La estrecha relación entre energía y deforestación en el capitalismo

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Deforestation of the Brazilian Amazon 279
Deforestación de la Amazonia brasileña para la construcción de un supuesto proyecto de 'energía limpia', la Central Hidroeléctrica Belo Monte Dam, en 2014 (Foto: Carol Quintanilha/Greenpeace)

Se abren grandes heridas en los bosques como resultado de la carrera por producir energía. La producción de energía a gran escala para satisfacer la insaciable demanda de las corporaciones arrasa con todo lo que se interpone en su camino. La llamada 'energía limpia' —ya sea como materia prima para la supuesta 'transición energética' o para la producción de combustibles fósiles— es sinónimo de destrucción para los Pueblos de los territorios sacrificados en nombre de ella. No les dejan nada más que un rastro de devastación y conflictos. En el capitalismo, la producción de energía siempre será destructiva.

La energía resulta fundamental para impulsar el capitalismo colonialista. Abastece a las fábricas, a las máquinas industriales, a los aviones de guerra y a los tractores que talan bosques para abrir claros destinados a nuevas explotaciones. Hasta hoy se libran innumerables guerras en busca del control de las fuentes de energía, sobre todo del petróleo.

Las sociedades capitalistas tienen una característica que causa asombro en otras sociedades con las que comparten el mundo: la insaciable codicia por la acumulación y el 'crecimiento'. Y la fuente de energía que encajó a la perfección con ese espíritu del capitalismo fueron los combustibles fósiles. La potencia de su combustión y su abundancia permitieron a las sociedades capitalistas crecer y acumular de forma desenfrenada. Por eso, la idea que venden de que se está llevando a cabo una transición que llevará al mundo a abandonar ese combustible y sustituirlo por fuentes de 'energía limpia' no es más que una estrategia de marketing vacía. Las entidades que representan al sector de los combustibles fósiles lo saben. (1)

No existe 'transición energética' en el capitalismo. Los datos hablan por sí solos. Los combustibles fósiles siguen representando el 87 por ciento de la matriz energética mundial, y su uso sigue en aumento (2). Los mayores bancos del mundo siguen financiando masivamente a la industria de los combustibles fósiles. Este sector recibió la impresionante cifra de 8,7 billones de dólares estadounidenses desde que entró en vigor el Acuerdo de París, en 2016, cuando la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero se convirtió en un compromiso asumido por los gobiernos signatarios. Solo en 2025, esos bancos destinaron 906.000 millones de dólares a empresas del sector, lo que indica un aumento con respecto al año anterior. (3)

La supuesta ‘energía limpia’ producida bajo la lógica del capital está marcada por la destrucción que genera en los bosques y para los Pueblos que los habitan. Se construyen centrales hidroeléctricas que inundan zonas boscosas, alteran el curso de los ríos e impiden que los Pueblos sigan viviendo según sus costumbres ancestrales. Se talan miles de árboles y se devastan extensas áreas de bosque para instalar aerogeneradores. Se abren extensas zonas mineras en los bosques para extraer materia prima destinada a paneles de plantas solares, baterías de autos eléctricos, entre otros productos asociados a la 'energía verde' y a la 'transición energética'.

Además, la fachada ecológica que justifica la búsqueda de estas materias primas también actúa como un escudo para que los gobiernos y las corporaciones avancen con sus intereses menos populares. La carrera global por los minerales estratégicos, aunque se presenta como una carrera por la 'transición ' en el ámbito de la energía, esconde sus secretos. También es una carrera armamentista, ya que gran parte de esos minerales es fundamental para la industria militar. Según estimaciones del Banco Mundial, de 2020 hasta 2050 sería necesario extraer 3.000 millones de toneladas de minerales y metales para, supuestamente, implementar la 'transición energética'. Esto representaría un aumento del 500 por ciento en la demanda de algunos de minerales, como el grafito, el litio y el cobalto, y una inversión prevista de 1,7 billones de dólares. Pero lo que esta institución no cuenta es que, en realidad, el 47 por ciento de esos minerales se utilizaría en actividades que no tienen nada que ver con la 'transición energética'—como, por ejemplo, el desarrollo de tecnologías militares. (4) El rastro de destrucción que dejará en los territorios un saqueo de minerales de tal magnitud es inimaginable.

En el Boletín 275 del WRM, hablamos sobre el concepto mismo de 'energía' y presentamos algunas comunidades con cosmovisiones que difieren de la capitalista y que hacen uso de otros tipos de energía no destructiva. (5) En este Boletín, hablaremos sobre proyectos energéticos capitalistas que hacen daño a los bosques y a sus comunidades. Las historias aquí presentadas refuerzan la idea de que la supuesta 'transición energética' y el concepto de 'energía limpia' son una mentira construida a costa del uso de grandes cantidades de combustibles fósiles y del sacrificio de diversos territorios de las comunidades del Sur Global. Mientras exista el capitalismo, la producción de energía estará inevitablemente vinculada al colapso social y ambiental del mundo.

Nuestro primer artículo presenta un panorama general de los impactos de la producción de petróleo y gas en las zonas forestales y en diversas comunidades del Delta del Níger, en Nigeria, donde se encuentra una de las mayores reservas de petróleo de África. En las últimas décadas, múltiples accidentes relacionados con la explotación de combustibles fósiles en esta región de inmensa riqueza ambiental y cultural han llevado a las comunidades a movilizarse contra gigantes del sector, como Shell.

El segundo artículo ofrece un panorama de los impactos de la explotación minera de tierras (no tan) raras en la región del Mekong, una de las más afectadas por este tipo de explotación que, supuestamente, está al servicio de la búsqueda de materias primas para la producción de 'energía limpia'. El rastro de destrucción y contaminación que dejan en las comunidades locales las lleva a plantearse esta contundente cuestión: “¿Transición verde para quién?”.

En el tercer artículo se presentan los impactos de un proyecto energético que se promociona como “limpio”, pero que representa una amenaza para el Pueblo Shuar y su territorio, en Ecuador. La Hidroeléctrica Santiago, diseñada para ser la más grande del país, avanza en el sur de la Amazonía ecuatoriana. La obra inundará 3.000 hectáreas, en su mayoría de vegetación nativa, y afectará a más de 91.000 personas. Las comunidades de Yuquianza y La Unión, del Pueblo Shuar, podrían quedar completamente sumergidas y su territorio ancestral, destruido.

El cuarto artículo ofrece una visión general sobre algunos proyectos energéticos que se están llevando a cabo en el sudeste asiático. Muchos de ellos están impulsados por la 'transición energética' y son extremadamente destructivos para el bosque y sus Pueblos. El artículo también alerta sobre la perversidad de los programas de conservación forestal que ignoran la destrucción de los bosques causada por esos proyectos destructivos y por las industrias que se abastecen de esa energía, mientras que culpan de la destrucción de los bosques a las comunidades que dependen de ellos y los utilizan de acuerdo con sus tradiciones.

Por último, se advierte sobre los riesgos de la fuerte inversión que los gobiernos realizarán en los próximos años en la producción y la infraestructura de gas para beneficiar a intereses privados, en nombre de la supuesta ‘transición energética’. El artículo explica que el gobierno de Brasil está impulsando la producción de este combustible fósil precisamente de este modo, al incluir en sus planes un proyecto de gasoducto que amenaza con afectar a cientos de kilómetros de selva amazónica y a varias comunidades a lo largo de su recorrido.

¡Que disfrutes la lectura!

Referencias:
(1) OPEC, 2025. World Oil Outlook
(2) Energy Institute Statistical Review of World Energy 2025
(3) BOCC, 2026. Banking on Climate Chaos: Fossil Fuel Finance Report 2026
(4) Oakland Institute, 2025. Climatewash - the World Bank’s fresh offensive on land rights  
(5) WRM, 2025. Energía en debate