Vietnam invade los bosques de Camboya

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En ediciones anteriores del Boletín hemos informado sobre la expansión de monocultivos forestales y de la industria de la pulpa y el papel en Vietnam, siguiendo un esquema que no contempla las necesidades de los agricultores y los aldeanos, ni tampoco de la economía nacional en el largo plazo (Boletín 7, diciembre de 1997; Boletín 15, setiembre de 1998). La insustentabilidad de la política forestal de Vietnam resulta una vez más evidente: a partir de julio de 1998 el Gobierno está permitiendo la importación de madera de Camboya, y, lo que es más, estimulando la reexportación de rollizos y tablas fabricados con madera proveniente de Camboya y de Laos.

Bajo el disfraz de “cooperación internacional” en el marco del ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático), madereras vietnamitas están cortando ilegalmente bosques en Camboya, especialmente en la provincia de Ratanakiri. Se estima que en la estación seca 1998/99 se exportará un gran volumen de madera. El volumen mínimo de rollizos originados por la corta ilegal de bosques en Camboya y exportado a Vietnam entre 1997 y principios de 1998 ha sido estimado en 260.000 metros cúbicos. Las exportaciones de muebles para jardín de Vietnam a Europa alcanzaron en 1998 un valor mínimo estimado en U$S 70 millones. Según la legislación vietnamita, solamente madera importada puede ser utilizada con ese fin. Esa materia prima proviene entonces de los vecinos Camboya, Laos, Birmania, Malasia e Indonesia.

“A partir del golpe de 1997, Vietnam –con la aquiescencia de los ministros camboyanos Hun Sen y Ung Huot, y de la Región Militar nro. 1- parece considerar al este de Camboya como territorio de su propiedad y aboga resueltamente por la importación de madera rolliza de ese país” dice Simon Taylor, vocero de Global Witness. Tomando como base el valor de U$S 75 por metro cúbico, sugerido por el Banco Mundial, las pérdidas en el presupuesto nacional por cortas ilegales, entre enero de 1997 y febrero de 1998, ascienden a U$S 184,2 millones. Las selvas de Camboya ya habían sufrido una significativa degradación durante la Guerra de Vietnam, debido a los bombardeos y al uso de defoliantes. Se estima que si la deforestación en este país continúa al ritmo actual, hacia el año 2003 todos sus bosques habrán desaparecido.

Fuentes: Global Witness, comunicado de prensa, 14/12/1998; “Cambodia’s future on the move”, A Briefing Document by Global Witness, March 1998; Guía del Mundo 1997/1998.