Los Pueblos de los bosques se enfrentan a la destrucción de sus territorios en nombre de la 'energía limpia' y la 'transición energética'. Y, como una prueba más de que ambas solo existen en teoría, también luchan contra la devastación provocada por la producción de la principal fuente de energía actual: los combustibles fósiles.
Artículos del boletín
Un panorama de los vínculos entre la extracción de petróleo y gas, la deforestación y los grandes derrames de petróleo en las últimas décadas en el delta del Níger, en Nigeria, una de las principales regiones productoras de petróleo de África. Sus impactos han llevado a comunidades de la región a luchar contra gigantescas empresas petroleras como Shell.
Lo que se está promoviendo a nivel mundial como ‘energía limpia’ revela fronteras cada vez más amplias de extracción minera, marcadas por conflictos y tensiones transfronterizas. En las cuencas del Mekong y el Salween, las actividades mineras están destruyendo los bosques y contaminando los ríos y cuencas hidrográficas, particularmente en Myanmar, uno de los principales exportadores de minerales de ‘tierras raras’ pesadas del mundo.
A tiempo de frenar un devastador proyecto de 'energía limpia' en Ecuador: la Hidroeléctrica Santiago
En un contexto de represión, el gobierno de Ecuador corre contrarreloj para poner en marcha la construcción de la mayor hidroeléctrica del país. Ese proyecto puede devastar decenas de comunidades del Pueblo Shuar, además de poner bajo el agua una vasta área de territorio ancestral, en plena selva amazónica ecuatoriana.
Tras décadas de producción industrial de energía, vastas áreas de bosques en el sudeste asiático han quedado destruidas. La tendencia de la ‘transición energética’ está desencadenando una nueva ola de actividades que tienen como resultado una mayor deforestación en la región. Mientras tanto, los programas de conservación de bosques culpan a las comunidades que dependen de los bosques por la deforestación.
Brasil tiene planes de potenciar la producción de gas en los próximos años e invertir miles de millones de reales en infraestructura para dicho sector. Entre los proyectos previstos figura un gasoducto que podría atravesar cientos de kilómetros por la selva amazónica, impulsar actividades industriales depredadoras y afectar a muchas comunidades.
Más de 20 años después, la disputa por los minerales que se describe en el artículo publicado por WRM sigue alimentando un conflicto violento en la República Democrática del Congo. Y el análisis que presenta el artículo sigue siendo actual: “por detrás del mito de las rivalidades étnicas se esconden las antiguas potencias coloniales que continúan saqueando las riquezas del África postcolonial”.
Las guerras y la militarización no son algo nuevo, sobre todo en el Sur global. Sin embargo, su normalización ha aumentado por parte de los gobiernos imperialistas, liderados por Estados Unidos. El WRM expresa su solidaridad con los pueblos que resisten ante toda esta violencia, propia del patriarcado y del capitalismo.
La resistencia de las comunidades de Camerún y Sierra Leona, cuyas tierras fueron invadidas por la empresa de aceite de palma y caucho Socfin hace décadas, ha supuesto un duro golpe económico para la empresa. Las actividades de la empresa afectan particularmente a las mujeres, muchas de las cuales enfrentan amenazas por oponerse a estas violaciones y denunciarlas públicamente.
Las comunidades de Indonesia que conviven con los bosques de manglares enfrentan muchas amenazas, como la imposición de la minería de níquel, y los proyectos de carbono en los bosques de manglares. De diferentes maneras, estos proyectos generan impactos perjudiciales en sus vidas. Mientras tanto, las comunidades continúan resistiendo y restaurando los manglares por su cuenta, con las mujeres al frente.
Los impactos negativos de los monocultivos de palma aceitera promovidos por una política nacional ya se están sintiendo en tres aldeas del estado de Manipur. La agitación que esto provoca en las aldeas cercanas a las plantaciones evidencia un alejamiento de las prácticas indígenas de relacionamiento y gobernanza de la tierra, hacia un sistema diseñado para atender los intereses económicos de las empresas.
Las instituciones financieras y los inversionistas privados del Norte Global están canalizando cientos de millones de dólares para la expansión de las plantaciones industriales de árboles en toda África. El presente artículo ofrece una visión general de la expansión del sector en la región y analiza su crecimiento, tanto en términos de la superficie que abarca como de los conflictos que ha provocado.
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