Artículos del boletín

A continuación presentamos fragmentos de los hallazgos de una evaluación de impacto ambiental y social de las operaciones de madereo en la costa oeste de la provincia de Manus, realizada en 1997 y durante enero de 2000, que detalla el impacto causado por el madereo.
Cuando se pregunta acerca de las causas de la deforestación, seguramente pocas personas mencionarán a las represas hidroeléctricas como siendo una de ellas. Aún menos las incluirán como causa de violaciones de los derechos humanos. Sin embargo, las represas constituyen una de las principales causas directas e indirectas de pérdida de bosques y la mayoría han sido causantes de violaciones de los derechos humanos.
El río Sondu Miriu es uno de los más importantes de la cuenca del Lago Victoria, que ocupa 3.470 kilómetros cuadrados en la región oeste de Kenia. La compañía responsable del manejo de todas las instalaciones públicas generadoras de energía en Kenia --KenGen-- está planeando un proyecto para una represa a ser construida a unos 400 kilómetros de Nairobi.
Durante más de cinco años, los gobiernos de Namibia y Angola estuvieron considerando planes para represar el río Kunene, que atraviesa ambos países, y construir una planta de generación de energía hidroeléctrica en algún lugar al sur de la frontera con Angola. Desde el inicio las propuestas se toparon con controversias y demoras y se ha generado toda una serie de acontecimientos más o menos notorios, que parecen no tener fin.
El gobierno de Uganda --respaldado por la Corporación Financiera Internacional, el Banco Mundial, la agencia estadounidense Overseas Private Investment Corporation (OPIC) y algunas agencias de crédito a las exportaciones de países europeos (ECAs, por su sigla en inglés)-- está promoviendo la construcción de una gigantesca represa que, de ser llevada a cabo, destruirá el espacio de vida de miles de residentes locales, a la vez que la belleza escénica y sitios históricos en la región de las cataratas de Bujagali, en el Alto Nilo.
El proyecto para la represa de Bakun --la mayor del Sudeste asiático-- fue originalmente planteado por la autoridades malasias a principios de la década de 1980, abandonado en 1990, resucitado en 1993 y reformulado en 1997. Bakun Hydroelectric Corporation es la propietaria y futura operadora de la represa. Lahmeyer International de Alemania, Harza de EE.UU. y Dohg-Ah Construction and Industrial Co. de Corea del Sur han participado en la supervisión de los trabajos y la construcción del túnel para el desvío de las aguas.
La represa de San Roque se localizará en el Bajo Agno, en la Provincia de Pangasinan, en la región cordillerana de la isla Luzón, Filipinas. En caso de ser construída, dicha represa sería la más alta --200 metros-- y el mayor proyecto de generación hidroeléctrica de Asia, generando 345 megavatios. La electricidad generada por la represa habrá de ser usada primeramente por la industria y la creciente actividad minera en el norte de Luzón. Los trabajos previos en el lugar comenzaron en 1998 y se espera que la construcción culmine en el 2004.
Durante los últimos 30 años los activistas han librado una dura batalla para que instituciones como el Banco Mundial adopten políticas sociales y ambientales. Sin embargo, dichas instituciones ya no son la principal fuente de financiamiento público a los proyectos de “desarrollo” implementados en el Sur. Las Agencias de Crédito a las Exportaciones (ECAs, por su sigla en inglés) son hoy en día los mayores proveedores de fondos públicos a proyectos de infraestructura en gran escala en los países del Sur.
Las aguas de la represa sobre las cataratas del Yali en Vietnam --que se viene construyendo desde hace siete años con fondos de los gobiernos de Rusia y Ucrania y está evaluada en U$S 1.000 millones-- se vierten en el río Se San, que atraviesa Camboya hacia el Mekong. Previo a los inicios de la obra no se realizó ningún estudio del impacto ambiental que la misma produciría sobre territorio camboyano.
La relocalización forzada de las personas que viven en las áreas donde han de construirse represas provoca generalmente violaciones de los derechos humanos. Uno de los ejemplos más terribles es el de la hidroeléctrica de Chixoy, construida durante la dictadura militar en Guatemala. El proyecto resultó en la masacre de más de 400 personas de la etnia Maya Achí, la mayor parte de las cuales pertenecientes a la comunidad de Río Negro, uno de los poblados que serían inundados por el embalse.
El río Tocantins es el principal del sistema hidrológico del “cerrado” (savana) y la región oriental de la Amazonía en Brasil. El gobierno de ese país está planeando la construcción de ocho represas hidroeléctricas sobre los ríos Tocantins y Araguaia. Una de ellas es la represa de Cana Brava, localizada 250 kms al norte de Brasilia, en el estado de Goiás, que junto a las represas de Tucuruí y de Serra da Mesa, que ya están en funcionamiento, formarán un contínuo de casi 2.000 kilómetros de reservorios en escalera.
El río Biobío nace en los lagos de Icalma y Galletue en los Andes, al sur de Chile, y fluye durante 380 kilómetros a través de bosques, tierras agrícolas y ciudades para desembocar en el Océano Pacífico, drenando una cuenca de 24.260 km2. Más de un millón de personas utilizan los recursos del Biobío como agua potable y de riego, recreación y pesca.