Las guerras y la militarización no son algo nuevo, sobre todo en el Sur global. Sin embargo, su normalización ha aumentado por parte de los gobiernos imperialistas, liderados por Estados Unidos. El WRM expresa su solidaridad con los pueblos que resisten ante toda esta violencia, propia del patriarcado y del capitalismo.
Artículos del boletín
La resistencia de las comunidades de Camerún y Sierra Leona, cuyas tierras fueron invadidas por la empresa de aceite de palma y caucho Socfin hace décadas, ha supuesto un duro golpe económico para la empresa. Las actividades de la empresa afectan particularmente a las mujeres, muchas de las cuales enfrentan amenazas por oponerse a estas violaciones y denunciarlas públicamente.
Las comunidades de Indonesia que conviven con los bosques de manglares enfrentan muchas amenazas, como la imposición de la minería de níquel, y los proyectos de carbono en los bosques de manglares. De diferentes maneras, estos proyectos generan impactos perjudiciales en sus vidas. Mientras tanto, las comunidades continúan resistiendo y restaurando los manglares por su cuenta, con las mujeres al frente.
Los impactos negativos de los monocultivos de palma aceitera promovidos por una política nacional ya se están sintiendo en tres aldeas del estado de Manipur. La agitación que esto provoca en las aldeas cercanas a las plantaciones evidencia un alejamiento de las prácticas indígenas de relacionamiento y gobernanza de la tierra, hacia un sistema diseñado para atender los intereses económicos de las empresas.
Las instituciones financieras y los inversionistas privados del Norte Global están canalizando cientos de millones de dólares para la expansión de las plantaciones industriales de árboles en toda África. El presente artículo ofrece una visión general de la expansión del sector en la región y analiza su crecimiento, tanto en términos de la superficie que abarca como de los conflictos que ha provocado.
Un relato íntimo de quien enfrentó el más reciente incendio forestal que devastó la región centro-sur de Chile, que no pierde de vista la verdadera causa de esta tragedia: un modelo fomentado por el Estado donde la rentabilidad de las empresas de pino y eucalipto se sostiene sobre el riesgo vital de las comunidades.
El ‘Valle de la Celulosa’, en el estado de Mato Grosso do Sul –el mayor complejo industrial de celulosa de Brasil– demuestra que el verdadero legado de la industria en torno al monocultivo de eucalipto son la desestructuración de pequeñas ciudades, los impactos ambientales y la lucha de las familias campesinas por sobrevivir en medio del desierto verde.
El 14 de marzo se celebra el Día Internacional de Acción contra las Represas, por los Ríos, por el Agua y por la Vida. En solidaridad con esta lucha, recomendamos leer el artículo “El impacto de las represas y los reasentamientos sobre la vida de las mujeres”, que presenta ejemplos muy concretos de cómo los proyectos hidroeléctricos en Malasia afectan la vida de los pueblos indígenas, en particular de las mujeres de esos pueblos.
Los recientes incendios que devastaron miles de hectáreas de Bosque Andino Patagónico tienen entre sus principales causas a los monocultivos de pinos, promovidos por empresas forestales y el estado. En medio del desastre, las y los vecinos narran sus experiencias y demuestran cómo la organización colectiva sostiene la vida.
El gobierno del estado brasileño de Pará, sede de la 30°conferencia de la ONU sobre el clima (COP30), anunció la creación de la "Semana de Concientización sobre la Importancia de los Créditos de Carbono". En tanto, el gobierno indonesio instaló un puesto en la COP30 para que vendedores y compradores de créditos de carbono puedan encontrarse. Estas son algunas de las señales más notorias de que las negociaciones sobre el clima se centran más en generar negocios que en frenar la crisis climática.
El Fondo Bosques Tropicales para Siempre (TFFF) se promociona como la nueva gran idea para financiar la protección de los bosques. Presentado durante la 30° conferencia de la ONU sobre el clima en la ciudad amazónica de Belém, cientos de organizaciones de todo el Sur Global expresaron su rechazo por considerarque refuerza la opresión capitalista-colonialista y que explota la carga de la deuda de los países del Sur.
“Sabemos que estos proyectos no son verdaderamente verdes. Cuando llegan los aerogeneradores, las aves desaparecen. Cuando llegan las minas, las escuelas y los hogares se cubren de polvo. Cuando se apoderan de los bosques en nombre de la ‘política de restauración forestal’ del gobierno, las y los pobres perdemos todo”, explica una organización comunitaria de base de Kham Pa Lai que opone resistencia a los proyectos de industrias extractivas.
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