Perú

Las comunidades indígenas afectadas por la contaminación de la actividad petrolera, se ven además impedidas de acceder a agua limpia para su consumo y uso. En la Amazonía norte peruana, cien comunidades y sus federaciones indígenas llevan una lucha unitaria, constante y articulada desde hace once años, en defensa de sus territorios y ríos.
Sobre cómo la mal llamada ‘cooperación al desarrollo’ esconde y otorga legitimidad a una agenda de despojo y expansión capitalista. Sobre cómo esta ‘cooperación’ en realidad coopta la agenda política de los movimientos de base al priorizar discusiones, intereses y prácticas que son ajenas e impuestas desde fuera.
La compañía planea una expansión de 75.000 hectáreas de plantaciones industriales de árboles en siete países del Sur global: Sierra Leona, Ghana, Uganda, Etiopía, Perú, Ecuador y Paraguay. Descarga el folleto con más información y alertas para las comunidades.
Desde 1979 han ocurrido más de cien derrames de petróleo a lo largo del Oleoducto Norperuano – una mega-construcción de 1.106 km que va desde la Amazonía hasta la costa peruana, y es operado por la empresa estatal Petroperú. Gran parte de los derrames se produjeron después del año 2008 en Loreto, hogar de 27 pueblos indígenas, incluyendo pueblos indígenas viviendo en aislamiento.
El gobierno afirma que la agricultura a pequeña escala es la responsable de la deforestación. Pero esta afirmación ignora las políticas del gobierno en conducir cambios en el uso de la tierra y mercados destructivos así como la exclusión de los pueblos indígenas con la creación de reservas.
Es imposible pensar en extracción, sin pensar en una vasta red de infraestructura complementaria y, por tanto, en una deforestación y destrucción incluso más amplia.
Quienes promueven la Hidrovía sostienen que ésta conectará a la Amazonía con el mundo. Pero ese argumento se basa en la idea de que estamos desconectados. Eso no es cierto. Lo que realmente se quiere es poner a la Amazonía al servicio del capital, arrastrando con eso a los pueblos.
El estudio “Amazonía en la encrucijada” de la Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada (RAISG) presenta un panorama de la presión que causan las vías en Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela. Según el informe, de los 136 mil kilómetros de longitud mapeados en la región, por lo menos 26 mil kilómetros se encuentran superpuestos con áreas naturales protegidas y territorios indígenas.
Un corto documental de Oxfam Perú muestra la grave problemática ambiental y social que viene acarreando la expansión de plantaciones de monocultivos en la Amazonía peruana. Principalmente con el cultivo de la palma aceitera, miles de hectáreas han sido deforestadas, afectando además de bosques y quebradas, a varias comunidades nativas. De la mano de una aparente colusión entre agencias gubernamentales y las empresas involucradas, la expansión de la palma se posiciona como una amenaza latente en la Amazonía.
Un equipo de periodistas provenientes de cinco países latinoamericanos investigó cómo grupos de traficantes de madera logran robar y procesar madera de la Amazonia.
Comunidades afectadas por las plantaciones de monocultivos de palma aceitera organizaron un Foro en la ciudad de Yurimaguas para denunciar y visibilizar sus impactos ambientales y sociales.
Las prácticas de uso, manejo y cuidado del fuego están siendo identificados por las políticas sobre cambio climático como las causas de la destrucción de los bosques. Sin embrago, el fuego es crucial para asegurar la soberanía alimentaria y cultural de los pueblos del bosque.