Una de las acciones del gobierno de Brasil para avanzar hacia la supuesta ‘transición energética’ puede parecer una ironía, pero no lo es: aumentar el uso de un combustible fósil, el gas ‘natural’. Como pilar estratégico de esa ‘transición’, la Empresa de Investigación Energética (EPE), vinculada al gobierno federal, propone duplicar la producción de gas en el país para 2034 e invertir hasta 140.000 millones de reales (27.600 millones de dólares estadunidenses) en proyectos de infraestructura para el sector. (1) Entre esos proyectos se encuentran 27 gasoductos de transporte que conectan algunos estados del país. Uno de ellos llama la atención por su extensión y ubicación; la mayor parte de su recorrido atravesaría la Amazonía. El gasoducto, que podría conectar el municipio de Santo Antônio dos Lopes, en el estado de Maranhão, con el de Barcarena, en el estado de Pará, tendría una extensión de 677 kilómetros y convertiría cientos de kilómetros de bosque amazónico primario en una obra de gran envergadura, con graves impactos para muchas comunidades que viven en los alrededores por donde se instalarían estas infraestructuras.
A nivel mundial, Brasil es un actor secundario en el sector del gas: en 2024 ocupaba el puesto 29.º en el ranking de países productores de esta fuente fósil. (2) Pero entonces, ¿por qué un país que se jacta de que el 50 por ciento de su matriz energética proviene de renovables quiere invertir aún más en un combustible fósil como parte de su transición energética? (3)
Como era de esperar, el lobby de este sector es poderoso y son muchas las empresas que pueden beneficiarse de este boom. En Brasil, parte de la exploración, el procesamiento y el transporte del gas fueron privatizados en los últimos años y las empresas privadas ya dominan una parte significativa de toda la cadena del gas, entre las que destaca Eneva, la mayor operadora privada de gas del país. (4) Si bien esta situación está marcada por disputas entre diferentes grupos económicos, hay algo que une a todos ellos y al propio gobierno: el discurso sobre el papel clave del gas 'natural' como 'combustible de transición'.
Que lleve la palabra 'natural' en su nombre resulta útil, ya que sirve como un disfraz para ocultar que este gas también es un combustible fósil y, seamos justos, tan natural como el propio petróleo. De hecho, en la mayoría de los casos, ambos se encuentran en los mismos yacimientos y se extraen juntos. (5) Pero, como combustible fósil que es, su combustión está entre las principales causas del calentamiento global. La idea de 'transición energética', aunque esté presente en el discurso de los representantes del sector de los combustibles fósiles, es algo que no existe –y ellos lo saben. (6) El propio director ejecutivo de Eneva lo afirmó en una entrevista: “El mundo nunca ha tenido una verdadera transición energética, sino adiciones energéticas”. (7) Sin embargo, acto seguido, refuerza la importancia del gas para esa supuesta transición que, como él mismo reconoce, no ocurrirá.
Como siempre, quienes pagarían el precio de la expansión de esta fuente de energía fósil serían las comunidades que resulten afectadas por la construcción de los gasoductos, por el aumento de las áreas de extracción de gas y por el impulso que este combustible dé a la industrialización. Una mirada general al proyecto del gasoducto que podría construirse en la Amazonia ofrece pistas sobre algunos de los principales actores privados interesados en el boom del mercado del gas en Brasil y sobre los impactos que este proyecto podría desencadenar.
El gasoducto Santo Antônio dos Lopes-Barcarena: un bosque y muchos pueblos en el camino
Se han presentado distintas propuestas de trazado para el gasoducto proyectado para conectar el municipio de Santo Antônio dos Lopes, en el estado de Maranhão, con el de Barcarena, en el estado de Pará. La más reciente forma parte del Plan Indicativo de Gasoductos de Transporte (PIG), publicado por la Empresa de Investigación Energética. (8) Este documento es una pieza clave para atraer y orientar las inversiones multimillonarias previstas en infraestructura para dicho sector.
Según el documento, el gasoducto tendrá una extensión de 677 km y su instalación requerirá una franja de 20 metros de ancho. En Maranhão, la ruta atraviesa una región de transición entre tres biomas, la Amazonía, el Cerrado y la Caatinga. A medida que avanza hacia Pará, la vegetación va adquiriendo características propias del bosque amazónico, bioma predominante en el trazado propuesto. El gasoducto está proyectado en una región con unidades de conservación, vegetación nativa, zonas inundables y tierras indígenas, entre ellas, los territorios indígenas Alto Río Guamá, Alto Turiaçu, Awá y Caru.

En el 98 por ciento de ese tramo sería necesario construir una nueva ruta, es decir, abrir terreno para instalar las tuberías. Aproximadamente 264 km de esa nueva ruta estarían en una zona de selva amazónica intacta. El único gasoducto de proporciones similares que ya se ha construido en la Amazonía conecta los municipios de Urucu y Coari con la capital del estado de Amazonas, Manaus. La construcción de ese gasoducto puso de manifiesto algunos de los impactos que podrían repetirse ahora. Decenas de representantes de las comunidades afectadas denunciaron la falta de transparencia en el proceso previo a la obra, así como el rastro de destrucción que dejó. (9) Se crearon al menos 32 claros y se construyeron carreteras paralelas para facilitar la obra en los bosques cerrados; el movimiento de maquinaria pesada bloqueó fuentes de agua potable que utilizaban las comunidades; se obstruyeron afluentes, lo que provocó una reducción drástica de la cantidad de peces, entre otros daños. Además, se produjo un aumento considerable de la población en las ciudades de la región impulsado por la obra y se produjeron fugas en ese gasoducto. La población local no se benefició del proyecto, sino que solo sufrió sus impactos. Para muchas comunidades, esos impactos socioambientales supusieron la pérdida de sus modos de vida tradicionales, con traumas colectivos e individuales difíciles de superar.
En cuanto al 2 por ciento restante del trazado del nuevo gasoducto, equivalente a 13 km, este discurriría por el mismo lugar por donde actualmente discurre el mineroducto de la empresa noruega Norsk Hydro, en el estado de Pará. En un manifiesto publicado en 2024 contra la expansión de esa infraestructura, las comunidades indígenas, ribereñas y quilombolas del Valle del Acará denunciaron los daños generados: cientos de árboles arrancados; al menos 20 arroyos aterrados por las “gigantescas retroexcavadoras de Hydro”; la presencia ostensible de fuerzas policiales para proteger y garantizar el proyecto; la instalación de líneas de transmisión de energía para abastecer las estructuras del mineroducto; la contaminación y la escasez de agua; además de la criminalización de los líderes que se oponen al proyecto. En el manifiesto, las comunidades de la región se preguntaban: “¿Por qué tenemos que pagar con nuestras vidas, con nuestra cultura y con nuestra biodiversidad por algo que solo sirve para enriquecer a extranjeros y a los socios de una empresa que está al otro lado del mundo?”. (10)

En el municipio de Moju (Pará), el trazado más reciente previsto para el gasoducto pasa a menos de 3 km de cuatro territorios quilombolas. (11) Sin embargo, desde que se presentó el proyecto, se han reconocido otras comunidades quilombolas, por lo que esa cifra podría ser aún mayor y no puede descartarse que el trazado termine atravesando el interior de algunos de esos territorios.
Además, en la región donde se ubicaría el proyecto hay al menos 11 proyectos de asentamientos rurales que serían atravesados por el gasoducto. (12) Las repercusiones no son menores. Los agricultores cuyas tierras fueron utilizadas por el gasoducto Urucu-Coari-Manaus, por ejemplo, tuvieron que ceder una franja de 50 metros de ancho en sus terrenos. A cambio, recibieron una indemnización irrisoria (algunas no llegaron a 10 000 reales [unos 2 mil dólares] en 2006) y se les prohibió, entre otras cosas, llevar a cabo sus prácticas agrícolas tradicionales que utilizan el fuego, debido al riesgo de explosión. (13) “Hoy en día, para nosotros, es un riesgo muy grande porque estamos rodeados [por los ductos]. Si pasa algo, nadie se salvará. Ya nadie puede prender fuego a nada allí. Esto nos ha perjudicado mucho. Antes plantábamos maíz, plantábamos malva, hoy ya nadie puede hacerlo porque lo hacíamos con roza y quema”, se lamenta uno de esos agricultores para quienes el miedo se ha convertido en parte de la vida cotidiana. (14)
¿Pero en qué fase se encuentra el proyecto?
El gasoducto Santo Antônio dos Lopes-Barcarena figura en el Plan Indicativo de Gasoductos de Transporte (PIG) como “en proceso de obtención de permisos”. (15) Según este documento, se le asigna ese estatus por tener un trazado similar al del Gasoducto de Pará, un antiguo proyecto que ya había iniciado anteriormente el proceso de regularización. El Gasoducto de Pará, propuesto por una empresa del holding Termogás, llegó a obtener la autorización de construcción por parte del organismo federal responsable. En 2007, se encontraba en proceso de obtención de la licencia ambiental, pero dicho proceso no avanzó. (16) En ese momento, el lobby a favor del proyecto del no fue suficiente para que saliera del papel.
El holding Termogás pertenece a Carlos Suárez, conocido como el “Rey del Gas”, quien es uno de los principales lobistas detrás de la construcción de gasoductos en el país. (17) También forman parte de su holding Gasmar y Gás do Pará, empresas de distribución de gas de los estados de Maranhão y Pará, respectivamente, que quedarían conectadas por el gasoducto. En los últimos dos años, debido al aumento de proyectos relacionados con la expansión del gas, ambos estados han promulgado leyes controvertidas que otorgan el monopolio de la distribución de gas a las empresas del “Rey del Gas”, de las que los gobiernos estatales también son accionistas.
Dado que los impactos de una obra de semejante magnitud no se limitan a la construcción de los ductos, conviene tener también en cuenta las consecuencias que podría desencadenar en los extremos del trazado.
Extremo de Santo Antônio dos Lopes, en el estado de Maranhão
El municipio de Santo Antônio dos Lopes se encuentra en la cuenca del Parnaíba, la segunda cuenca terrestre de gas 'natural' más grande de Brasil, lo que ha representado una carga para muchas comunidades de los alrededores. Desde 2013, con las primeras instalaciones de las centrales térmicas de Eneva, por ejemplo, la comunidad tradicional de Demanda fue desalojada de su territorio; se talaron 6 mil palmeras de babaçu; se impidió a las recolectoras de coco de esas comunidades tradicionales mantener su modo de vida y acceder a los bosques de babaçu y a los arroyos de zonas que fueron privatizadas, y se impidió a varios agricultores trabajar en sus tierras por el riesgo de provocar explosiones. (18)
Impactos como estos podrían agravarse con la construcción del gasoducto previsto, ya que ello implicaría una mayor extracción de gas. Además del gasoducto hasta Barcarena, el Plan Indicativo de Gasoductos de Transporte prevé otros tres gasoductos, uno de los cuales tiene su extremo en Santo Antônio dos Lopes. (19) La empresa que domina la exploración y la producción de gas en la cuenca del Parnaíba es Eneva, cuyo principal accionista es el banco BTG. Eneva posee los derechos de concesión de 15 bloques en la cuenca que, en conjunto, suman una superficie superior a 3 millones de hectáreas.
Actualmente, la mayor parte del gas extraído en la cuenca del Parnaíba se utiliza para abastecer al Complejo Termeléctrico Parnaíba, propiedad de la propia Eneva. El excedente se transporta en camiones principalmente a la fábrica de celulosa de Suzano, en el municipio de Imperatriz (20), y a la Unidad de Peletización de Vale, en São Luís, capital del estado de Maranhão. Eneva también está invirtiendo en la creación de lo que denomina un ‘corredor verde’ para abastecer de gas a los camiones del sector agroindustrial de la región de Matopiba (que abarca los estados de Maranhão, Tocantins, Piauí y Bahía).
También hay que tener en cuenta, como uno de sus impactos, el estímulo que el gas proporciona a empresas como las mencionadas. Además de proveerles energía, el gas les permite incluir en sus informes la tan valorada “responsabilidad ambiental” ante el mercado consumidor, simplemente porque es menos contaminante que otros combustibles fósiles.
Suzano, una de las mayores empresas de celulosa del mundo y sobre la que pesan numerosas denuncias de deforestación y violación de los derechos de las comunidades a las que usurpa territorios para plantar eucalipto, cuenta con el gas como un aliado más para presentarse como una empresa “positiva para el clima”. (21) El gigante minero Vale, cuyas minas abren gigantescos claros en medio de zonas boscosas y cuya ruptura de las presas de relaves en los municipios de Mariana y Brumadinho sigue generando un rastro de muertes y daños socioambientales sin precedentes, utiliza este gas para anunciar que está más cerca de su meta de ‘carbono cero’. A su vez, el sector agroindustrial de Matopiba, que ha fomentado la concentración de la propiedad de la tierra, la deforestación del Cerrado y los conflictos por la tierra, podrá vender sus commodities en el extranjero argumentando una “reducción de la huella de carbono”, simplemente porque los camiones que transportan sus granos funcionan con gas.
También vale la pena añadir a estos ejemplos de greenwashing uno de los mayores proyectos del mundo de compensación de carbono mediante la ‘reforestación’, impulsado por el mayor accionista de Eneva, el banco BTG. A través de áreas de ‘reforestación’ –a menudo de eucaliptos –venden créditos de carbono para que las grandes multinacionales puedan seguir contaminando y presentarse como ‘neutras en carbono’. (22)
Dado que el gas extraído de la cuenca del Parnaíba ya se consume casi en su totalidad para las actividades mencionadas, la construcción del gasoducto que conectaría Santo Antônio dos Lopes con Barcarena dependería, en parte, de que se demostrara que la ‘probable’ reserva de gas se encuentra realmente allí. Para ello, hasta 2028, Eneva pretendía explorar los yacimientos de gas en 11 bloques, 5 de ellos aún este año 2026. (23) Y este es otro proceso que ya acumula una serie de infracciones. Algunos de esos bloques para los que Eneva obtuvo autorización para perforar se superponen a al menos cinco territorios quilombolas y, uno de ellos, a más del 75 por ciento del Territorio Indígena Krenyê. (24) Recientemente, tras una acción del Ministerio Público Federal, Eneva renunció a parte de esos bloques. (25)
Sin que se haya comprobado la existencia de la reserva y sin un excedente significativo de gas, la idea inicial del gasoducto para transportar gas desde la cuenca del Parnaíba hasta Barcarena estuvo a punto de ser archivada por el gobierno. Sin embargo, la inauguración de una terminal de importación de gas ‘natural’ licuado (GNL) en Barcarena cambió esa perspectiva. El gasoducto pasó a diseñarse como bidireccional y el gas –que también podría enviarse desde Barcarena a la región de las centrales térmicas de Eneva– podría servir como medida de seguridad para garantizar su funcionamiento. Esto mantuvo vigente la propuesta del gasoducto, que sigue incluida en el Plan Indicativo de Gasoductos de Transporte más reciente, publicado en 2025.
Extremo de Barcarena, en el estado de Pará
El municipio de Barcarena, ubicado en pleno bosque amazónico, se ha convertido en un polo industrial clave para la expansión del gas en la región norte del país. La inauguración, en 2024, de la primera terminal de regasificación de GNL de la región fue recibida con gran entusiasmo por los gobiernos locales y federales, que anunciaron una “nueva era energética”, “más limpia y sostenible”. (26)
La terminal pertenece a la empresa estadounidense New Fortress Energy (NFE) y recibe buques con gas licuado importado para regasificarlo. Actualmente, este gas tiene dos destinos principales: la central térmica Novo Tempo y Alunorte. La central Novo Tempo es propiedad de la propia NFE, pero será operada por su filial Celba. Instalada en Barcarena, su inauguración está prevista para 2026.
En cuanto a Alunorte –la mayor refinería de alúmina del mundo fuera de China– es una filial de la multinacional noruega Hydro y utiliza el mismo mineroducto denunciado por los pueblos del Valle del Acará. La refinación de la alúmina, materia prima del aluminio, es una actividad industrial que consume mucha energía. Al sustituir parte del combustible líquido que utiliza Alunorte por gas, (27) Hydro puede cobrar más caro en el mercado internacional por su ‘alúmina y aluminio de bajo carbono’ y promocionar su supuesto ‘aluminio verde’. (28) Todo ello a pesar del papel de Alunorte en diversos conflictos con comunidades tradicionales debido a los graves impactos socioambientales que provocan sus actividades. Un ejemplo de ello son los frecuentes vertidos de “lodo rojo” –un residuo extremadamente tóxico– de la empresa, sin mencionar los impactos causados por otras filiales de Hydro en la región. (29)
Además del gasoducto previsto para conectar Barcarena con Santo Antônio dos Lopes, existe otro gasoducto planeado para conectar este municipio de Pará con la capital del estado, Belém. Promover aún más estos proyectos de gas ‘natural’ no es más que dar un nuevo impulso a un sector industrial depredador para que siga avanzando y pueda seguir lavando su imagen mediante el greenwashing.
Hay que estar vigilantes
El gasoducto Santo Antônio dos Lopes-Barcarena sigue siendo una propuesta preliminar, pero los intereses que mueven al sector del gas 'natural' en Brasil pueden reactivarlo en cualquier momento bajo la bandera de la ‘transición energética’. Es importante tener en cuenta que muchos de los grandes proyectos de ‘desarrollo’ previstos para la Amazonía permanecieron en suspenso durante décadas hasta su ejecución. Fue así, por ejemplo, con la central hidroeléctrica de Belo Monte (30), con la carretera BR-319 y el propio gasoducto Urucu-Coari-Manaus (31).
Ante el panorama de expansión del sector del gas, hay que estar vigilantes ante los próximos pasos que den, porque, por lo general, los principales afectados por proyectos como estos son los últimos en enterarse. Al fin y al cabo, como dijeron acertadamente los pueblos del Valle del Acará en el manifiesto contra el mineroducto de Hydro: “Como en toda invasión, no sabemos con certeza qué vienen a hacer ni los daños que nos van a causar. Nadie nos informó siquiera cuántos árboles serían arrancados para permitir que las tuberías violaran nuestro suelo ancestral".
Secretariado Internacional del WRM
Referencias:
(1) EPE, 2024. EPE, 2024. Plan Decenal de Expansión Energética (en portugués).
(2) Energy Institute Statistical Review of World Energy 2025.
(3) MME, 2025. La participación de Brasil en las energías renovables es cuatro veces superior a la media mundial, según un estudio (en portugués)
(4) La mayor parte del gas 'natural' en Brasil sigue bajo el control de Petrobras, una empresa estatal mixta dirigida por el gobierno federal, que es responsable de las mayores reservas en el mar (offshore) —los pozos del presal— y en tierra (onshore) —el yacimiento de Urucu—. Pero el sector privado cada vez tiene más presencia en la exploración de gas, sobre todo en pozos terrestres, con Eneva como líder destacado del sector: según informes de la empresa, posee el 42 por ciento de las reservas terrestres del país y el 67 por ciento de las concesiones exploratorias onshore, y opera 14 yacimientos en cuencas como las de Parnaíba y Amazonas. En cuanto al sector del transporte de gas, privatizado durante los gobiernos de los presidentes Temer (2016-2018) y Bolsonaro (2019-2022), actualmente es mayoritariamente privado y cuenta con una gran participación de capital extranjero, sobre todo canadiense y francés. La mayoría de las terminales de regasificación de gas natural licuado (GNL) también pertenecen a empresas privadas. Para más información, véase: Eneva, 2025. Balance anual 2024 (en portugués).
(5) En 2024: “Del total de gas natural producido en Brasil (marítimo y terrestre), el 91,1 por ciento (140 Mm³/día) se obtuvo de los pozos del presal”, es decir, se extrajo de forma asociada al petróleo y la reinyección del gas se utilizó principalmente “en la producción de petróleo, para obtener fracciones económicamente más interesantes del producto, en detrimento del gas natural, que tiene menor valor comercial”. EPE, 2024. Plan Decenal de Expansión Energética (en portugués.)
(6) En un documento, la OPEP, la mayor organización del sector petrolero, afirma: (...) “the history of energy is one of additions, not subtractions. Indeed, the reality today is that the world consumes more wood, oil, coal, gas, in fact, all energies, than ever before. Moreover, energies tend to complement each other – the rise of coal saw the world use more wood; the rise of oil saw the world use more coal; and renewables and electric vehicles require a host of oil products for their development and use”. OPEP, 2025. World Oil Outlook
(7) Agência Eixos, 2024. Interview with CEO - Lino Cançado, Eneva | Gas Week 2024
(8) (8) El gasoducto Santo Antônio dos Lopes-Barcarena se presentó con más detalle en el PIG 2020, pero se mantuvo incluido en el PIG más reciente, publicado en 2025. EPE, 2020. PIG 2020 e EPE, 2025. PIG 2024
(9) Fiocruz, Mapa de Conflitos. AM – Los gasoductos podrían traer destrucción a una región bien conservada de Amazonas (en portugués)
(10) Alma Preta, 2024. Una movilización indígena impide que la policía permita la construcción de una obra multinacional en un territorio quilombola (en portugués)
(11) Según el PIG, el gasoducto pasará a 60 metros de los Territorios Quilombolas de São Sebastião; a 250 metros de Centro Ouro, Nossa Senhora das Graças; a 2,8 km de Santa Maria do Traquateua; y a 3 km de Santa Luzia do Tracuateua.
(12) A continuación, los que se mencionan en el PIG 2020: Alto Boa Vista (Itinga do Maranhão/MA); Passo Livre (Bom Jardim/MA); Rosa Saraiva, Santa Inácia y Faisa (Santa Luzia/MA); Triângulo de Prata (Buriticupu/MA); Mapisa, Raimundo Panelada/Simasa, São Francisco/Boa Viagem (Bom Jesus das Selvas/MA); Floresta Gurupi (Ulianópolis/PA) y Diamantina II (Ipixuna do Pará/PA)
(13) USP, 2011. Gasoduto Urucu-Coari-Manaus: Impacto Ambiental e Socioeconômico no Município de Manacapuru-AM
(14) UFAM, 2018. Atingidos pelo Gasoduto Coari-Manaus: o (re) significado com o lugar
(15) Para dicha clasificación, se tienen en cuenta “los procesos de concesión de permisos ambientales de proyectos similares, que comparten tramos o la totalidad de la franja de servidumbre y ya han expirado”, según el PIG.
(16) ANP, 2011. PProceso de Concesión de Gasoductos (en portugués). Proceso de autorización ambiental (n.º 02001.000454/07-64) que se presentó ante el IBAMA el 20 de diciembre de 2007.
(17) Valor, 2022. Valor, 2022. Carlos Suárez, empresario vinculado a Rodolfo Landim y Adriano Pires, realiza inversiones en energía y gas (en portugués)
(18) ABA, 2017. Gás Fumaça e Zoada - laudo antropológico sobre impactos das usinas termoelétricas do Complexo Parnaíba para populações tradicionais.
(19) Dos de ellos son el gasoducto Santo Antônio dos Lopes (MA) – Caucaia (CE) y el gasoducto Santo Antônio dos Lopes (MA) – São Luís (MA), ambos derivados del antiguo proyecto del gasoducto Meio-Norte, de TMN Transportadora S.A., otra empresa del holding de Termogás. El proyecto Meio-Norte ya obtuvo la Autorización de Construcción n.º 360 de la ANP en diciembre de 2006 y recibió la Licencia de Instalación (LI n.º 405/2006) del IBAMA ese mismo año. En 2010, TMN solicitó la renovación de esta licencia ambiental. Y el tercero es el gasoducto Santo Antônio dos Lopes/MA – Imperatriz/MA.
(20) Eneva, 2022. Eneva y Suzano firman el primer contrato de suministro de GNL en Brasil de un productor directamente a un cliente industrial (en portugués)
(21) WRM, 2023. What you need to know about Suzano Papel e Celulose
(22) WRM, 2024. WRM, 2024. Plantaciones de árboles para el mercado de carbono. ¿Por qué, cómo y dónde se expanden?
(23) Eneva, 2025. Perspectivas para la producción, el transporte y la distribución de gas natural en Amazonas (en portugués)
(24) InfoAmazonia, 2026. Eneva cuenta con autorización para perforar el único bloque de gas activo en territorio indígena de la Amazonia Legal (en portugués)
(25) InfoAmazonia, 2026. Eneva devuelve tres bloques de gas que afectaban a tierras indígenas y quilombolas en Maranhão (en portugués)
(26) Agência Pública, 2024. "Una bomba a punto de estallar": Barcarena, en Pará, se convierte en un nuevo centro de producción de gas natural (en portugués) (1) Además de esta terminal de GNL de NFE, hay otra terminal de GNL que Termogás planea construir en Barcarena, pero que actualmente se enfrenta a trabas legales en su proceso de obtención del permiso ambiental.
(27) En 2021, Hydro firmó un acuerdo de suministro con NFE por 15 años para consumir alrededor de 1 millón de galones de GNL al día, que se destinarían exclusivamente a la refinería de Alunorte. Este contrato fue fundamental para garantizar la construcción de la terminal. Para más información, véase: Businesswire, 2021. NFE and Hydro Finalize Definitive Commercial Terms for Natural Gas Supply to the Alunorte Alumina Refinery in the State of Pará, Brazil.
(28) Hydro, 2026. Integrated Annual Report 2025
(29) Observatório da Mineração, 2025. Observatório da Mineração, 2025. La gigante noruega Norsk Hydro refuerza su discurso sobre el "aluminio verde" en sus acciones relacionadas con la COP 30 e ignora los impactos socioambientales en el estado de Pará (en portugués) y WRM, 2019. Brasil: La represa de residuos de la minera de alúmina Hydro Alunorte. ¿Un desastre anunciado?
(30) WRM, 2019. Brasil: La lucha de los Pueblos Xinguara en la Amazonía
(31) WRM, 2019. La reserva de gas y los gasoductos de Urucu amenazan zonas inalteradas de la selva amazónica brasileña (en portugués)
(32) Amazon Watch, 2001. A Reserva de Gás e Gasodutos de Urucu Ameaça Áreas Intactas da Floresta Amazônica Brasileira