Luego del estrepitoso y anunciado fracaso de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático celebrada en Copenhague en diciembre de 2009, el presidente de Bolivia, Evo Morales, tomó la iniciativa de convocar a otro tipo de cumbre en busca de soluciones. Se trata de la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, que se llevará a cabo en la ciudad boliviana de Cochabamba, del 19 al 22 de Abril de 2010 (http://cmpcc.org/).
Artículos del boletín
Las críticas a las soluciones inefectivas e injustas para el cambio climático que continúan aplicándose como de costumbre bajo la forma de compensaciones y comercialización de carbono, están aumentando entre la sociedad civil del mundo.
A nadie cabe duda que estamos inmersas e inmersos en un largo y en ocasiones resistido proceso de toma de conciencia de las relaciones sociales de género que, en términos generales, han colocado históricamente a la mujer en situación de desigualdad y subordinación.
Las mujeres suelen tener un papel crucial en los conflictos ambientales referentes a las actividades petroleras, mineras y madereras, la cría de camarones y las plantaciones de árboles. Son mujeres valientes que no vacilan en desafiar el poder político, los tiranos locales y la violencia armada para proteger los recursos naturales de los que dependen ellas y sus familias. De este modo, protegen su cultura, su estilo de vida, sus sitios sagrados, sus medios de subsistencia y demás.
Las Naciones Unidas declararon 2010 como el Año Internacional de la Biodiversidad. Según el sitio web oficial, “Es una celebración de la vida en la tierra y del valor de la diversidad biológica para nuestras vidas.
El continente africano es rico en manglares, los cuales cubren más de 3,2 millones de hectáreas, desde Mauritania hasta Angola en la costa atlántica y desde Somalía hasta Sudáfrica en la costa del Océano Índico.
Bangladesh: el papel del BAsD y del Banco Mundial en la destrucción del “bosque de las hojas caídas”
Los últimos relictos de bosque de Bangladesh están desapareciendo, y se suele responsabilizar de esto a la agricultura de tala y quema practicada por los pueblos locales. El gobierno, con la ayuda de préstamos y fondos provenientes de instituciones financieras bilaterales y multilaterales, está promoviendo activamente la plantación de árboles, con lo cual parecería intentar revertir la situación.
Según describe el estudio, una gran parte de los bosques templados sudamericanos se encuentra en la Ecorregión de los Bosques Valdivianos (35-488S), en Chile y zonas adyacentes de Argentina, que figura entre las que tienen mayor prioridad de conservación en el mundo.
El tsunami de diciembre de 2004 que hizo estragos en varias costas asiáticas también mostró el grado de destrucción de origen humano que han sufrido cinturones verdes protectores de la línea costera, como los manglares. De allí surgió la necesidad de restaurar esas protecciones naturales, pero muchos de los intentos fracasaron.
Un reciente informe de Greenpeace (1) evalúa las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en diversos tipos de explotación maderera industrial.
El mecanismo de reducción de emisiones por deforestación y degradación de los bosques (REDD) se basa en una idea muy simple: hacer que los bosques valgan más vivos que muertos. Pero considerándolo en detalle, el tema no es para nada simple. Para los habitantes de los bosques, éstos ya valen más vivos que muertos. REDD podría implicar la mayor transferencia de todos los tiempos del control de los bosques hacia financieras internacionales de carbono y empresas contaminadoras.
En circunstancias trágicas como las que sufren actualmente l@s haitian@s, resulta muy difícil pensar y hablar de cualquier otra cosa. Pero pensar – antes de hablar – es algo que está notoriamente ausente en la información que recibimos a diario sobre la crisis en Haití.
El mundo entero está siendo bombardeado con “noticias” enviadas por un ejército de periodistas que compiten entre sí para ver quién difunde el “mejor” artículo o video o audio de horror sobre el sufrimiento de innumerables personas.