Sierra Leona

La falsa idea de que las plantaciones industriales son una solución a la crisis climática es una oportunidad excelente para fondos de inversión como Arbaro, que acceden al escaso financiamiento climático para expandir destructivos monocultivos.
La palmícola Socfin ha traído consigo violencia sobre las comunidades. Pero además, las mujeres tienen que hacer frente a otra opresión: los Jefes Supremos, según el derecho consuetudinario, tiene el poder de decisión y la propiedad sobre la tierra.
La opresión patriarcal es inseparable del modelo de plantaciones industriales y es la base de cómo las empresas generan beneficios. Las compañías intimidan a las mujeres, en especial por su rol primordial en la vida de la comunidad.
El video denuncia la violencia contra las mujeres de África Occidental y Central, cuyas tierras han sido invadidas por plantaciones industriales de palma aceitera.
La compañía planea una expansión de 75.000 hectáreas de plantaciones industriales de árboles en siete países del Sur global: Sierra Leona, Ghana, Uganda, Etiopía, Perú, Ecuador y Paraguay. Descarga el folleto con más información y alertas para las comunidades.
Un nuevo informe sobre el estado de las plantaciones industriales de palma aceitera en África muestra cómo la resistencia de las comunidades está cambiando el curso del acaparamiento masivo de tierras en la región.
(Sólo disponible en inglés) This report was made by human rights defenders in Sierra Leone, concerned for the detention of activists and the death of two people who sustained gunshots from allegedly the state security personnel acting to protect the SOCFIN on January 21th 2019.
(Sólo disponible en inglés). Proponents of land rights in Sierra Leone note with grave concern the grave human rights violations against members of the Malen Affected Landowners and users Association (MALOA) who were dispossessed of their land by the agro–based multinational SOCFIN.
Además de los muchísimos daños profundos que las industrias ocasionan en los bosques del mundo, estas conllevan algo más: las fuertes y diversas resistencias que las comunidades que se ven afectadas articulan para defender sus territorios, medios de vida y sustento, culturas y hasta sus existencias. ¡La lucha continúa! (Disponible en suajili).
Después de casi diez años de lucha contra una compañía que se apropió de tierras para la palma aceitera, un tribunal dictaminó que las tierras deben ser devueltas a las comunidades. Ahora tratan de decidir qué hacer con las filas y filas de palmas aceiteras. (Disponible en suajili).