores del Norte Global. Más allá del discurso de la 'silvicultura sostenible' y la 'restauración', las instituciones financieras, los bancos de desarrollo y los inversionistas privados del Norte siguen canalizando grandes sumas de dinero hacia proyectos en países del Sur que concentran tierras, desplazan comunidades y profundizan conflictos existentes. La expansión actual de las plantaciones industriales de árboles en África subsahariana revela que los patrones coloniales persisten como característica definitoria a lo largo de toda la implementación de esta actividad. Sin embargo, en todo el continente, las comunidades siguen denunciando el acaparamiento de tierras y defendiendo sus territorios, reafirmando que sus tierras no están ni 'vacías' ni disponibles para iniciativas externas con fines de lucro.

Secretariado internacional del WRM

References: 
    (1) WRM, 2020. El Banco Africano de Desarrollo y la industria de las plantaciones de árboles.
    (2) KVTC. Creating value, Conserving forests - Kilombero Valley Teak Company: A model for responsible forestry in Sub-Saharan Africa
    (3) Africa Sustainable Forestry Fund II and Africa Forestry Fund II 
    (4) Criterion Africa Partners
    (5) El ASFF III sigue a sus predecesores, ASFF II (2018) y ASFF I (2010)
    (6) FMO
    (7) New Forests
    (8) Green Sources
    (9) WRM, 2021. Comunidades en Tanzania enfrentan problemas provocados por las plantaciones de árboles de Green Resources
    (10) The Oakland Institute, 2019. Evicted for Carbon Credits
    (11) JÁ, 2017. Conflitos de terra entre a Green Resources Moçambique e as comunidades locais levados a discussão na Noruega e na Suécia  
    (12) New Forests, 2025. New Forests expands portfolio in Africa by acquiring Rance Timber
    (13) SECA. ASC Impact Profile
    (14) ASC Impact
    (15) Farm Land Grab, 2026. Confusion and alarm over ASC Impact’s carbon plantations in Gambella, Ethiopia
    (16) BII, Africa Forestry Fund II
    (17) BBII, Africa Forestry Fund II
    (18) SECA, 2025. Year Book 2025
    (19) Tax Justice Network, 2025. The world’s Biggest enablers of corporate tax abuse
    (20) WRM, 2025.  ¿Quién necesita más papel y celulosa?
    (21) Tal como se afirma en el informe de WWF Kenia y el AfDB (página 22) disponible aquí.
    (22) Los datos que se proporcionan en esta sección sobre las superficies corresponden a los datos más recientes de la FAO sobre “bosques de plantaciones” disponibles en Data FAO. Tener en cuenta que, en la práctica, la FAO depende de las cifras de países que pueden ser precisas o no y que la definición de la FAO de “bosques de plantaciones” incluye grandes superficies con árboles de una sola especie, de edad similar y distribuidos de forma uniforme, que se pretenden cosechar tras unos pocos años con fines comerciales (ver definición completa en FRA 2025, p.25). En 2025, estos “bosques” de plantaciones representaban casi el 85 % de la categoría más general de la FAO de “bosques plantados” en el continente africano, y el 83 % de la superficie estaba plantada con especies exóticas (no nativas). Llamar “bosques” a dichas plantaciones es deliberadamente engañoso y una forma indirecta de apoyar a las grandes empresas madereras, de papel y celulosa y de caucho, cuyas actividades empresariales son, de hecho, una causa subyacente de la destrucción de los bosques.
    (23) The Oakland Institute, 2025. Press Release: Debunking the Myth of Land Abundance - Africa Must Reclaim Its Lands from False Climate Solutions and Corporate Capture]
    (24) WRM, 2021. WRM, 2021. Comunidades en Tanzania enfrentan problemas provocados por las plantaciones de árboles de Green Resources
    (25) WRM, 2024. Gabón: Controversia acerca del proyecto de monocultivo de eucalipto en los Plateaux Bateke.
    (26) Heks Eper, 2024. Controversial carbon offset project spells hardship for local communities  
    (27) WRM, 2024.  “Portucel/Navigator y el eucalipto en Mozambique: “Lo que esta empresa deja a la población es cero por ciento”
    (28) WRM, 2025. 
    (29) BII, 2024. The British International Investment’s report

Argentina: la organización comunitaria como resistencia y esperanza frente a los incendios en la Patagonia

El Bosque Andino Patagónico, en el suroeste argentino, volvió a arder. Entre diciembre de 2025 y marzo de 2026, se quemaron más de 77 mil hectáreas (1) en las provincias de Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz. Familias enteras vieron cómo las llamas rodeaban sus viviendas mientras intentaban salvar lo que podían: herramientas de trabajo, animales y recuerdos de toda una vida. Cientos de casas quedaron reducidas a chapas retorcidas y cimientos negros.

Esto se suma a los enormes daños causados por el fuego en el verano anterior, cuando se quemaron al menos 32.000 hectáreas (2), buena parte en zonas de interfase, entre el área rural y urbana. En la localidad chubutense de Epuyén, el fuego iniciado en una extensa zona de pinos exóticos consumió más de 70 casas durante el primer día, el 15 de enero de 2025. Entre quienes se acercaron a colaborar, había familias de Mallín Ahogado, 60 kilómetros al norte, quienes dos semanas después debieron suspender la ayuda y organizarse para atender otro enorme incendio en su territorio, desatado en un sector plagado de pino oregón. “El fuego avanzó a gran velocidad hacia nuestro paraje, ayudado por intensas ráfagas de viento, pero también a través de los pinares, más abundantes hacia el este, arrasando todo a su paso”, recuerda Darío Anden, vecino de la localidad. El siniestro causó la muerte de una persona y destruyó 370 construcciones, entre viviendas, galpones, cobertizos, chacras fruti-hortícolas y animales. Perduró casi dos meses y arrasó con cerca de 4.000 hectáreas (3). 

Uno de los principales factores que recrudece año a año los incendios son los monocultivos de pinos, que se han transformado en una plaga en la Patagonia Argentina. Son altamente inflamables y lo peor es que el fuego hace germinar sus semillas. Así, cada incendio contribuye a su expansión (4). Además, absorben mucha agua del suelo. Numerosos relatos y estudios muestran que se han secado manantiales y que el caudal de ríos se ha reducido hasta más del 60 por ciento cuando la cuenca se llena de pinos (5).

Actualmente, según cifras oficiales, existen unas 116.000  hectáreas de monocultivos forestales en la Patagonia andina, de los cuales el 90 por ciento son pinos, la mayor parte de ellos concentrados en las provincias de Neuquén, Rio Negro y Chubut.(6) A las cuales debe agregarse la superficie de invasión, en algunos sectores luego de incendios, aun mayor que la de la plantación inicial.
 
Los monocultivos comenzaron a establecerse a partir de la década del ‘60, cuando el bosque comenzó a ser reemplazado por plantaciones exóticas de rápido crecimiento a través de planes forestales y subsidios promovidos por los gobiernos provinciales y nacional. En principio, con el propósito de disminuir la presión maderera sobre el bosque nativo; luego con la finalidad de alimentar a una futura industria de pasta de celulosa, y en las últimas décadas, por compromisos del estado en el mercado de carbono. Frecuentemente las plantaciones de pino han sido y son pretexto para la apropiación y privatización de tierras fiscales y expulsión de sus pobladores (7). 

En este contexto, muchas plantaciones quedan abandonadas, sin control ni mantenimiento. Así, se propagan con mucha mayor rapidez que el bosque nativo y se convirten en un peligroso combustible. 

Durante los incendios de 2021, Mirta Ñancunao, de la Comunidad Mapuche Las Huaytekas, en Río Negro, explicó lo que representan los pinos para su pueblo: “Quienes aún permanecemos en el territorio tenemos evidencias claras y experiencias asociadas a la imposición, subyugación, abusos, expropiación, desplazamientos forzados, procesos judiciales, modificación del hábitat, alteración de ecosistemas y fuentes de agua, pérdida de pasturas para animales, de la recolección de lawen [medicina mapuche], de frutas y leña” (8). En noviembre de ese año, el joven mapuche Elías Garay Cayicol, de 29 años, fue asesinado cuando participaba de una recuperación de territorio ancestral en la provincia de Río Negro. Por el crimen fueron condenados dos hombres vinculados al empresario forestal Rolando Rocco (9).  

El Pueblo Mapuche suele ser criminalizado por parte del Estado cada vez que suceden incendios (10). Este verano, mientras las llamas seguían activas, Ignacio Torres, el gobernador de Chubut, montó con sus colaboradores una campaña mediática que señalaba a comunidades Mapuche como responsables de los incendios. Organizaciones sociales, pobladores y referentes territoriales denunciaron rápidamente esas acusaciones sin pruebas (11). Acusaciones que buscaban, por un lado, criminalizar a las comunidades y su justa lucha por sus territorios ancestrales y, por otro, desviar el foco del debate sobre las verdaderas condiciones que favorecen los incendios: los monocultivos de pinos; la falta de políticas públicas para el manejo de las plantaciones exóticas y prevención del fuego; y el desfinanciamiento de las políticas de protección del bosque nativo (12). Todo ello en un contexto de crisis climática con sequías recurrentes. 

A continuación, se presentan relatos de miembros de comunidades afectadas que muestran cómo, ante la escasa o nula asistencia por parte del gobierno, la organización comunitaria fue y es fundamental para enfrentar el fuego y sostener las tareas de reconstrucción. Los relatos fueron escritos por personas de pueblos cordilleranos de la provincia de Chubut, la más afectada por los últimos incendios, integrantes de asambleas vecinales y de una red de solidaridad que se fortalece día a día.

Puerto Patriada: el inicio y la propagación del incendio

Relato de Gabriel Verge

El 5 de enero de 2026, se inició un incendio forestal en la zona de Puerto Patriada, un espacio plagado de renovales de pinos ya incendiados años atrás. El fuego se propagó rápidamente por ambas laderas que enmarcan al lago Epuyén; arrasó miles de hectáreas de Bosque Andino Patagónico y decenas de casas de pobladores. En pocos días el incendio se extendió a las localidades vecinas de Epuyén, Lago Puelo, El Maitén y Cholila.

Pocos meses antes del incendio, a pesar del marco de sequía, de la extrema precariedad de las líneas de distribución de energía eléctrica y del descontrol de basura y pinos por todo el territorio, las autoridades locales otorgaron las habilitaciones a un numeroso grupo de complejos turísticos y campings en la localidad de El Hoyo que invadieron la costa del lago con sus construcciones. Entre ellas, cerca de 300 fogones que durante los festejos del año nuevo se mantuvieron prendidos en simultáneo y sin ningún tipo de control efectivo. El desmanejo era evidente y el desastre, solo cuestión de tiempo.

Si bien no se pudo comprobar cuál fue el motivo del inicio del incendio, el conjunto de situaciones previas sólo necesitó de una chispa para que se desencadenara el desastre. Los bomberos y brigadas locales se vieron superados por la magnitud del fuego y no lo pudieron contener. Los densos pinares rebrotados luego de incendios anteriores sirvieron de mecha para la rápida expansión del siniestro marcando en forma clara y precisa el camino del fuego que dejó una cicatriz en el paisaje y en los corazones.

Una vez desatado el incendio, quedó expuesto otro grave problema, la crisis hídrica: los gobiernos provincial y municipal habían ordenado realizar cortes en el suministro de agua de la población, varios de los parajes afectados por el incendio no tenían agua con que defender sus casas, simplemente porque no salía del grifo. Con las costas del río Epuyén privatizadas y bloqueadas por alambrados y portones que impedían el acceso a bomberos y brigadistas voluntarios para la recarga de agua, se demoró aún más la respuesta.

En ese momento de emergencia, cientos de vecinxs se autoevacuaron, otrxs se transformaron en brigadistas voluntarios organizados en redes solidarias de apoyo para intentar apagar el fuego y suplir la ausencia del estado.

En pocos días, el incendio iniciado en Puerto Patriada ya había avanzado. No sólo se quemaron pinos y los bosques nativos habitados por una numerosa  biodiversidad - que incluye al huemul (Monumento Natural en peligro de extinción), los nidos de cóndor y el caburé grande. Además de casas, medios de producción y subsistencia, también se quemó la identidad de las personas, aquellos lugares donde se desarrollaba la vida cotidiana y otros sitios de valor histórico cultural único e irreemplazable como las pinturas rupestres.

El problema no termina con el fuego. La reconstrucción de las casas quemadas es sostenida en forma constante por el espíritu y las manos de las redes solidarias que no pueden esperar los tiempos de las promesas del gobierno, cuya asistencia y reparación es limitada, selectiva y discriminatoria.

Epuyén: la autoorganización comunitaria durante y después del fuego

Relato copilado por Aguayala (13)

Los medios aéreos desplegados por el estado y distintas brigadas de Bomberos fueron muy inferiores a los necesarios para contener todos los frentes por donde se extendió el fuego. Ante esta realidad se fueron organizando brigadas vecinales, también nutridas por brigadistas voluntarixs que llegaron desde otros puntos de país. 

Estas son las palabras de Eliseo Juan Ignacio Avella, el Mago, un brigadista que vino desde Buenos Aires para apoyar el combate del fuego en la Patagonia Argentina: “La ternura y el amor es la mejor revolución que un autoconvocade pueda conocer, todo ese dolor de la naturaleza quemándose, esa impotencia convertida en valor, ese esfuerzo por subir un poco más la montaña para llegar al fuego y poder enfrentar ese mal que tanto nos hace, estamos en evolución de todo lo que nos angustia, por eso nuestras herramientas son una mochila de agua, una motosierra, un pulansky, un derky (herramientas especiales que usan los bomberos para cortar raíces o remover cenizas calientes o una azada)”. Y él sigue: “Enfrentamos miedos y dolores físicos por un bien en común, ver los bosques verdes y las comunidades viviendo del sustento que dan, nada nos detiene por que el amor siempre triunfa, es el mejor aliado para la esperanza, que muches pierden por cansancio. Pero hay seres de luz que vienen a darlo todo y luego  regresan a sus pagos. Esos seres son brigadistas autoconvocades de todo el país y el mundo también. Gracias a todes por abrir esos corazones de humildad y humanidad”.

En la comunidad afectada en Epuyén, vecinos solidarios organizaron todas las áreas necesarias para sostener la catástrofe. Una institución educativa, facilitada durante el período de vacaciones, sirvió como centro operativo. Se dispusieron ‘Zonas de Alivio’, donde  se ofrecían diferentes terapias holísticas (reiki, medicina china, masajes, curaciones) a los brigadistas cuando volvían al final de la jornada. Coordinando una red de colaboración de herbolarios, naturistas, huerteros, se recibían y preparaban medicinas herbales y diferentes productos para la atención primaria de quien lo necesitara.

La cocina solidaria, sostenida durante todo el 2025, continuó con la preparación de viandas para los diferentes frentes donde se combatía el fuego, así como para las mingas de reconstrucción que comenzaron una vez aplacado el fuego. Cabe destacar la ayuda solidaria que recibimos desde cerca y desde lejanas ciudades, con aportes económicos, ropa, herramientas y materiales de construcción. Y es de destacar la inmensa entrega de voluntarios de todo el país, que fueron alojados en el gimnasio municipal o recibidos sin costos en campings.

Muy importante fueron también los espacios de logística y coordinación de todas las áreas mencionadas, así como los espacios de aprovisionamiento y reparación de motosierras, de motobombas, de gestión y recepción de alimentos en la cocina, zona de recepción de donaciones para los damnificados.

Gracias a la fluida coordinación entre brigadistas voluntarios, bomberos, la Dirección  provincial de Bosques, del Plan Nacional de Manejo del Fuego y otros organismos, no hubo que lamentar ninguna muerte ni herido.

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Brigadistas y voluntarixs de mingas
Brigadistas y voluntarixs de mingas

El Maitén: “Sabemos que no estamos solos”

Relato de Aymara Bares, de Petü Mogeleiñ, radio comunitaria Mapuche

En El Maitén, en la provincia de Chubut, los incendios este año comenzaron temprano, pero la respuesta comunitaria fue más rápida que otros años, ¡aprendemos! El 8 de enero el fuego que venía de abrazar al Cerro Pirque consumiendo bosque y casas a su paso. El asedio duró semanas y dejó la mitad del camino en tonos marrones, negros y grises. En esos días se armaron paradas importantes en puntos estratégicos. La gente del pueblo de El Maitén nos organizamos para ir ayudar ya sea como brigadistas voluntarios o con viandas y recursos para quienes estaban poniendo el cuerpo. También hubo varios días de vigilar que el fuego no cruzara la ruta poniendo en riesgo el pueblo. Lamentablemente los corredores de pinos dan la posibilidad al fuego de propagarse.

Dice Cintia, una compañera que ha participado de las campañas de brigadistas voluntarixs: “Hace tiempo entendimos que tenemos que defender a la Ñuke Mapu (14). Por eso hacemos todos los cursos posibles durante el año, esperando el verano y el próximo incendio. Sabemos que no estamos solxs y que nunca es la última batalla contra el fuego. Sabemos que, con cada anuncio de lluvia, ya se organizan los relevos; sabemos que hay gente cocinando todo el día para sostenernos; sabemos que, en algún lugar del país, alguien hace dedo para llegar a ayudar.

“Si toca llorar - porque la cabeza se empieza a romper de tanto humo, fuego, sueño y alerta o de tanto extrañar a la familia que espera -, siempre hay abrazos a disposición, en la mayoría de los casos de gente que recién conoces, pero que te mira y está en la misma frecuencia, en la misma lucha, con la misma idea de no aflojar hasta saber que lo dimos todo para defender las casas y los árboles nativos.

“¿Y lo que no se puede salvar? ¡Se reconstruye! Por estos lados se viene usando bastante el verbo ‘minguear’. Las mingas son la oportunidad de llevar esperanzas, de aunar fuerzas, de meter las manitos en el barro, de emocionarnos con cada avance, de festejar cada pino que se erradica y de que brote nuestra resiliencia. Porque somos Küme che (gente del bien), nosotrxs no quemamos el bosque, lo defendemos. Rume mañum (15)”.

Parque Nacional Los Alerces: los días del fuego

Relato de Nicolás Palacios, de Luan, Colectiva de Acción Fotográfica

El humo tarda en irse de la montaña. Incluso cuando las llamas se apagan, queda suspendido entre los cerros como una memoria reciente. Escena repetida: bosques ennegrecidos, troncos aún humeantes y vecinxs caminando entre cenizas calientes buscando puntos activos que puedan reavivar el incendio.

Durante días, brigadistas, bomberos, pobladores y brigadas autoconvocadas combatieron los diferentes frentes activos entre montañas escarpadas, viento cambiante y temperaturas altas. Desde el aire, helicópteros y aviones hidrantes descargaban agua sobre manchas de fuego que, desde el suelo, parecían interminables.

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Combatientes del fuego en el Bosque Andino Patagónico (Foto: Nicolás Palacios/Colectiva de Acción Fotográfica)
Combatientes del fuego en el Bosque Andino Patagónico (Foto: Nicolás Palacios/Colectiva de Acción Fotográfica)

El incendio se movía rápido. En cuestión de horas podía descender por un cañadón, cruzar un camino y trepar nuevamente por la ladera opuesta. Para quienes estaban en el terreno, la jornada se medía en metros ganados o perdidos ante a un frente que nunca parecía detenerse del todo. Pero en muchos sectores el fuego encontró un aliado silencioso: los pinos. Los pinares arden con una intensidad feroz. Muchos brigadistas lo describen de manera simple: cuando el incendio entra en un pinar, se transforma.

Después de varias semanas, cuando el fuego finalmente se controló, el paisaje quedó en silencio. La montaña oscura, el olor persistente a madera quemada.

El incendio en el Parque Nacional Los Alerces, se inició por un rayo en una zona de difícil acceso. El Intendente -más ocupado en el desalojo de una comunidad Mapuche - , no aceptó la ayuda que le ofrecían bomberos de localidades vecinas. Esta demora hizo que el fuego se extendiera más allá de los límites del Parque. El fuego se propagó por semanas en muchas direcciones poniendo en riesgo localidades vecinas y quemando más de 26.000 hectáreas de bosque, llegando a encontrarse hacia el norte con el iniciado en Patriada. Solo el enorme trabajo de voluntarixs junto con los medios del estado impidieron más daños. La acción solidaria contrastó con la lenta respuesta del estado. 

Días después de que se apagan las últimas brasas, comienzan a llegar vecinos, amigos y voluntarios. Camionetas cargadas con donaciones, herramientas compartidas, manos dispuestas a levantar paredes otra vez. En muchos casos, las casas vuelven a construirse de manera colectiva, en jornadas comunitarias donde cada persona aporta lo que puede. Algunos cortan madera, otros levantan estructuras, otros preparan comida para quienes trabajan durante todo el día. Entre mates, polvo y martillos, las casas empiezan a tomar forma. En la Comarca Andina, esa lógica tiene una tradición antigua: cuando alguien pierde todo, la organización comunitaria aparece.

En la cordillera patagónica, después del fuego siempre queda algo más que devastación, queda la memoria del desastre, pero también la obstinación de quienes vuelven a levantar su vida en el mismo lugar donde las llamas intentaron borrarla.

Desde Cholila: el verde huyendo del fuego en la pintura de Sara Miranda.

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Pintura Sara

¡A despinificar! 

Se ha advertido desde temprano que subsidiar plantaciones de pinos en un horizonte de calentamiento global es sembrar futuras catástrofes, como las que estamos viviendo cada vez con más frecuencia. Estudios afirman que los incendios forestales en la Patagonia aumentarán sustancialmente durante la primera mitad del siglo XXI. Y han advertido a modo de hipótesis –que vemos cumplirse-, que la continua plantación de árboles no nativos inflamables aumentarán el alcance o la gravedad de los incendios extremos (16). Cada incendio genera más material combustible: donde había 1000 pinos por hectárea luego del incendio brotan 20.000 y hasta más de 100.000 (17).

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Rebrote de pinos
Rebrote de pinos luego del incendio de enero 2025 en pinares de Epuyén

Los pinos se propagan más allá de los límites de las plantaciones originales, hacia campos vecinos y banquinas. Tienen mayor velocidad de crecimiento que los árboles nativos tanto por su capacidad para extraer agua desde la profundidad del suelo, como por emitir substancias que inhiben su crecimiento. De esta manera los ahogan, invaden y van generando corredores de material altamente inflamable.

Un número creciente de personas va tomando conciencia sobre la necesidad de controlar esta invasión verde. Aquí y allá surgen las mingas (hasta más de 30 vecinos en algunos casos) para despinificar, sea con la mano, serruchos o motosierras o con un anillado que hacen que se sequen en pié. Las semillas de pino seguirán geminando hasta cuatro años después del fuego. Por lo que la tarea se deberá repetir en los años siguientes. 

Lamentablemente, mientras se hace cada día más patente la degradación territorial que producen las plantaciones, el estado y el sector privado continúan promoviéndolas, incluso para transformar la región en exportadora de madera (18). Pero las mingas y la organización comunitaria siguen sembrando y construyendo otros mundos posibles. 

Trabajo multiautores compilado por Aguayala, colectivo de investigación, difusión y acción sobre el agua -como bien común- en Abya Yala (19) 

Referencias
(1) Greenpeace, Incendios forestales en la región Andino Patagónica, febrero 2026;
(2) Greenpeace, Se cuadruplicó la superficie de bosques patagónicos afectada por incendios forestales, mayo 2025.
(3) Testimonio de Darío Anden, Mallín Ahogado, Río Negro. Marzo 2026 
(4) Raffaele, E.; Franzese, J.; Ripa R.; Moreyra A.; Pissolito, Clara.; y Blackhall, M.; Una nueva degradación de la tierra en Patagonia: retroalimentación positiva entre fuego e invasión de pinos, 2018.
(5)  Pizzolon, Lino; Hermosilla Rivera, Cristian; Richeri, Marina. Impacto hidrológico de las plantaciones de pinos en las nacientes del Río Chubut y sus posibles consecuencias en el valle inferior, Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, 2022.
(6) Secretaría de Agricultura y Pesca de la Nación, Tablero de Plantaciones Forestales. Última actualización: diciembre de 2025
(7) Lara, Susana. La forestación como instrumento de despojo, 2011.
(8) Boletín WRM, Megapinería en la Patagonia Argentina: Invasión territorial, incendios y falta de agua, enero 2022.
(9) Agencia Tierra Viva, Condenaron a los asesinos del joven mapuche Elías Garay Cañicol, diciembre de 2022.
(10) Agencia Tierra Viva, Sin acciones concretas para combatir el fuego, el Gobierno responsabiliza al Pueblo Mapuche por los incendios, 13 de enero de 2026.
(11) Tiempo Argentino, Incendios en la Patagonia: denuncian que el Gobierno apela al racismo para evadir responsabilidades, 16 de enero de 2026.
(12) Agencia Tierra Viva, Milei y una Argentina sin protección de los bosques nativos, octubre de 2024.
(13) Colectivo de investigación, difusión y acción sobre el agua -como bien común- en Abya Yala, con especial referencia a la región andino-patagónica. Participan vecinxs, comunerxs Mapuche, docentes, científicxs, empleadxs o ex trabajadores del sector forestal, militantes de asambleas, comunicadorxs, artistas; con base en Esquel y la Comarca del Paralelo 42.
(14) Madre tierra en mapuzungun, la lengua Mapuche.
(15) Muchas gracias en mapuzungun, la lengua Mapuche
(16) Thomas T. Veblen; Andres Holz; Juan Paristsis; Estela Raffaele; Thomas Kitzberger y Melisa Blackhall. Adapting to global environmental change in Patagonia: What role for disturbance ecology?, 2011. Austral Ecology. 36:891-903.
(17) Idem 3
(18) Mesa Foresto Industrial, 2026.
(19) Idem 13