Artículos del boletín

En este boletín, enfocado en la violencia que la llamada ‘economía verde’ representa para los Pueblos Indígenas y las comunidades campesinas, recordamos una entrevista con Josephina Lema, miembro del Pueblo Otavalo de la Nación Kichwa (Quechua).
Uno de los fondos de inversión más grandes, el Harvard Management Company, anunció la venta de 88 mil hectáreas en Corrientes, luego de 14 años de lucrar a costa de destruir humedales y comunidades con la plantación de árboles. Esas tierras ahora han pasado a la empresa de energía eléctrica más grande de Argentina, Central Puerto, quien busca además producir madera, biomasa para energía y compensaciones de carbono.
En el mes del Día internacional de las mujeres, este editorial reflexiona sobre un tema central para el WRM: ¿por qué es importante el feminismo en las luchas por los bosques? Las luchas feministas ponen la vida al centro y evidencian que para defender tierras y bosques hay que transformar las relaciones de poder.
A los pies del monte Mabu, en Mozambique, la expansión del monocultivo de caucho está restringiendo el acceso de las comunidades Manhaua a su propio territorio. Este proceso tiene lugar mediante abusos sistemáticos que ponen de manifiesto el contraste entre las distintas formas en que la población y el capital extranjero se relacionan con el lugar donde están.
Los bosques de Camboya han sufrido una deforestación a gran escala por las plantaciones de caucho y yuca, la tala ilegal y otros intereses económicos. Además, Áreas Protegidas y proyectos de carbono como REDD+ han afectado severamente a las comunidades del bosque. A pesar de la criminalización, las comunidades resaltan la conexión que hay entre los bosques y la autonomía para una alimentación suficiente y diversa.
Una reciente Consulta Popular en el Ecuador pretendía, entre otras cosas, incluir las ‘compensaciones por servicios ambientales’ como derecho constitucional. La mayoría de electores votó por el NO. Sin embargo, este intento es una alerta sobre los intereses para profundizar las políticas de apropiación y mercantilización de la naturaleza.
Los Pueblos Indígenas y las comunidades de los bosques en Tailandia se ven amenazadas por políticas que han añadido un nuevo tipo de activo: los créditos de carbono. De hecho, la legislación aprobada en nombre de la conservación y la mitigación climática está diseñada para limitar a las comunidades de los bosques en el uso de sus tierras y bosques a la vez que las confina a áreas más pequeñas.
Urge poner fin a la quema de combustibles fósiles. No obstante, las compañías de petróleo y gas aumentaron la producción y las ganancias en el 2022. Los contaminadores maquillan de verde sus actividades diciendo que compensan sus emisiones con ‘soluciones basadas en la naturaleza’, lo que significa acaparamiento de tierras, violencia y tomar control sobre vastas superficies de tierra en el Sur global.
En este mes de marzo, recordamos un boletín que denuncia las capas de opresión que confrontan las mujeres que viven alrededor de plantaciones.
Las empresas, los gobiernos, las ONG conservacionistas, las consultorías, los agentes de bolsa, los bancos y muchos otros trabajan con ahínco para establecer programas de mercado de carbono como si se tratara del único camino posible a seguir.
Las plantaciones de palma aceitera son causa central de la deforestación en el sureste mexicano. Una red de mujeres en Chiapas se han organizado para denunciar las tácticas de coerción y engaño por parte del Estado y de las empresas para que el campesinado acepte el monocultivo en sus tierras. Su lucha es por la tierra, por sus conocimientos, y porque sus voces sean escuchadas.
En 2022, el WRM conversó con autoras y autores de la publicación “15 años de REDD: un mecanismo intrínsecamente corrupto”. El objetivo fue reflexionar sobre las diversas capas de impactos dañinos que REDD ocasiona desde hace 15 años. Aquí se presenta un resumen de cada intervención.