Madereo industrial

La tala industrial abre bosques para extraer los árboles económicamente más valiosos, dejando tras de sí un rastro de caminos y destrucción. La industria maderera está asociada a menudo con la violencia, la corrupción y la ilegalidad. Los “planes de manejo sostenible”, la tala de “bajo impacto” o “selectiva” y los mecanismos de certificación solo consiguen ocultar y perpetuar esa destrucción.

Lo que la historiografía llama de expansión civilizatoria o del capital es, en realidad, la invasión y desterritorialización de pueblos y comunidades con una gran violencia epistémica y territorial. Las concesiones se están haciendo sobre áreas que no son vacíos demográficos; un concepto colonial que ignora que estas zonas están ocupadas desde hace milenios.