Artículos del boletín

Un relato íntimo de quien enfrentó el más reciente incendio forestal que devastó la región centro-sur de Chile, que no pierde de vista la verdadera causa de esta tragedia: un modelo fomentado por el Estado donde la rentabilidad de las empresas de pino y eucalipto se sostiene sobre el riesgo vital de las comunidades.
El ‘Valle de la Celulosa’, en el estado de Mato Grosso do Sul –el mayor complejo industrial de celulosa de Brasil– demuestra que el verdadero legado de la industria en torno al monocultivo de eucalipto son la desestructuración de pequeñas ciudades, los impactos ambientales y la lucha de las familias campesinas por sobrevivir en medio del desierto verde.
El 14 de marzo se celebra el Día Internacional de Acción contra las Represas, por los Ríos, por el Agua y por la Vida. En solidaridad con esta lucha, recomendamos leer el artículo “El impacto de las represas y los reasentamientos sobre la vida de las mujeres”, que presenta ejemplos muy concretos de cómo los proyectos hidroeléctricos en Malasia afectan la vida de los pueblos indígenas, en particular de las mujeres de esos pueblos.
Los recientes incendios que devastaron miles de hectáreas de Bosque Andino Patagónico tienen entre sus principales causas a los monocultivos de pinos, promovidos por empresas forestales y el estado. En medio del desastre, las y los vecinos narran sus experiencias y demuestran cómo la organización colectiva sostiene la vida.
El gobierno del estado brasileño de Pará, sede de la 30°conferencia de la ONU sobre el clima (COP30), anunció la creación de la "Semana de Concientización sobre la Importancia de los Créditos de Carbono". En tanto, el gobierno indonesio instaló un puesto en la COP30 para que vendedores y compradores de créditos de carbono puedan encontrarse. Estas son algunas de las señales más notorias de que las negociaciones sobre el clima se centran más en generar negocios que en frenar la crisis climática. 
El Fondo Bosques Tropicales para Siempre (TFFF) se promociona como la nueva gran idea para financiar la protección de los bosques. Presentado durante la 30° conferencia de la ONU sobre el clima en la ciudad amazónica de Belém, cientos de organizaciones de todo el Sur Global expresaron su rechazo por considerarque refuerza la opresión capitalista-colonialista y que explota la carga de la deuda de los países del Sur.
“Sabemos que estos proyectos no son verdaderamente verdes. Cuando llegan los aerogeneradores, las aves desaparecen. Cuando llegan las minas, las escuelas y los hogares se cubren de polvo. Cuando se apoderan de los bosques en nombre de la ‘política de restauración forestal’ del gobierno, las y los pobres perdemos todo”, explica una organización comunitaria de base de Kham Pa Lai que opone resistencia a los proyectos de industrias extractivas.
Costa Rica se presenta como pionera mundial en implementar REDD+ Jurisdiccional y lo publicita como éxito. Sin embargo, comunidades indígenas denuncian coerción por parte del estado, que pone como condición aceptar esta iniciativa para invertir en salud o educación. En este artículo, un miembro del Pueblo Bribri relata la lucha que llevan adelante.
Cansadas de vivir rodeadas de eucaliptos, comunidades de las provincias de Zambézia, Manica y Nampula alzan la voz contra la ocupación de empresas de celulosa como Portucel Mozambique, que les impide cultivar, acceder al agua y llevar adelante una vida digna. Exigen la devolución de sus tierras y el respeto de sus derechos.
Más de 50 organizaciones, movimientos y comunidades de todo el mundo se han unido para respaldar la Declaración de mujeres contra REDD y los mercados de carbono.
La conferencia anual de la ONU sobre el clima “se ha convertido en una negociación donde la mayor preocupación reside en cuánto dinero cada país piensa que podría ahorrar o conseguir en el corto plazo, en lugar que en encontrar soluciones verdaderas a un problema real”. La reflexión del editorial del boletín del WRM “Nuestras expectativas para la COP6 de la Convención sobre el Cambio Climático” resulta notablemente oportuna 25 años después.
Este boletín demuestra que la lucha contra los monocultivos de árboles –y el modelo que representan– tiene mucha fuerza en el Sur Global, especialmente entre las mujeres. Ya sea en Indonesia, Tailandia, Liberia, Brasil o Colombia, las comunidades siguen en resistencia y han logrado avances.