El artículo COP: 30 años de desilusión se destaca entre las miles de páginas escritas sobre la Conferencia de la ONU sobre el cambio climático. En él se analiza el peligro que representa el aparato mismo de la COP, que impide a los movimientos imaginar y luchar por una transformación sistémica. “Nuestra tarea no es reformar la COP. Nuestra tarea es superarla, construir algo que no pueda servir de contención. Reorientar nuestros esfuerzos y recursos fuera de las salas de convenciones y dedicarlos a las luchas en el terreno.
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Un reciente informe sobre la trasnacional SOCFIN -perteneciente al grupo francés Bollore y la familia de Hubert Fabri, de Luxemburgo- expone la violencia sexual, las expulsiones de las poblaciones locales y la contaminación que sufren las comunidades que viven en torno a las plantaciones de caucho y aceite de palma. Socfin es una empresa del rubro agroalimentario que actúa en 10 países del Sur global y controla aproximadamente 380.000 hectáreas de tierra en donde planta palma aceitera y caucho a escala industrial.
“Este manifiesto es nuestra hoja de ruta en este momento decisivo, el pulso de la acción colectiva, un grito por una profunda transformación sistémica”. Con estas palabras, La Vía Campesina hace un llamado para que se lean sus reivindicaciones expuestas en el “Manifiesto de La Vía Campesina para la COP30” y, más aún, para que los lectores las conviertan en acciones conjuntas.
Un grupo de comunicadores populares recorrió “mares, ríos, selvas, valles, planicies y, por supuesto, comunidades indígenas de cinco estados de la República mexicana” para documentar los impactos de tres megaproyectos en México: el Tren Maya, el Proyecto Integral Morelos y el Corredor Interoceánico.
¿Puede el Banco Mundial utilizar la urgencia de la crisis climática como excusa para favorecer a los mismos intereses financieros y corporativos que la han generado? La respuesta es afirmativa, y así lo demuestra el informe “Climatewash: la nueva ofensiva del Banco Mundial contra los derechos sobre la tierra” (en inglés, “Climatewash: The World Bank's Fresh Offensive on Land Rights”), publicado este año por el Instituto Oakland.
Un nuevo informe de GRAIN muestra cómo empresas tecnológicas como Meta, Microsoft y Amazon están recurriendo a los mercados de bonos de carbono para ocultar sus emisiones crecientes de gases de efecto invernadero, provocadas en gran parte por la ofensiva de la industria en pos de aumentar el uso de la inteligencia artificial (IA) y la computación en la nube, que consumen grandes cantidades de energía.
Después del acuerdo de París, las plantaciones de árboles están creciendo como supuestos sumideros de carbono para generar créditos, un negocio lucrativo, que también es usado para lavar la imagen de grandes empresas. Un reciente artículo de Climate Tracker devela parte de la sucia forma de mantener plantaciones de árboles para un negocio que se promociona limpio. Los casos corresponden a Paraguay y Colombia.
El gobierno de Noruega, a través de su Fondo estatal de Jubilaciones, ha sido un inversionista clave en proyectos de tipo REDD, incluidas plantaciones de monocultivos de árboles.
El Foro Global Nyéléni es una de las más amplias y diversas reuniones de movimientos de base del mundo, que reúne a organizaciones de campesinos y campesinas, pueblos indígenas, pescadores tradicionales, trabajadores rurales, movimientos feministas y ecologistas, entre otros, con el objetivo central de fortalecer el movimiento global por la soberanía alimentaria.
El informe “Energías Alternativas: Sondenado el territorio”, publicado por The Corner House, presenta datos y argumentos que desmontan la tesis de la “transición energética verde”. Asimismo, ofrece una extensa recopilación de experiencias comunitarias que proponen alternativas energéticas basadas en otra concepción de la energía, diferente a la capitalista. Acceda al informe aquí (disponible en inglés y español)
Este artículo hace una crítica mordaz a las políticas climáticas elaboradas en negociaciones internacionales, como las COP, que solo sirven a los intereses económicos de quienes aceleran la destrucción del planeta. En nombre de esas políticas, los 'biopiratas del carbono' amenazan a diversas comunidades indígenas y sus territorios en todo el mundo. “Frente a este panorama desalentador, los Pueblos Indígenas no solo resistimos, también proponemos”, afirma el artículo.
Las empresas energéticas obtienen beneficios constantes de actividades que alimentan y financian el régimen colonial israelí de apartheid y genocidio contra el pueblo palestino. Así lo destaca la reciente publicación de una coalición global de movimientos y organizaciones que trabajan en Oriente Medio y otras regiones.
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